EDICIÓN EN DÍAS LABORABLES:    ESP    |   EUR    |   AME   |   CAT
⮕ APÓYANOS

La búsqueda de la longevidad en los tiempos de Stalin


(Tiempo de lectura: 4 - 7 minutos)

La hipótesis de un médico atrajo la atención del líder soviético Joseph Stalin, que estaba muy interesado en aumentar la esperanza de vida: la suya.

¿Quieres prolongar la vida? Para empezar, necesitas tres cadáveres de hombres jóvenes y sanos que hayan fallecido por accidente en las doce horas previas. Luego se extrae tejido del bazo y de la médula ósea y se muelen en un mortero con solución salina. Se centrifuga esta mezcla y se inyecta el líquido que sube a la superficie en un caballo, una cabra o un conejo.

Entre tres y cinco días después, se extrae sangre del animal y se recoge el suero, la fracción líquida de la sangre. Lo que ahora ha pasado a denominarse “suero citotóxico antirreticular (ACS)”, se inyecta a cualquier persona para tratar alguna enfermedad o simplemente para aumentar la longevidad. Cruza los dedos.

Los experimentos del doctor Bogomolets

En 1934 el médico soviético Alexander Bogomolets, que fue presidente de la Academia Nacional de Ciencias de Ucrania, ideó un tratamiento como el descrito que llamó la atención de Joseph Stalin, que estaba interesado en aumentar la esperanza de vida, principalmente la suya. Stalin nombró a Bogomolets director del Instituto de Fisiología Clínica en Kiev, en donde se produjo ACS para su distribución por toda la Unión Soviética y en el que Bogomolets convocó en 1938 el primer congreso científico mundial sobre el envejecimiento y la longevidad. Según contó Edward Podolsky en Red Miracle: The Story of Soviet Medicine, el mismísimo Stalin recibió inyecciones de la vacuna de vez en cuando.

Los antecedentes del suero citotóxico antirreticular

La idea de elaborar un ACS con fines terapéuticos ni surgió de la nada ni fue una iluminada ocurrencia de Bogomolets. En 1890, en la poderosa Alemania unificada veinte años antes bajo el liderazgo del canciller Bismarck, el bacteriólogo Emil Adolf von Behring había aislado una “antitoxina” contra la difteria a partir del suero de caballos a los que se había inyectado la bacteria que causa la enfermedad. Por sus trabajos pioneros sobre y contra la difteria, von Behring recibió en 1901 el primer Premio Nobel de Medicina y Fisiología.

En las investigaciones que siguieron a este descubrimiento fundacional, el microbiólogo belga Jules Bordet, que trabajaba en el laboratorio del bacteriólogo ruso-francés Ilya Metchnikoff en el Instituto Pasteur de París, descubrió que el hígado de un conejo se destruía al inyectarlo con suero tomado de un animal al que previamente se le había inyectado material del hígado de ese conejo. Lo interesante no era solamente que el hígado fuera el único órgano afectado, sino que, si se inyectaba una pequeña cantidad de suero, el resultado era muy diferente: el conejo parecía estar pletórico de energía.

Metchnikoff ya se había interesado por la longevidad y había llamado mucho la atención cuando afirmó que los campesinos búlgaros tenían vidas más largas porque consumían yogur. Supuestamente, las bacterias saludables que contenía el yogur desplazaban en el tracto intestinal a las bacterias causantes de enfermedades.

Aunque a falta de datos estadísticos la longevidad de los búlgaros era cuestionable, es indudable que Metchnikoff tiene el mérito de haber introducir la conexión entre la salud y el microbioma, la población de bacterias de nuestro intestino. Metchnikoff también amplió el trabajo de Bordet inyectando varias células extraídas de un animal en otro y luego introduciendo suero del animal tratado en el primero.

Escribió que aunque el suero era "citotóxico", es decir, era tóxico para el tipo de célula que se había utilizado, «en pequeñas porciones, el suero fortalece elementos específicos de los tejidos en lugar de matarlos o disolverlos». Tanto Metchnikoff en 1908, como Bordet en 1919 recibieron el Premio Nobel de Medicina.

Los extraños “voluntarios” de Bogomolets

Estas investigaciones fueron las que despertaron el interés de Bogomolets. Su propio trabajo sobre el envejecimiento había sugerido que la causa principal era el desgaste de los tejidos conectivos del cuerpo, la red de células y fibras de colágeno que separa y sostiene otros tejidos, como los huesos y otros órganos. Básicamente, el tejido conectivo es el "cemento" que mantiene unido el cuerpo. Si se pudiera fortalecer ese cemento, pensaba Bogomolets, las personas podrían vivir más de un siglo, quizás incluso hasta siglo y medio.

En esa época ya se sabía que la médula ósea y el bazo participaban en la producción y regulación de las células inmunitarias del organismo, incluidas las que se encuentran en el tejido conectivo. Bogomolets planteó la hipótesis de que el suero de un animal que había sido tratado con células vivas de la médula ósea o del bazo de un ser humano sería tóxico para esas células cuando se inyectara en una persona. Pero, en pequeñas dosis, como hicieron Bordet y Metchnikoff, el tratamiento mejoraría la capacidad de las células inmunitarias para proteger el tejido conectivo.

Un caballo era ideal para el experimento debido a la gran cantidad de suero que se podía aislar, pero ¿de dónde se obtendrían células vivas y frescas? Encontrar voluntarios dispuestos a que les perforaran los huesos para extraerles la médula no era viable. En ese momento en el laboratorio de Bogomolets comenzaron a aparecer cadáveres frescos, cuyo origen nunca se explicó claramente, salvo que se trataba (supuestamente) de víctimas de accidentes. Que muy probablemente procedieran del Gulag, era algo que a Bogomolets le traía sin cuidado.

Bogomolets realizó varios experimentos en animales y seres humanos. Descubrió que los ratones con células cancerosas trasplantadas vivían más de lo esperado cuando eran tratados con ACS. No tuvo éxito en la curación de pacientes humanos con cáncer, aunque afirmó que el tratamiento era eficaz para prevenir la recidiva del cáncer después de la extirpación de un tumor.

Los conejos lisiados de Los Ángeles: la hipótesis de Bogomolets se derrumba

En la década de 1940, los relatos de los esfuerzos épicos de Bogomolets llegaron a Estados Unidos y los investigadores se pusieron manos a la obra. Aparecieron publicaciones en las que se decía que el ACS inhibía el crecimiento de células cancerosas in vitro, pero un ensayo clínico en la enfermedad de Hodgkin no logró curarla. Algunos pacientes con cáncer informaron de una mejora del apetito y una reducción del dolor, pero estos resultados eran también respuestas típicas con placebos. El reumatismo tampoco respondió al tratamiento con ACS.

En el hospital Cedros del Líbano de Los Ángeles, el patólogo (y músico reputado) Reuben Straus estaba especialmente intrigado en la afirmación de Bogomolets de que las heridas y fracturas se curaban más rápidamente en pacientes tratados con ACS. En un experimento un tanto tenebroso, fracturó las patas de 56 conejos anestesiados a los que les colocó un yeso.

Algunos de los conejos recibieron una pequeña dosis de ACS, otros una dosis grande y otros actuaron como grupo de control que recibió dosis pequeñas o grandes de suero de cabra como placebo. Transcurridas dos semanas, los animales fueron sacrificados, se les amputaron las patas fracturadas y se les tomaron radiografías. Las fracturas en los animales tratados con la dosis pequeña de ACS se curaron mucho más rápidamente que los controles, mientras que los que recibieron la dosis grande mostraron una curación más lenta.

El cirujano ortopédico Vernon Thompson continuó con los experimentos en conejos tratando 172 casos de fracturas humanas con dosis pequeñas y grandes de ACS. Obviamente, se trataba de fracturas accidentales. También en este caso, las radiografías revelaron una curación algo más rápida con dosis bajas de ACS, pero la fiabilidad estadística de los datos no se sostenía.

El interés por el ACS despareció después de que el doctor Harry Goldblatt, que posteriormente ganaría una merecida fama por sus estudios sobre la renina en la hipertensión, obtuvo una beca a finales de los años 40 para preparar y estudiar los efectos del ACS. Tras revisar los resultados de 3.500 pacientes tratados en varios centros, concluyó que "era una terapia que no servía para nada”.

Stalin no parece haberse beneficiado de las “inyecciones de longevidad” de Bogomolets: murió en 1953 a la edad de 75 años. Justo a tiempo, dado que él fue responsable de acortar la expectativa de vida de millones de sus compatriotas.

 

Catedrático de Universidad de Biología Vegetal de la Universidad de Alcalá. Licenciado en Ciencias Biológicas por la Universidad de Granada y doctor en Ciencias Biológicas por la Universidad Complutense de Madrid.

En la Universidad de Alcalá ha sido Secretario General, Secretario del Consejo Social, Vicerrector de Investigación y Director del Departamento de Biología Vegetal.

Actualmente es Director del Real Jardín Botánico de la Universidad de Alcalá. Fue alcalde de Alcalá de Henares (1999-2003).

En el PSOE federal es actualmente miembro del Consejo Asesor para la Transición Ecológica de la Economía y responsable del Grupo de Biodiversidad.

En relación con la energía, sus libros más conocidos son El fracking ¡vaya timo! y Fracking, el espectro que sobrevuela Europa. En relación con las ciudades, Tratado de Ecología Urbana.

 


EL TIEMPO

GUÍA TV

CARTELERA

CINE EN CASA

PASATIEMPOS

SORTEOS

Necesitamos tu apoyo económico para hacer
un periodismo fiable y con valores sociales

PERIODISMO DE DATOS

El periodismo independiente necesita el apoyo de sus lectores y lectoras para garantizar que los contenidos incómodos que no quieren que leas, sigan estando a tu alcance. Si compartes estas preocupaciones y si valoras la labor de un medio libre que se atreve a plantearlas, apóyanos ahora.

PREGUNTAS FRECUENTES

¿Por qué es importante tu aportación?

Tu contribución nos permitirá seguir publicando información esencial e independiente que podrás disfrutar de forma gratuita sin muros de ningún tipo.


¿Si tengo algún problema en mi transacción?

Escribe a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.