HEMEROTECA       EDICIÓN:   ESP   |   AME   |   CAT
Apóyanos ⮕

Núñez Feijóo, Casado y la rapsodia de Arnaldo


(Tiempo de lectura: 3 - 6 minutos)

"La rapsodia es una pieza musical integrada por fragmentos de diferentes obras y estilos sin aparente relación entre ellos".

Estamos al final de un verano singular, sin el recurso habitual de la reivindicación surrealista de la soberanía de Gibraltar para llenar el vacío de la comidilla politica, que está terminando con el inicio anticipado del temario habitual del curso político, entre el tan repetido asunto del Consejo General del Poder Judicial y el no menos manido recurso populista del uso y abuso del Falcon por el presidente del gobierno. El poder y su representación.

Tampoco ha servido de distracción el sucedáneo surrealista en forma de  desmesura, con la calificación del plan de ahorro de energía del gobierno con expresiones como la cartilla de racionamiento y la censura energética, para remitir una vez más la imagen del gobierno de coalición al imaginario de una dictadura. Tampoco esta deformación de la realidad, hasta el límite de la caricatura, daba para mucho más.

Quizá porque la época de catástrofes que vivimos nos ha curado de espantos y ha situado las cosas en sus justos términos. Porque no son lo mismo y ni siquiera parecidos dos grados más de temperatura en los locales comerciales y unas horas menos de iluminación de los escaparates que la escalada de de los precios de la energía y los alimentos y el consiguiente deterioro de las rentas de la mayoría de la ciudadanía. Y mucho menos que el calvario de olas de calor, de incendios catastróficos y de la prolongada sequía que estamos viviendo durante este verano en España y en toda Europa. Todo ello sin que se produzca una reflexión política de fondo sobre lo que ya es una emergencia climatica para la vida humana y para el futuro del planeta.

Ni siquiera la tan vergonzosa como fracasada utilización por parte del procesismo crepuscular del quinto aniversario de los atentados de Barcelona y Cambrils han logrado despertar el tradicional furor patriótico veraniego. Hasta ese punto priman las ganas de descanso y de disfrute sobre las de confrontación.

Todo ello, con el ruido de fondo de la catástrofe guerra de Ucrania, el pulso entre las grandes potencias en forma de una guerra tibia y el goteo silencioso de víctimas de los coletazos de la dramática pandemia de la covid19. Silencioso sobre todo entre nosotros los países ricos, pero no tanto entre el resto del mundo empobrecido y todavía sin vacunas a estas alturas del tercer año de pandemia.

Finalmente, ha tenido que ser la rapsodia de la renovación de los órganos constitucionales, y en particular del CGPJ con el mantra de la politización de la justicia, la que nos haya venido a despertar de la modorra veraniega para adelantar el curso político de las elecciones autonómicas y municipales de Mayo de 2023 como primera vuelta de las elecciones generales. En esta ocasión, ha sido la filtración del acuerdo firmado entre la dirección del PP de Casado y el gobierno de coalición para renovar el Tribunal Constitucional, como una suerte de paso intermedio para culminar el pacto institucional y facilitar a posteriori la del Consejo General del Poder Judicial, el que ha supuesto la señal de salida.

Por eso, ante la repercusión pública de la noticia, han vuelto a hacerse presentes el cinismo de la nueva y vieja dirección del PP, junto a la hipocresía de los sectores bienpensantes y a la amnesia de la opinión pública y de la publicada. Una rapsodia de ritmos y estilos a la que de una u otra forma hemos asistido a lo largo de estos tres años y medio de bloqueo de una renovación tan prevista por la Constitución española como desoida por parte de la derecha.

Como era previsible en el nuevo y a la vez viejo PP, que ha descubierto la piedra filosofal en el cinismo político de una renovación gatopardiana basada en la propaganda de una imagen falsa de moderación, seriedad y estabilidad, unida a la estrategia de cohabitación y tándem con el populismo y la ultraderecha, así como en la amnesia selectiva con respecto a la corrupción propia como cosa de los otros y en todo caso perteneciente al pasado.  En el caso del bloqueo unilateral a la renovación institucional prevista ha aplicado las mismas máximas, tanto del cinismo del olvido selectivo como de la renuncia a cualquiera de los comportamientos y compromisos heredados de la dirección anterior. Un partido que se reconoce en una única mochila de lo bueno, cuando no de lo imaginado, el borrado de todo lo malo como ajeno, la renuncia a cualquier compromiso heredado y la cohabitación con el populismo, no es extraño que no reconozca la herencia recibida en los acuerdos firmados por la dirección anterior y ni siquiera dé legitimidad a la propia dirección precedente. En resumen, un partido que, lejos de catarsis y refundación, se reinventa a conveniencia como ya ocurre con el partido republicano de los EEUU o los Tories de Gran Bretaña.

Por otra parte, la amnesia selectiva, tanto pública como publicada, continúa ante un acuerdo que se dice secreto, pero que en realidad fue entonces un secreto a voces, ya que suponía el paso imprescindible para completar la renovación global del Tribunal Constitucional, al tiempo que el mecanismo necesario para facilitar en su caso la renovación de propuesras y de cargos en el CGPJ.

La misma hipocresía pública y en algunos casos publicada que entonces estalló con la piedra de escándalo de las propuestas de renovación, y en particular la de Armaldo como miembro del TC, cuando tanto el modelo constitucional de tribunal de garantías como los miembros precedentes no daban para tanto alboroto, pero no solo sirvieron de cortina de humo para ocultar los méritos de la mayoría y sobre todo la importancia del desbloqueo institucional, sino también sus derivadas como el acuerdo aludido y sus consecuencias políticas posteriores. Solo así se entiende la amnesia que lleva a olvidar aquellos acuerdos, que es cierto que dejaron fuera la renovación del Consejo General del Poder Judicial, pero que suponían abrir el camino para desandar al menos parcialmente la reforma unilateral y también el intercambio de nombres imprescindible para su renovación. Alguno de ellos que a pesar de su hoja de servicios ve frustradas sus aspiraciones por segunda vez por parte de sus compañeros.

Algunos dirán que el paso definitivo de la renovación del CGPJ nunca estuvo en las previsiones del PP de entonces, como tampoco lo está en el de ahora, pero habrá también quien especule sobre si el mero hecho de hacer el gesto de levantamiento del veto, como el anuncio de la mudanza de la sede de Génova después de la sentencia judicial o la confrontación sobre la corrupción abrieron la caja de Pandora de los demonios interiores de la derecha y desencadenaron la conjura de barones y baronesa.

En todo caso, la vieja dirección no pudo presentar la proposición pactada y la nueva dirección la perdió en alguno de los cajones de los despachos de la sede en negro de Génova y es el día de hoy que sigue buscando un culpable entre los dirigentes derrocados. 

 

Médico de formación, fue Coordinador General de Izquierda Unida hasta 2008, diputado por Asturias y Madrid en las Cortes Generales de 2000 a 2015.

Tu opinión importa. Deja un comentario...


Los comentarios que sumen serán aceptados, las críticas respetuosas serán aceptadas, las collejas con cariño serán aceptadas, pero los insultos o despropósitos manifiestamente falsos no serán aceptados. Muchas gracias.

Periodismo riguroso
y con valores sociales
El periodismo independiente necesita el apoyo de sus lectores y lectoras para continuar y garantizar que los contenidos incómodos que no quieren que leas, sigan estando a tu alcance. ¡Hoy con tu apoyo, seguiremos trabajando por un periodismo libre de censuras!
Slider