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El imperio del cinismo


(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Escuchar a Borja Sémper y a Cuca Gamarra, entre otros, pedir cuentas al PSOE, por las correrías de Koldo García, supone uno de los ejercicios más extraordinarios de cinismo, en la historia de España.

Precisamente que exijan cuentas, unos representantes de uno de los partidos más corruptos, de nuestra historia, produce vergüenza ajena. Dicho lo cual, por descontado que hay que investigar y castigar duramente cualquier lucro personal, ligado a prácticas corruptas, todavía más, cuando se trata de hacer negocio, en tiempos de pandemia.

En relación con la corrupción, es evidente que no hay término medio que valga, ni excusas que puedan eximir la rendición de cuentas. En tiempos de pandemia, más aún, pero esto vale para siempre, en todas partes. Y puedo afirmar que de corrupción se habla mucho, pero por fortuna está mucho más acotada de lo que muchos predican. Lo que sucede es que unos pocos casos echan por tierra el honor y la honradez del 99% de los políticos, en activo.

Es muy fácil generalizar. Estoy cansado de exigir rectificar en conversaciones privadas, y en todas las públicas, en las que alguien sale con la eterna canción de “todos los políticos…”. Hay que saber contar y conocer mínimamente la composición de los organismos e instituciones del Estado: ayuntamientos, consejos comarcales, diputaciones, gobiernos autónomos con sus parlamentos, gobierno central, Congreso y Senado. En total, estamos hablando de unas 85.000 personas que de forma más o menos intensa, ostentan un cargo público.

Pues bien, si alguien se dedica a contar los casos de corrupción, a lo largo de los 45 años de democracia recuperada, se dará cuenta del escaso porcentaje de casos habidos. Y de todos ellos, muy pocos, han afectado al partido socialista. ¿Casualidad o causalidad? Hay que estar siempre atentos y reaccionar de forma rápida y contundente ante cualquier desvío de poder o tentación de aprovechamiento particular del cargo público.

Aquí, el papel del partido es fundamental. Tener centenares de miles de militantes y simpatizantes permite tener ojos y oídos atentos a todo lo que pasa, se dice y se escucha. Saber discernir entre calumnias, charlas de café, habladurías y realidades. Y pedir cuentas si hay fundamento, o ser contundentes, contra las acusaciones, si son invenciones. No he tenido ningún reparo en intervenir en alguna conversación de café, ante acusaciones a concejales o alcaldes, expresando en voz alta que la acusación era falsa y que si tenía alguna prueba la presentase ante un Juzgado, en caso contrario ,el partido podría actuar contra él / ella.

Fin de la discusión. En todos los casos aparecía el rumor, lo que había oído decir, lo que circulaba pero sin contrastar, para acabar reconociendo que hablaba por hablar, sin tener prueba alguna. En mis cuarenta años de cargos institucionales, y otros tantos de partido, han sido mínimos, los casos de malas prácticas, y aún menos, los de corrupción. En todos, se actuó con celeridad y determinación. De aquí, la enorme indignación que nos produce escuchar de boca de representantes del PP, la exigencia de investigación y las dudas sobre la honorabilidad del partido socialista.

Investiguemos todo lo que haya que investigar, y exijamos ejemplaridad de todos, en todo. Si un partido debería cambiar en profundidad, éste es el PP. Y ya no solo a nivel de funcionamiento interno y externo, sino de cumplimiento de la legalidad. Y el primer paso de todo partido, es dar cumplimiento a lo que dicta la Constitución. Produce una inmensa vergüenza que cinco años después, todavía no se haya renovado el CGPJ, por culpa, precisamente del PP. Si un partido no puede dar lecciones de limpieza y honorabilidad, éste es el PP.

 

Presidente del Consejo de la Federación XI del PSC-PSOE. Ex alcalde de Borredà ( Barcelona) y ex diputado del Parlament de Cataluña.