Xº aniversario, in memoriam de Luís Gómez Llorente
- Escrito por Enrique Moral
- Publicado en Tribuna Libre
Los compañeros de Izquierda Socialista organizan para el 28 de octubre un acto público en la sede federal del PSOE con una doble y bien trabada intención, presentar el libro del profesor Guillermo León Cáceres Peleando a la contra. Una Historia de Izquierda Socialista 1976-1997, y recordar a Luis Gómez Llorente en el décimo aniversario de su fallecimiento. Ausente de Madrid por motivos familiares, me sumo muy gustoso a este acto con unas palabras que, amablemente, me solicitan Isabel Andaluz y mi querido Manolo de la Rocha en nombre de los organizadores.
Los dos objetivos que persigue este acto me parecen muy oportunos: el libro porque se publicó en 2020 y las circunstancias de la pandemia atenuaron su aparición, y el recuerdo a Luís porque el socialismo español de la transición -y desde luego el madrileño y también el asturiano- no se entendería bien sin su presencia, su actividad y su pensamiento.
Leí con mucho gusto en su día el libro de León Cáceres, cuya necesidad, para cuantos estamos interesados por la historia de nuestro partido, era perentoria. Su trabajo de investigación recorre los densos cuatro primeros lustros del PSOE en nuestra democracia, una época que aparece dominada por el acceso del partido al poder con mayorías absolutas y su permanencia en el mismo durante cerca de quince años bajo la presidencia del compañero Felipe González. El libro recorre con detalle aquellos años, analizando los Pactos de la Moncloa; la batalla ideológica que vivimos sobre el marxismo; el referéndum sobre la OTAN, en el que los defensores de la línea oficial del partido fuimos, paradójicamente, acallados y amenazados de expulsión; la transformación del PSOE de un incipiente partido de masas, en su línea tradicional, en un partido atrapalotodo en el que la ideología, los principios, la labor pedagógica y todo se subordinaba al líder. Paralelamente, el libro aborda la extraordinaria transformación orgánica llevada a cabo por Alfonso Guerra para minimizar la pluralidad del partido, mediante unas sorprendentes alteraciones estatutarias que dieron lugar al fenómeno de que un solo delegado al congreso levantara en las votaciones con su valiosa y singular tarjeta el mandato de más de 20.000 militantes. El libro analiza aquellos congresos decisivos para el partido, la marcha de Pablo Castellano y la subordinación total del partido al gobierno, la ruptura con el sindicato hermano, la UGT, y el previsible enfrentamiento entre los dos principales líderes del partido y del gobierno, y, destacando con estos acontecimientos, el papel, las luchas, los fracasos, los aciertos y las iniciativas -algunas germinadas- elaborados en el seno de Izquierda Socialista. En definitiva, un libro imprescindible para conocer desde criterios científicos el devenir de nuestro partido y de nuestro país en el último cuarto del siglo precedente.
Izquierda Socialista ha sabido mantener, contra viento y marea unos principios enraizados de antiguo en nuestra organización, ha sabido conservar y poner al día lo mejor del “pablismo”, acertado concepto elaborado por Luís Gómez Llorente que aúna principios de austeridad -incompatibles con cualquier sombra de corrupción-, con ideales revolucionarios incorruptibles que funden como inseparables los conceptos de igualdad y libertad, sin que medien en su interpretación mixtificaciones liberales de ningún tipo.
Una biografía anovelada de Felipe González que acaba de aparecer, y que al menos no oculta su carácter netamente hagiográfico, vitupera desordenadamente a cuantos mantuvieron en aquella etapa una actitud crítica y honesta frente al lider, algo incomprensible porque, según el autor, “Felipe era todo”. En repetidas ocasiones, como era de esperar, critica actitudes y posiciones de Luis Gómez Llorente que para muchos de nosotros le honran: “del pesado Luís, famoso en el partido por alargar las reuniones de la dirección con apostillas, ruegos, preguntas y párrafos de letra pequeña en los que constaban minuciosamente sus desacuerdos […] fue el único dirigente que puso reparos a la campaña [de 1977], examinó todos los carteles y la propaganda que se habían diseñado y preguntó si González -era de los pocos que no le llamaban Felipe- iba a ser el único protagonista”. En su tergiversación interesada de los hechos, presenta la defensa del marxismo en el XXVII congreso como “un asalto al poder de una minoría que […] aprovechaba el debate sobre el marxismo para aferrarse a la bandera roja, recuperar los nombres de Largo Caballero y Negrín, y derribar a los felipistas”. Ante engendros como este, que por desgracia tendrán una gran difusión, conviene que no falten libros como el de León Cáceres ni actos como el que habéis tenido el acierto de organizar.
La importante labor de IS en el seno del partido es desconocida para la mayor parte de los militantes actuales, lo cual no es nada extraño en un partido que, por desgracia y salvo excepciones, ignora también su fecunda historia. Con el libro de León Cáceres este desconocimiento ya tiene menos razón de ser: basta con leer y leerlo. Mientras lo iba leyendo, no se muy bien por qué, me surgió varias veces el recuerdo de una memorable intervención que leí de Fernando de los Ríos en el Congreso de los Diputados -el 8 de octubre de 1931- en la discusión de totalidad de los artículos del proyecto de Constitución referentes a religión, familia y enseñanza, eran aquellos párrafos en los que dijo:
Llegamos a esta hora, profunda para la historia española, nosotros los heterodoxos españoles, con el alma lacerada y llena de desgarrones y de cicatrices profundas, porque viene así desde las honduras del siglo XVI; somos los hijos de los erasmistas, somos los hijos espirituales de aquellos cuya conciencia disidente individual fue estrangulada durante siglos.
La heterodoxia secular española brindó fecundos frutos en los años treinta del s. XX en cuanto se recuperó la libertad, y yo animo desde mi modesta posición a los compañeros de IS para que no cejen en su empeño de defender nuestra diversidad ideológica y organizativa; de divulgar el pensamiento pacifista que siempre tuvimos; de recuperar los ideales internacionalistas que vertebraron la prolongada historia del PSOE; de recuperar nuestra relación fraternal e inextinguible con la UGT y de aprender de los errores pasados para que podamos abrir, entre todos, un futuro más esperanzador, más libre y más igualitario en nuestra sociedad española.
Agradecido por vuestra generosa invitación, os deseo mucho éxito en este acto de homenaje a Luis que, espero, tenga continuidad.
Abrazos fraternales, Enrique Moral Sandoval (25 de octubre de 2022)