Así son los ‘ninis informativos’: el 53 % de los jóvenes ni confía ni se interesa por las noticias
- Escrito por Roncesvalles Labiano Juangarcía y Alfonso Vara-Miguel
- Publicado en Actualidad
Una democracia sana requiere ciudadanos bien informados. Aunque los jóvenes han mostrado tradicionalmente menos interés por el consumo de noticias que el resto de la población española, algunas investigaciones recientes revelan un preocupante aumento de la brecha informativa intergeneracional.
En general, y según los datos del Digital News Report España 2026 elaborado por investigadores de la Universidad de Navarra, los españoles consultan las noticias con menor frecuencia que hace siete años. Si en 2019 nueve de cada diez españoles se informaban una vez al día, en 2026 lo hacen ocho de cada diez.
Entre los menores de 25 años el descenso ha sido mucho más acusado al pasar del 77 % en 2019 al 54 % en 2026. En el otro extremo, el 7 % de los jóvenes afirma no informarse nunca, aproximadamente el doble que el resto de la población.
Revertir esta tendencia parece complicado si nos atenemos a dos motores principales para estar informado: el interés y la confianza en las noticias. Por lo que se refiere al primero, el 54 % de los españoles está muy interesado en la información frente al 33 % de los jóvenes de 18 a 24 años. La distancia intergeneracional ha pasado de 13 puntos en 2019 a 21 puntos en 2026.
Los datos de confianza tampoco son muy alentadores: solo el 25 % de los jóvenes confía habitualmente en las noticias, ocho puntos menos que el conjunto de la población española (33 %). La combinación de escaso interés y poca confianza permite identificar un grupo especialmente significativo, los “ninis informativos”, ciudadanos que no muestran ni interés ni confianza en la información. En España representa el 35 % de la población, pero entre los menores de 25 años alcanza al 53 %.
Lo paradójico es que esto ocurre en un momento en el que la oferta de contenidos es prácticamente ilimitada y acompaña a los jóvenes allí donde pasan buena parte de su tiempo. Redes sociales, plataformas de vídeo, buscadores, aplicaciones móviles y, más recientemente, chatbots de inteligencia artificial conviven hoy con la televisión, la radio y los medios impresos y digitales.
Redes sociales como única fuente informativa
La explicación a esta paradoja se encuentra en parte en la transformación de las principales vías de acceso a las noticias. Las redes sociales son el ejemplo más evidente: el 59 % de los menores de 25 años las utiliza para estar informado (12 puntos más que el conjunto de la población) y el 47 % las considera su principal fuente de noticias (23 puntos más). La televisión muestra prácticamente la relación inversa: continúa siendo la principal fuente para el 41 % de los españoles, pero solo para el 23 % de los jóvenes.
Todo esto refleja no solo el cambio de un dispositivo por otro, sino la transformación generacional del modelo de consumo de información. Antes el ciudadano buscaba las noticias y ahora le llegan mientras hace otras cosas.
Y aquí aparece otra de las contradicciones más interesantes: los jóvenes recurren a las redes pero no se fían de ellas. Solo el 15 % de los menores de 25 años afirma confiar en las noticias que encuentra en redes sociales. Más de la mitad, el 55 %, desconfía de ellas. Esta aparente incoherencia ayuda a entender uno de los cambios más profundos del actual ecosistema informativo: la confianza ya no determina por sí sola qué fuente o medio informativo se usa. La elección depende también de la comodidad, inmediatez, quién nos presenta las noticias y cómo captan nuestra atención.
Los influencers ganan a los medios tradicionales
Ahí radica uno de los grandes desafíos para los medios tradicionales. Su principal competidor no es una fuente que los jóvenes consideren más fiable, sino simplemente alguien que aparece antes y encaja mejor con su forma de consumir contenidos: los creadores de contenidos o influencers. El 36 % de los jóvenes los usa para estar informado frente al 23 % de la población total.
¿Cuál es su principal atractivo en comparación con los medios tradicionales? La mayoría los percibe más entretenidos (69 %), cercanos (61 %), comprensibles (54 %) y auténticos (39 %). Son atributos que no tienen que ver estrictamente con la calidad periodística de la información, sino con conectar con la gente.
Sin embargo, los medios siguen conservando ventaja en atributos estrictamente informativos, como la fiabilidad, el conocimiento o la imparcialidad. Por lo tanto, pueden seguir siendo considerados más creíbles y rigurosos y, al mismo tiempo, dejar de ocupar el centro de la dieta informativa juvenil. Ese es probablemente uno de los grandes desafíos para el periodismo. La credibilidad continúa siendo imprescindible, pero ya no basta para garantizar relevancia ni consumo.
Buscando cercanía, claridad y entretenimiento
Los medios compiten en un ecosistema donde las personas no eligen únicamente en función de quién ofrece la información más fiable. Compiten también por la atención, la cercanía, la claridad, el entretenimiento, la personalidad y la capacidad para integrarse de manera natural en las rutinas digitales.
Eso no significa que el periodismo deba convertirse en un producto de entretenimiento ni imitar a los influencers. Tampoco que deba sacrificar rigor para conseguir clics o visualizaciones. Significa que no puede dar por supuesto que la credibilidad o el rigor, por sí solos, garantizan una audiencia.
La cuestión ya no consiste únicamente en conseguir que los jóvenes vuelvan a los medios. Antes habrá que entender por qué se han alejado, qué esperan cuando buscan información, por qué determinadas voces consiguen captar su atención y cómo puede el periodismo trasladar a los nuevos entornos aquello que continúa constituyendo su principal ventaja: ofrecer información fiable, contrastada y relevante para comprender el mundo.![]()
Roncesvalles Labiano Juangarcía, Profesora Contratada Doctora, Departamento de Periodismo, Universidad de Navarra y Alfonso Vara-Miguel, Profesor titular de Periodismo, Universidad de Navarra
Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation.
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