Aborto sí
- Escrito por Javier Sádaba
- Publicado en Tribuna Libre
El aborto o suspensión voluntaria del embarazo es legal en el estado español. Pero más allá del derecho, es algo que pertenece a la libre voluntad de una persona. Se puede discutir sobre su definición o sobre las condiciones para abortar, pero no se deben decir imbecilidades. Por ejemplo, referirse a un humano no nacido. Es una expresión no ya anticientifica, sino que se enfrenta al más básico sentido común. Su prohibición no va solo contra la genética, también va contra la normativa de la mayoría de los países europeos. Uno se puede preguntar por qué esa oposición tan acrítica al aborto. Una respuesta remite a la fuerte tradición que va de la mano de la religión. Más concretamente y en nuestro país, a la influencia del catolicismo, es difícil negar este hecho.
La actitud y condena del aborto por parte de la Iglesia ha sido constante. Como decía una carta de los obispos españoles al respecto, en la vida y en la muerte somos del Señor. El aborto y la eutanasia, en los límites de nuestra mortal existencia, no estarían en nuestras manos. Y esto ha hecho mella en la mentalidad de mucha gente. Mentalidad aprovechada y fomentada por las fuerzas políticas más reaccionarias. Se trata de una irrupción de la religión en la política que enciende todas las alarmas del laicismo. En este sentido, la defensa de los valores laicos hay que hacerla en todos los campos, desde la argumentación teórica hasta un compromiso social de corte pedagógico. Más allá de esa vinculación entre religión y política, podemos escarbar en algún movimiento que de forma soterrada ha debilitado la capacidad de razonar con mesura.
Es el caso del vitalismo y de uno de sus máximos representantes, Ludwig Klages. Se trata de un movimiento que, haciendo una sesgada lectura de Nietzsche, contrapone la exuberancia de la vida a una supuesta pobre razón. Esta doctrina se convirtió en una de las piezas que acabaron formando el nazismo. G.Luckas atacó con agudeza a este irracionalismo descarado. Si aplicamos esta manera de ver el mundo al aborto habría que decir lo siguiente. La vida se exalta de tal manera que se la diviniza, desde ahí hay solo un paso a ampliarla sin medida y a tachar como falsa racionalidad cualquier límite. La idea de lo intocable se coloca en el centro. Mas de un científico contempla, embobado como un cura, una vida tan hermosa que no se puede tocar. Y mucha gente piensa de forma parecida. Pero el aborto ha de abrirse paso contra curas, embobados, mitos y políticos interesados. Es una lucha por la libertad, la sana razón, el no sufrir y el dominio de nuestros cuerpos.