"La verdad, no completamente reconocida incluso por quienes agitan positivamente a favor de la mujer, es que la mujer, como las clases trabajadoras, está en una condición oprimida; que su posición, como la de ellos, es de degradación despiadada. Las mujeres están sometidas a una tiranía masculina igual que los obreros están sometidos a una tiranía organizada de los ociosos. Incluso habiendo entendido todo esto, nunca debemos cansarnos de insistir en la no comprensión de que, para las mujeres, como para las clases trabajadoras, bajo las actuales condiciones de la sociedad no es realmente posible ninguna solución de las dificultades y problemas que se presentan. Todo lo que se hace, sin importar el clamor de trompetas con el que se anuncie, es paliativo, no correctivo. Las clases oprimidas, tanto las mujeres como los productores directos, deben comprender que su emancipación vendrá de ellos mismos, de su propia acción. Las mujeres encontrarán aliados en los hombres más conscientes, como los trabajadores están encontrando aliados entre los filósofos, artistas y poetas. Pero, unas no tienen nada que esperar del hombre en su conjunto, y los otros no tiene nada que esperar del conjunto de las clases medias."
Edward y Eleanor Marx Aveling, La cuestión de la mujer, 1888. (Dialectiques, nº 8, primavera de 1975)