EDICIÓN EN DÍAS LABORABLES:    ESP    |   EUR    |   AME   |   CAT
⮕ APÓYANOS

La mediación socialista en el juego de sumas y restas


(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Unidas Podemos, el socio de gobierno del PSOE, es un partido nuevo, emanado de la protesta y de la oposición a muchas cosas de la urdimbre política española que estaban/están necesitadas de la urgencia de cambio y transformación. En medio de aquella prisa por los cambios, Podemos, luego rebautizado con su prefijo de Unidas, alumbrado en mayo de 2011, con motivo de las acampadas y la utilización de un lenguaje que operaba en modo convicción de muchas gentes luego transmutadas en electoras, también tiene sus mutaciones y sus regurgitaciones en sus procesos digestivos.

La izquierda, a qué negarlo, es un lugar donde crece la hierba de Podemos, con las categorías de la misma en declaración más directa e intensa que la comparación con el PSOE, y esa misma izquierda deviene en organismo, de siempre, más en flor de discusión y de análisis con la realidad como material de elaboración de tesis y su contrario hasta reconocer y desembocar en la síntesis para regocijo de Hegel y sus discípulos. De este proceso tan laborioso y alambicado, nada que ver con las jerarquías que tienen acomodo en los partidos de derechas, cuya clasificación piramidal pocas veces admite el análisis que marcaba Hegel como indicado para la obtención de la solución metodológica, de esta secuencia de estudio se presumen riesgos de defecciones y deserciones, de corrientes y segmentos, esto es, que las divisiones en la izquierda son más frecuentes que en su lado representativo de enfrente, el bloque conservador.

Ejemplo de todo ello y muy cercano es la actual discrepancia entre la línea oficial de Unidas Podemos y la representación más luminosa del movimiento Sumar, con Yolanda Díaz al frente. Yolanda tomó la invitación del fundador de Podemos, Pablo Iglesias, hace dos años, como sucesora a título indesmayable y ungida para siempre, sin reparar en que los cambios de situación puedan interferir en aquel designio de imposible variación, suceda lo que suceda. Lo ocurrido, entre actos, es fundamentalmente que Iglesias ha ejercido la voluntad de retiro no sin antes haber desarrollado una enorme valentía para la dimisión de la vicepresidencia del gobierno de coalición en beneficio de la propia Yolanda, y la cremación en las elecciones de Madrid; y la eclosión de Ione Belarra e Irene Montero, por ende su propia pareja familiar.

De la mezcla de estas dos situaciones de enredo estratégico se ha producido la acción de controversia que ocupa y preocupa al imaginario de la izquierda en este preciso momento. Yolanda se presenta en sociedad y qué menos que sea acompañada de los fieles y adeptos, enrte los cuales se encuentran antiguos detractores de Pablo Iglesias, léase Errejón o Ada Colau, quizá por cosas hegelianas o desprendimientos de aquellas doctrinas. La consecuencia es la conocida, presentación de Yolanda en el espacio donde brillaron en baloncesto los hermanos Sagi Vela, pero donde no ha sido posible el aliento de la antigua hegemonía de Iglesias y afines.

Dice Héctor Abad Faciolince, en “Lo que fue presente” (Alfaguara, 2020), que “el matrimonio está sometido a la tragedia biológica de la costumbre”. La pareja de Iglesias y Yolanda Díaz está atacada por la costumbre, y lo que era formato de fraternidad y unión en maneras, modos y destinos, ahora opera en fase de discordia extrema en todos los de acción y pensamiento. El futuro de estas diferencias puede fraguar en separación o en acuerdo superador, pero ahora mismo la primera de las opciones cuenta con alguna ventaja sobre la segunda. Circunstancialmente, pero fundamentalmente, el socio de gobierno, el PSOE, pudiera, por guardar cuota de interés en el asunto, representar una función mediadora de especial incidencia, porque es el vector político más cercano a ambas corrientes y que podría ejercer una labor de búsqueda de entendimiento tan preciso en este momento de crisis en las percepciones de la izquierda gubernamental.

Para trabajar en la dirección que señala Oscar Wilde, traído por Martín Caparrós, en la monumental “La historia” (Anagrama, 2017), “la muerte para el muerto no es casi nada, simplemente un momento que, cuentan los que lo ignoran, suele pasarse rápido...Carga resulta, en realidad, para todos los otros”. Los otros serían aquellos que demuestran felicidad y contento por este gobierno de coalición atento a todas las adversidades enumeradas en el polideportivo Antonio Magariños.

 

Periodista (Ciencias de la Información, Univ. Complutense de Madrid), colaborador en distintas cabeceras (Diario 16, El País, Época, El Independiente, Diario de Alcalá), miembro del Patronato de la Fundación Diario Madrid.

 

Hacemos el periodismo que la sociedad necesita
¡Tú lo haces posible!

 

El periodismo verdaderamente independiente no responde a intereses corporativos ni políticos; responde únicamente a sus lectores. Para seguir investigando, destapando realidades incómodas y garantizando una información rigurosa, libre de censura y con firmes valores sociales, necesitamos tu apoyo.

Cada aportación económica es el escudo que protege nuestra libertad y la garantía de que las historias que importan sigan saliendo a la luz. Apoya hoy nuestro proyecto y defiende un periodismo libre.

 

*Si deseas hacer una donación a EL OBRERO a través de tarjeta de crédito (o cuenta bancaria asociada a Paypal), desde cualquier país del mundo, puedes hacerlo con el sistema de pago seguro PAYPAL, en el enlace "¡Apóyanos y dona!". Es muy sencillo operar con PAYPAL, y totalmente seguro. Paypal no comparte tus datos de cuenta o tarjeta con terceros, ni con EL OBRERO. En el último paso, Paypal te generará un recibo del pago efectuado. Muchas gracias por tu apoyo. Para cualquier duda, escríbenos a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..