¿Un silencio vale más que mil palabras? A menudo mejoramos el debate público si callamos
El silencio tiene mala prensa. En la vida pública, halagos y reproches suelen asociarse con lo que alguien ha dicho. Cuando el silencio aparece en escena, lo hace a menudo bajo fórmulas de derrota: “lo dejó sin palabras”, “no supo qué responder”, “se quedó sin argumentos”. Estas expresiones caracterizan momentos en los que alguien, frente a la fragilidad de sus razones, es incapaz de articular una respuesta.
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