"La base de un Partido Socialista en cualquier país debe ser, entonces, un reconocimiento del hecho de que los intereses materiales de la clase obrera se oponen totalmente a los de la clase empleadora, es decir, el reconocimiento de la guerra de clases. Cualquier partido que declare que no existe guerra de clases se rige por sí mismo, en virtud de esa declaración, fuera del tribunal como partido socialista. Es necesario, por lo tanto, formar y organizar un partido socialista que tenga una base de guerra de clase claramente definida, y en cada acción del partido mantener siempre claramente al frente el carácter de conciencia de clase del partido. Cualquier acción tendiente a oscurecer esta posición, cualquier posición que mantenga la lucha de clases en el fondo, es una traición virtual de los principios socialistas, sirviendo sólo para confundir los problemas en las mentes de los trabajadores y hacer más difícil para ellos comprender su clase posición y las razones de ello, y ver el camino que debe seguirse si quieren alcanzar su emancipación, sirviendo solamente para retrasar el desarrollo de su conciencia de clase."
Jack Fitgerald, "La futilidad de la reforma", 1904. (trad. Darrell Whitehead)