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Choque de agendas en Unidas Podemos


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La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, comparece ante los medios de comunicación, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros. / La Moncloa. La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, comparece ante los medios de comunicación, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros. / La Moncloa.

La Agenda 2030 como actualización de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU ha pasado de ser un programa imprescindible para que los Estados afronten políticas concretas con objetivos medibles para el futuro de la humanidad, a formar parte de las materias de conflicto dentro de Unidas Podemos y del gobierno de coalición.

Hasta ahora, sus enemigos declarados en el ámbito internacional eran el negacionismo y el nacionalpopulismo que la incluyen en un lugar preferente de sus teorías de la conspiración. El principal problema que ellos denominan de la "agenda globalista de los potentados y de los organismos internacionales como la ONU frente a la soberanía de las naciones", responde ante todo a su rechazo radical a la universalización de los derechos humanos, políticos y sociales frente a su agenda neoliberal, xenófoba, homófoba y autoritaria.

La reacción de la presidenta Ayuso va también en esta misma línea de la oposición de la ultraderecha a la agenda 2030, como parte central de la refundación del PP madrileño, el principal laboratorio del trumpismo en España.

Sin embargo, la sustitución del secretario general del PCE Enrique Santiago por la número tres de Podemos Lilith Vestrynge en el ministerio de derechos sociales del gobierno de España va más allá,como se ha anunciado, de la voluntad de reorientar la gestión de la agenda 2030 hacia el feminismo y el medio ambiente con otro perfil en la secretaría correspondiente.

Y no solo por la sorpresa manifestada por el afectado por la destitución, sino porque tal cosa no depende de la secretaría sino del conjunto del gobierno de coalición. Si acaso, la finalidad de la Secretaría de Estado para la Agenda 2030 es como dice la norma para su creación el impulso, seguimiento y cooperación para la implementación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Por el contrario, el relevo apunta a las diferencias en el seno de Unidas Podemos sobre las respectivas agendas para la recomposición y la reconstrucción de la izquierda a la izquierda del PSOE. En realidad representa la metáfora del choque de agendas en Unidas Podemos donde ya colisionan dos concepciones de la política. De una parte la agenda Yolanda Díaz en el seno del gobierno y ahora en el proyecto de Sumar, y de otra la de Pablo Iglesias, que desde su salida del gobierno parece encontrarse con un pie dentro y otro fuera con respecto al gobierno e incluso de la propia coalición.

La una va dirigida a un espacio social transversal con la iniciativa de reconstrucción de una izquierda de gobierno seria y amable capaz de entenderse con el mundo socialdemócrata, y el otro aparece como réplica del modelo representado por Melenchon de sorpasso al psoe y de hegemonía populista de la izquierda.

El primer choque entre ambas estrategias se produjo en torno a la lista de las elecciones andaluzas. Unas elecciones que terminaron con el triunfo del PP por mayoría absoluta y el consiguiente retroceso de las izquierdas, la división de la izquierda a la izquierda del PSOE y un reparto desigual de los diputados elegidos en favor de Podemos que ha dejado insatisfechos a todos los demás y en particular a IU y al PCA.

Una derrota de las izquierdas precisamente en el terreno más favorable a sus políticas de escudo social, que sin embargo no ha provocado la necesaria autocrítica ni la consiguiente rectificación, como no sea para arrojarse a la cara las causas y consecuencias de la división. Lo cierto es que el PP, frente a todo pronóstico, ha logrado capitalizar con la mayoría absoluta una gestión gris basada en la seguridad y la estabilidad.

Es a partir de esta victoria y entronización de juanma Moreno, después de la conjura con Feijóo contra Casado, cuando se ha pretendido consolidar la imagen de un cambio de ciclo conservador, poco menos que inevitable, en el próximo futuro de la política española. Sin embargo, el éxito posterior del debate del estado de la nación para el presidente del gobierno de coalición de izquierdas muestra que todavía hay capacidad de reacción y por tanto cierto margen para la continuidad del gobierno de la izquierda. También la posterior remodelación del PSOE y la importancia de responder a la amenaza de la inflación protegiendo a los trabajadores y a los sectores medios, favoreciendo cláusulas de revalorización de los salarios y repartiendo el esfuerzo fiscal, para que éste recaiga sobre los que más tienen demuestran que la parte socialdemócrata quiere presentar batalla y liderar también el espacio situado a su izquierda que se ha desorganizado.

Pero será preciso superar al mismo tiempo la cultura del agravio y el resentimiento que han avanzado en amplios sectores durante la pandemia con la extensión de la responsabilidad y la solidaridad con los más vulnerables que han sido finalmente los valores predominantes y en definitiva la seguridad social con la estabilidad política.

Por otra parte, según su propia impulsora la vicepresidenta del gobierno Yolanda Díaz la agenda del proceso de escucha para el desarrollo de Sumar no estará lista para antes de las elecciones generales de finales de 2023.

Es por eso que en las elecciones de Mayo todo hace prever un nuevo choque de las izquierdas más constructivas con las de la vocación de dominio, al estilo francés antes mencionado, de la estrategia populista y, esto, a tenor de la experiencia andaluza, desgraciadamente podría provocar listas diferenciadas en el ámbito autonómico y municipal.

Una falta de entendimiento que podría aumentar el estado de confusión en el que se ha situado al electorado de izquierdas durante los últimos años y favorecer con ello a los gobiernos y la imagen de victoria de la derecha. Es por eso que quizás no sea tan malo que Sumar no llegue tan rápido y que se vea envuelta en la confrontación sino que lo haga una vez que finalmente la orientación de la izquierda haya sido mayoritariamente respaldada por los resultados electorales. La reorganización del espacio político ha de ser también la recuperación definitiva de la hegemonía de la estrategia de la construcción, que no es excluyente con respecto a la impugnación. No sucede lo mismo en el sentido contrario.

Médico de formación, fue Coordinador General de Izquierda Unida hasta 2008, diputado por Asturias y Madrid en las Cortes Generales de 2000 a 2015.

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