El fracaso trágico de Díaz Ayuso
Combatir la pandemia no es una tarea fácil para ningún gobernante en ningún lugar del mundo, ni mucho menos. Combinar la prioritaria lucha contra la enfermedad para evitar contagios, con intentar que la economía no se hunda es una ecuación de resolución compleja. La mayor parte de los ciudadanos de este país, y del mundo entienden esto, se ponen la mascarilla, se lavan las manos, intentar ser prudentes (no todos, pero seguramente más de los que nos cuentan algunos) y han desarrollado una infinita paciencia con sus gobernantes. Solamente determinados sectores, escorados hacia la extrema derecha, aquí y fuera de nuestras fronteras, han salido a las calles para protestar porque se limitaban, supuestamente, las libertades, en un ejercicio de sumo egoísmo y que demuestra, además, qué entienden estos grupos y personas por la libertad. Los más desfavorecidos, en cambio, intentan sobrevivir, dando verdaderas lecciones de civismo.
- Publicado en Déjà Vu