De ratones y hombres
- Escrito por Mercedes Peces Ayuso
- Publicado en Cultura
«Quizás todos tienen miedo de todos los demás en este condenado mundo»
De ratones y hombres, 1937, John Steinbeck
Escrita dos años antes de Las uvas de la ira, para mí las dos novelas que mejor representan la Gran Depresión y la migración interna en los EE. UU., está novela corta está narrada desde el punto de vista nada lejano de un autor que fue él mismo temporero y vagabundo por las tierras californianas que aquí describirá con toda su belleza y crueldad. Con una trama ideada para el teatro o un guion cinematográfico que tuvo buenas adaptaciones (la última la estupenda película homónima de Gary Sinise), Steinbeck recorre los insondables movimientos de masas humanas de un estado a otro intentando sobrevivir en trabajos temporeros mal pagados en la cálida California, como si fuera El Dorado fabuloso y fabulado para miles de boca a bocas desempleadas y dispuestas a trabajar muy duro en lo que sea, las horas que sean. En este universo de desesperación por subsistir, las circunstancias mandan y las personas solo pueden ir acomodando sus vidas al acontecer diario, donde lo más importante es, simplemente, tener un techo y comida. Y de esto va la novela, con dos protagonistas diferentes y, al mismo tiempo, fuertemente vinculados por un tácito acuerdo de amistad y protección mutua: Lennie Small, un grandullón inocente con la mentalidad de un niño y George Milton, inteligente y resolvedor. Entre medias, personajes marcadamente individualizados, pero que a su vez representan arquetipos mediante los cuales se consigue dotar al relato de una atmósfera absolutamente realista en un momento de gran penuria no exenta de crueldad, en un profundo canto a la amistad, la soledad, la precariedad, la condición humana y los sueños rotos de los que saben que los suyos son incumplibles, aplastados por la maquinaria de un mundo fuera de su alcance, buscando inútilmente un lugar que les dé refugio, cumplir el legítimo sueño de tener su propio techo y una granja con una tierrita de conejos, que son los animales favoritos de Lennie. Pero lo único real es que solo se tienen el uno al otro para sostenerse y aguantar, y hasta eso desemboca en una tensión insostenible fruto de la fragilidad de unos contrapesos desiguales que no consiguen mantener a salvo a estos personajes, jornaleros discriminados que van recorriendo los campos del país sufriendo penurias sin perspectivas de mejorar. Por eso el autor tituló la novela como el poema de R. Burns. Y por eso también su denuncia sobre un tema universal que vivió en su propia carne y que sigue siendo de enorme actualidad, porque mientras existan los sueños y el hambre, habrá inseguridad, habrá explotación y habrá migración. No hay manera de mirar hacia otro lado porque están en todas partes buscando y reclamando su lugar, que también es nuestro por derecho. Hagámosles un hueco de forma ordenada y digna, respetando y enseñando a respetar. Simplemente, sigamos el sabio consejo de Steinbeck: Traten de entenderse unos a otros. Sin más.
Mercedes Peces Ayuso
Licenciada en Filología Hispánica (1984-89) y en Filología Alemana (2001-04) por la universidad de Salamanca, con diplomaturas en italiano y portugués. Vivió 10 años en Alemania, donde dio clases en la VHS (universidad popular) de Gütersloh, Renania del Norte-Westfalia, desde 1993 a 2000.
Posteriormente, ya en España, decide dedicarse a la traducción y corrección de libros y textos de diversa índole, labor que sigue ocupando a día de hoy.
Es miembro de la AEPE (Asociación Europea de Profesores de Español), de ASETRAD (Asociación Española de Traductores e Intérpretes) y otras entidades relacionadas con la traducción.
Asimismo, colabora como traductora honoraria para diversas ONG.