La obsesión por el rendimiento puede quitarnos el placer de practicar deporte
En las últimas décadas, la frontera entre la actividad física y la lógica de mercado se ha vuelto casi invisible. Lo que antes era una expansión natural del cuerpo, un espacio de recreo, ha sido colonizado por la lógica productiva. Hoy no “hacemos deporte”, sino que más bien “producimos bienestar”. El ejercicio físico se ha transformado en una extensión de la jornada laboral, afectando a la salud física y mental de niños y adultos, y desconectándonos de la esencia misma del movimiento humano: el placer.