La artista madrileña, poseedora de un exquisito grafismo, tan deudor de la línea clara francobelga como de lacontracultura musical, enumera otras muchas influencias: “Para este cartel he tenido la suerte de poder hacer, con total libertad, un homenaje a todas las cosas que de pequeña me acercaron al cómic: el espacio exterior y sus interpretaciones retrofuturistas, los juguetes, los personajes femeninos (sexualizados o no), los colores vibrantes y las texturas... todo lo que me permita volver de nuevo a ese mundo de felicidad underground, tan auténtico y eterno”. Y concluye afirmando que su intención era, en definitiva, “construir un paisaje que sacara a relucir el frikismo y la belleza de un sector tan polifacético como el cómic”.