LA ZURDA

Miguel Eguiluz (MSF): "El cambio climático recrudece los conflictos en Nigeria"

A los enfrentamientos religiosos que han alimentado más de una década de guerra en Nigeria se les han unido ahora nuevos conflictos violentos por la tierra y el agua que el cambio climático no hace sino recrudecer, advierte el representante de Médicos Sin Fronteras (MSF) Luis Eguiluz.

Eguiluz, que acaba de finalizar un periodo de dos años al frente de las actividades de MSF España en el país africano, alerta en una entrevista para Efe que en Nigeria no sólo hay enfrentamientos entre el ejército y los terroristas de Boko Haram en el noreste, sino también una creciente violencia por los recursos en el noroeste.

"En esa parte de Nigeria se encuentra el sur del Sahel, un clima árido que afecta mucho a la agricultura y que está claramente avanzando hacia el sur, y el cambio climático está afectando a la posibilidad de acceder a medios de subsistencia", explicó.

En esa zona, comunidades agrícolas y ganaderas tradicionalmente han estado enfrentadas, pero el avance de las tierras áridas disminuye los medios de subsistencia de todos "y es entonces cuando los conflictos aparecen y se cronifican", aseguró el trabajador humanitario.

Aunque este conflicto es menos conocido que el del estado nororiental de Borno, donde se concentra la actividad de Boko Haram y otros grupos armados yihadistas, "está provocando cada vez más víctimas, desplazamientos, disolución de servicios, y ello se está convirtiendo en una crisis humanitaria", lamentó.

En Nigeria, MSF España emplea a 600 personas, entre ellas 40 procedentes de otros países, y junto a las actividades habituales de atención primaria y secundaria, medicina quirúrgica o de urgencia, la rama española se ha enfocado también mucho en la protección y atención de las muchas víctimas de violencia sexual.

El conflicto de Borno "se prolonga desde hace 11 años, y es una larga guerra con siete millones de afectados", subraya Eguiluz, quien afirma que su escasa presencia en los medios internacionales de noticias no significa una reducción de las hostilidades.

"Desde mi llegada vi un deterioro de la situación, con cada vez más ataques, más violencia, desplazamientos y mayor inseguridad para las organizaciones humanitarias", señaló el responsable de MSF, para admitir que en ocasiones se ha tenido que abandonar la actividad en determinadas localidades a causa de la mayor conflictividad.

"Siempre es una decisión difícil, y por ello es muy importante analizar continuamente el contexto y evaluar siempre qué impacto para los civiles tendría abandonar una localidad", señaló, subrayando la siempre "difícil ecuación entre la seguridad de nuestro personal y el efecto en la población".

Eguiluz se mostró pesimista sobre el futuro de un conflicto que también se extiende a países vecinos como Chad, Camerún o Níger, "en el que no se ve mucho esfuerzo por negociar desde ninguna de las partes" y en el que sigue habiendo ataques a civiles, por lo que el enfrentamiento "podría durar años", vaticinó.

La lucha armada de Boko Haram ha causado 3,3 millones de desplazados en la región, incluidos 2,5 millones en el noreste de Nigeria, y 240.000 refugiados en las naciones vecinas, según datos de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

El Gobierno nigeriano intenta presionar a algunos de esos refugiados y desplazados para que regresen a sus lugares de origen, aunque en opinión del responsable de MSF "no se cumplen en absoluto las condiciones" para que puedan hacerlo con seguridad.

La guerra en Nigeria sufre cierto olvido internacional que se ha traducido en una progresiva reducción de las donaciones a las organizaciones humanitarias que trabajan sobre el terreno, aunque Eguiluz denuncia también que los fondos que llegan a veces no se dirigen a los destinos adecuados.

En ocasiones acaban en la construcción de hospitales que por ahora están vacíos, sin personal médico, "construidos con miras al futuro pero que ahora no tienen razón de ser", lamentó. EFE.