Los gritos del agua en un pueblo en CyL
- Escrito por Javier Cabezaolías
- Publicado en Planeta
“Vivimos en un país afectado por el cambio climático, que se encuentra en situación de precariedad constante de forma estacional, con unas infraestructuras que no gradúan el exceso en las precipitaciones paliando la escasez en las épocas de calor. Toda subida en las Tarifas del Agua debe ir encaminada a la mejora de su calidad y del ciclo de recogida, tratamiento y suministro.”
Más bien parecería una lección regeneracionista de Joaquín Costa sobre el agua. Pero no. Es el comienzo del blog que han creado en Espacio Vecinal de La Adrada (EVLA), un grupo de vecinos surgido, según ellos dicen, para despolitizar el tema del agua. Uno de sus portavoces, Javier Pindado, nos cuenta que “convertir el recibo del agua en un instrumento para recaudar más impuestos constituye un error, mayor si cabe, que los que usan los problemas del agua como arma política. Porque se banaliza la gestión de un recurso que resulta imprescindible para la todos. Y es que señala de manera muy “acostista” que aunque sea gestionada por una entidad privada, el agua es un bien público, es un derecho de ciudadanía que debe considerarse por encima de cualquier objetivo político.”
“Este déficit en el servicio del agua resulta ser un fenómeno recurrente en muchos pueblos de España-, añade Víctor Sánchez, portavoz de EVLA- Concretamente en este enclave del Valle del Tiétar, los vecinos son muy conscientes de la sinrazón que supone vivir o pasar temporadas en un entorno privilegiado, a los pies de la Sierra de Gredos, llena de veneros (terminología hidrológica de la zona para denominar a los manantiales), gargantas (arroyos) y fuentes y estar obligados luego a comprar agua embotellada, con la consiguiente contaminación por envases de plástico, o tener que ir a pueblos cercanos a fuentes naturales.” Parece ser que desde la privatización del Servicio del Agua en 2015, a pesar de las distintas mejoras en canalización y potabilización no se ha conseguido que los vecinos usen el agua doméstica para beber y cocinar.
Según consta en su comunicado, parece ser que la inclusión en el recibo del Alcantarillado y la Depuración triplicaron su importe sin ninguna mejora sustancial para el servicio, lo que evidencia el distanciamiento cada vez mayor entre el consumo real y la carga impositiva añadida. En este sentido, el presidente de la Asociación Española de Abastecimiento de Agua y Saneamiento (AEAS), Fernando Morcillo sostiene en un artículo publicado en ABC que "debería estar muy claro cuáles son los servicios y cuáles son los impuestos, porque si no es un galimatías que nadie entiende". En cualquier caso -explica el Presidente de AEAS- "la estructura tarifaria del recibo del agua debería basarse en una cuota fija (para cubrir costes de renovación de infraestructuras) independientemente del consumo".
Y es que sinceramente, las dificultades para entender el recibo son reales. Según la factura que nos muestran el Alcantarillado aparece dos veces y se cobra en función del consumo, no del drenaje del agua usada. Es decir, un vecino que vaciara su piscina por el desagüe pagaría menos que una señora que regara su jardín. Otro que no consuma nada, tendrá que abonar casi 20 euros.
Sintetizando la clase magistral recibida sobre la opacidad del recibo, hemos de reconocer que muchos de esos conceptos no se atribuyen al consumo del propio usuario ni siquiera en su mayoría al ciclo urbano del agua (captación, saneamiento y distribución) sino a los impuestos y tasas (en color rojo y marrón), tal y como se puede observar en el gráfico de la factura anterior donde el 58% va a parar a las Tasas de Aqualia sobre depuración y al IVA y solo el 42% al ciclo del agua.
La gota que colma el vaso –afirma Pilar Martínez- es la aprobación de una actualización de las Tasas del Agua en el Pleno del 31/01/2020 donde se acuerda una subida anual del 5,064% desglosada por un lado, en un 2,164% por una fórmula de actualización del contrato y en un 2,902% más, por el suministro de agua a la Piscina Municipal."
Los vecinos, indignados, han recogido firmas en la plataforma Change.org http://chng.it/qm7Jq6PVqd y piensan acudir al Procurador del Común de Castilla y León solicitando su amparo, ya que manifiestan que “el agua es un derecho con el que no se puede especular ni donde se pueden repercutir impuestos como el llenado de la piscina ni otros que no sirvan para mejorar la calidad del agua potable”.
Javier Pindado de EVLA reflexiona sobre las posibles responsabilidades alícuotas tanto por parte de la concesión en la optimización del servicio como del propio Ayuntamiento (compensado por el canon concesional) en la vigilancia del cumplimiento del contrato. Añade que “los ciudadanos pagarían con gusto semejante aumento de saber que esa obligación procesional en busca de agua embotellada o de manantial se convirtiera en solo una opción alternativa para los más pudientes tal y como nos pide la UE con la iniciativa ciudadana Right2Water.”
El portavoz de EVLA subraya que “encarecer el uso del agua para fomentar el ahorro tiene sentido, pero penalizarlo con impuestos ajenos al ciclo urbano del agua no supone ningún aliciente para los consumidores responsables que terminan desincentivados”. Víctor Sánchez finaliza recordando que "son tiempos de solidaridad y empatía por la crisis que dejará el coronavirus tras el confinamiento”. Por todas esas razones desde EVLA gritan NO AL IMPUESTO AL AGUA y solicitan al Ayuntamiento la anulación de la subida.
Desde EVLA, se despiden recordándonos que:
1.-El agua no es un negocio. El agua es un derecho. Todas las personas tenemos derecho al acceso al agua potable y nadie debe tener privilegios sobre ella.
2.-Todas las personas debemos jugar un papel activo en su conservación y defensa para promover el control democrático y participativo de su gestión.
3.-Debe ser gestionada bajo los principios de solidaridad y equidad.
“Solo florece el agua que está queda” era un verso de Unamuno que inspiró a Luis Rosales a escribir aquel “silencio sobre el agua”. Y el EVLA se mueve para no florecer entre la filosofía regeneracionista de Joaquín Costa, conscientes del atraso de su pueblo en este asunto con respecto a otros europeos, y la acción que los mecanismos de la democracia les permiten. Como ven muy difícil que un Ayuntamiento con mayoría absoluta y superávit en las cuentas anule tan premeditada subida del agua, marchan hacia León, sede del Alto Magistrado, mientras animan a los vecinos a rellenar un formulario-protesta.
Costa nunca pudo con la oligarquía local dominante, el mal endémico del país que él tanto denunció y combatió. Ahora parece que el tiempo no ha pasado y a lo lejos se escuchan las quejas sobre el agua, un reverbero lejano, casi imperceptible de los ecos del krausismo sobre el compromiso filosófico-moral que debiera existir en las autoridades para repartir de forma ecuánime y sin ánimo de lucro los recursos naturales entre las necesidades básicas de la población.
Esperemos por el bien de los adradenses que el Defensor de los castellano-leoneses no escriba como Rosales “su silencio sobre el agua” y en esta ocasión termine venciendo sin revanchas el europeísmo.