EDICIÓN EN DÍAS LABORABLES:    ESP    |   EUR    |   AME   |   CAT
⮕ APÓYANOS

Basta a la infamia


(Tiempo de lectura: 4 - 7 minutos)

no pretendemos poseer la verdad absoluta, creemos

más bien en la verdad social; la mejor forma de convivencia social

no es algo fijo, válido para todos los tiempos y para todos los lugares,

algo que pueda determinarse con anticipación, sino algo que,

una vez asegurada la libertad, se va descubriendo y llevando gradualmente

a la práctica con los menores roces y la menor violencia posibles,

por eso las soluciones dejan siempre la puerta a

varias soluciones, y a poder ser mejores.

Errico Malatesta

Hay quien afirma que atravesamos una réplica de la república de Weimar a nivel global, hay quien nos retrotrae comparativamente con algunos sucesos que dieron lugar a la caída del imperio Romano, a quien expresa que nos estamos sumergiendo en la ignorancia a nivel global manipulados como títeres por oscuros intereses autocráticos y de la ultraderecha populista, hay quienes especulan con un deterioro de la humanidad a causa de los efectos adversos de las Inteligencia artificial y las nuevas tecnologías, otros desde el negacionismo a la evidencia científica y desde el oscurantismo, pretenden manipularnos con la desinformación.

Sin embargo, es cierto que la humanidad se está sumergiendo en las adormideras y de forma indolente destierra la empatía por los seres humanos que padecen sufrimiento, miseria, destierro, desigualdad e injusticia. Y aún así rechazan a los otros, por su etnia, su cultura o por su sexo. La violencia se convierte en blasón y estandarte de una nueva y aberrante sociedad del odio, la discriminación, el egoísmo y la injusticia.

Estamos a las puertas del domino universal de los totalitarismos y a costa de parecer ridículos, a pocos les preocupa o les interesa el futuro de sus hijos, de sus nietos, incluso de ellos mismos ¿Hasta cuándo?

Es hora de convocar a la humanidad a que se ponga de pie para gritar BASTA A LA INFAMIA.

En 1760, Voltaire, en 11 opúsculos, llamaba a “aplastar a la Infamia”, donde expresaba la indignación hacia el dogmatismo religioso, que consideraba bárbaro, sangriento, ridículo y responsable de millones de muertos y en gran parte, de la ignorancia en el que se mantenía a la humanidad de aquellos tiempos. Más adelante el marxismo entiende como ser social, la relación material de los seres humanos con la naturaleza de los procesos de producción, sociedades en la que algunos pocos por intereses de clase, explotan y sumergen en la ignominia, la pobreza y la ignorancia, a la inmensa mayoría.

Para Kropotkin el estado implicaba algo muy contrario a la idea de gobierno. Comprendía algo muy por encima de la sociedad, dignamente regida por una gobernanza justa, igualitaria y equitativa; el estado tal como está concebido, (sobre todo en las llamadas democracias actuales) obedece a la concentración de muchas funciones, atributos y sobre todo poder en mano de uno pocos. Y con esa mirada, reflexionemos, ¿es algo así el poder atesorado por Trump, Putin o Xi Jimping?, autocracia, o tiranía trufada por medio del escrutinio electoral.

En el actual escenario geopolítico global, parece romperse el avance del progreso, quebrarse la conciencia de humanidad y arrastrarnos a un nuevo abismo, conservador, tecno-medievalista, y sin ningún sentido de humanismo, en la concepción de Cicerón en la antigua Roma, quien sostenía la necesidad de una cohesión social y unos vínculos relacionales basados en la virtud, aun reconociendo, “nullo modo perfectus”. El ser humano no es perfecto, pero puede unirse a través de los principios y valores libres, que conducen a todos a una convivencia sin odio, donde la igualdad constituya el eje en el que se mueve el mundo y la justicia su principio rector.

Es hora de levantarse y gritarle al mundo, “Basta a la Infamia”. Es hora de converger el entorno a los intereses de todos los hombres y mujeres del mundo, por encima de sus diferencias de credo, de raza, de nivel económico, más allá de cualquier frontera, superando, cualquier tipo de diferencia, para enfrentarse a los todos poderosos lideres de sus intereses económicos, clasistas o religiosos. Es el momento en que la historia está a punto de cambiar de era, de tiempo, de paradigmas y por consiguiente, es la hora de alzar la palabra por encima de la fuerza.

El cambio de siglo se está caracterizando por una acumulación de incertidumbres, gira hacia un único modelo político, un rearme constante. Ahora la política, la controlan los grandes capitales financieros y un puñado de multinacionales o empresas pseudo estatales, con la inefable ayuda de grupos mediáticos, dirigidos por sus manos operandis.

El avance sin freno y desmedido por hacerse con el territorio de otros estados, de masacrar o pisotear a pueblos con el que difieren, no solo por su cultura, sino por desprecio y por ser una población marginada o necesitada. Cuando como aves de rapiña se abalanzan sobre los recursos naturales y económicos, sin importarles la vida de aquellos niños, hombres y mujeres que esclavizan mediante una explotación salvaje, el poder del mundo se inclina sin pausa hacia un totalitarismo global, tal vez, un nuevo ensayo, por primera vez en la historia.

Pero, eso sí, no lo hacen sin el concurso de la ciudadanía, mas bien con su complicidad, con su voto a favor; no lo hacen a escondidas, sino a tumba abierta, su metodología marginando y conduciendo, tal vez de exprofeso a los hombres y mujeres a la ignorancia, induciéndolos, como cualquier religión a la creencia y la obediencia. ¿acaso tenía razón Sócrates cuando se oponía a la democracia? ¿o a Nietzsche, que afirmaba que la democracia debilita la fuerza vital, homogeneizando al individuo?

La Infamia es una maldad o la vileza que afecta a la dignidad de una persona, me reconocerán que la pobreza es una infamia que afecta a toda la especie y las barreras, los impedimentos, el negacionismo o el simple obstáculo para acceder al derecho a la salud o a una educación libre y crítica, a contar con un techo para cobijarse y por realizarse desde la intimidad, constituyen una bajeza moral, que no es propia de la condición humana.

A principios del siglo XX, K. Marx, afirmaba que las personas somos seres históricos, es decir, que nuestra existencia y conciencia están condicionadas por la historia y las circunstancias sociales y económicas en las que vivimos, que configuran relaciones de poder en las que estamos inmersos y de las que somos producto. Por consiguiente, es más necesario que nunca, reaccionar y sacudirse del oprobio y el sometimiento al que nos está empujando la actual coyuntura autocrática, económicamente enmarcada en un capitalismo proteccionista e indómito o tal vez a una dictadura global, enmascarada de aparente justicia.

Habría que recordar, que la conciencia humana no es solo una reflexión de la realidad, sino que también es una fuerza activa que puede transformarla. La praxis, o la acción consciente, es esencial para el desarrollo humano autónomo. Los seres humanos estamos, más que nunca, vegetando como supervivientes alienados, es decir, estamos separados de nuestra verdadera naturaleza y potencial. La emancipación, o la liberación de la alienación a la que pretenden someternos, requiere de una reacción masiva, para sacudirse de encima la infamia.

La saga que se va escribiendo, por los Milei, Bolsonaro, Trump, Putin, V. Orban, Abascal, Geert Wilders, Xi Jimping, Alice Weidel, M. Le Pen, Nigel Farage, G. Meloni, y un incontable sequito detrás de una retórica dirigida a aquellas mentes poco racionales, sometidas a la mediocridad dogmática de la tecno-desinformación.

Existen también los que en justicia defienden la ética y el comportamiento tolerante, desde un buenismo crédulo en el cambio paulatino, que conducirá a un mundo más justo, sin embargo, recordando a Maquiavelo, “aquellos buenos que se mueven en un entorno poblado de malvados solo buscaran su ruina”. Quizás, este análisis resulte pesimista, pero recordemos que tal vez, solo tal vez, mañana será tarde y hoy constituye una mentira piadosa como la que esgrimen las voluntades moribundas. Por eso es hora de decir basta a la infamia.

 

Andrés Cascio, Doctor, Psicólogo Social, Conferenciante y articulista. Profesor retirado de la Universidad de Barcelona, ha sido experto internacional y Catedrático de la Escuela de Especialización de la O.E.A. (Panamá) Director de Proyectos de UNICEF (Panamá) 1976 y del Fondo Social Europeo. 1990. Profesor invitado de distintas Universidades y Escuelas de Negocios de España e instituciones de altos estudios y América Latina. Presidente Club de Opinión Liber Cogitatio. Co director de la Revista Suum Cuique Ius. SCME.


EL TIEMPO

GUÍA TV

CARTELERA

CINE EN CASA

PASATIEMPOS

SORTEOS

Necesitamos tu apoyo económico para hacer
un periodismo fiable y con valores sociales

PERIODISMO DE DATOS

El periodismo independiente necesita el apoyo de sus lectores y lectoras para garantizar que los contenidos incómodos que no quieren que leas, sigan estando a tu alcance. Si compartes estas preocupaciones y si valoras la labor de un medio libre que se atreve a plantearlas, apóyanos ahora.

PREGUNTAS FRECUENTES

¿Por qué es importante tu aportación?

Tu contribución nos permitirá seguir publicando información esencial e independiente que podrás disfrutar de forma gratuita sin muros de ningún tipo.


¿Si tengo algún problema en mi transacción?

Escribe a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.