Todas somos ellas: “Ni una víctima más”
- Escrito por Adriana Davidova
- Publicado en Tribuna Libre
En pleno siglo XXI, aún somos testigos de la barbarie a la que son sometidos miles de seres humanos a día de hoy. Seres humanos, cuyos derechos más básicos son arrebatados a golpe de brutalidad de un tipo u otro; con fines crueles, incivilizados, muchas veces económicos y ajenos a todo aquello que nos hace humanos.
Y en muchísimas ocasiones esas víctimas de la barbarie son, somos, mujeres, niñas y niños en situaciones de máxima vulnerabilidad.
Violencia de género, violencia machista en el propio hogar, trata con fines de explotación sexual, violaciones, asesinato, lapidación, ablación del clítoris, embarazo infantil, desigualdad laboral, acoso sexual, abuso de distintos tipos de poder ejercido sobre la mujer, simplemente por el hecho de serlo y un largo y trágico etc. Como cuando la persona que amas y con la que has creado un hogar, una familia... se convierte en juez, verdugo, maltratador y muchas veces asesino... y entonces se desmoronan todos los parámetros de libertad, igualdad, fraternidad y esperanza.
Cada uno de estos de temas me conmociona profundamente, me toca el corazón, el alma y me duele como mujer, si fuera hombre como hombre, como individuo que piensa y que siente, como ciudadana, como autora, actriz, directora... y me hace, no solamente reflexionar al respecto, sino actuar del modo más real y constructivo que encuentro.
Porque creo firmemente que todas esas víctimas, todos esos seres humanos heridos hasta el extremo en su dignidad, merecen voz, visibilidad, verdad y luz para que lo que sucede no quede encubierto u oculto en la sombra del silencio.
También, sin embargo, quiero reseñar que estoy infinitamente orgullosa de la enorme solidaridad que se ha despertado aquí y en gran parte del mundo entre la mayoría de las mujeres y hombres respecto a esas situaciones y que no vamos a permitir que ningún derecho humano ya establecido sea nuevamente arrebatado...
Y no lo vamos a permitir usando precisamente las herramientas de las que los “monstruos”, los verdugos del siglo XXI, carecen... Usaremos la solidaridad, la empatía, la fuerza de la justicia, la igualdad, la educación, la libertad, la civilización y la cultura... para que la “lapidación” bajo cualquiera de sus formas, desaparezca para siempre, convertida en un recuerdo inmensamente lejano de tiempos bárbaros. Y que en el siglo XXI, mujeres y hombres, hombres y mujeres (siendo únicos y diversos) realmente seamos iguales ante el mundo.