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Padecer nostalgia, padece de nostalgia


(Tiempo de lectura: 5 - 9 minutos)

Todos padecían la nostalgia que impele a la construcción de una vida ilusoria para llenar con ella los vacíos del alma

Hallábase el navegante fuera de su centro, y la nostalgia del mar y del trajín costero entristecía sus horas. Por su gusto allá se volvería; pero su mujer le sujetaba con el descanso que la tierra natal y la familia daban a sus achaques, y su hija Mara con la intensa afición que iba tomando al suelo y a la gente de Andalucía. De tal modo reinaban en su corazón los dos seres queridos, hija y esposa, que al gusto de ellas subordinaba siempre su conveniencia y toda su voluntad. Pérez Galdós, La vuelta al mundo en la Numancia, pág. 24. 1906

Podemos extrañar a alguien, anhelar todo lo que hemos pasado con alguien a quien amamos, querer que esos recuerdos se repitan, volver a excitarnos o hacernos una serie de preguntas: ¿por qué terminó? ¿Podría haber sucedido de otra manera? Pero esa nostalgia no significa necesariamente que queramos que la persona en cuestión regrese a nosotros. Puede ser difícil extrañar a alguien, a veces ese sentimiento también puede ir acompañado de una punzada en el corazón, ya que recordamos con nostalgia mucho de lo que experimentamos en este viaje mental al pasado. Sin embargo, hay una razón por la que todo ha terminado y mantener la distancia ayuda a evitar la tentación de volver, porque realmente no queremos hacerlo. Podemos extrañar a la persona o la historia que teníamos, esto cambia mucho el significado de la memoria. A veces no queremos que la persona vuelva con nosotros, solo queremos que la historia se repita, y no tiene por qué ser con la misma persona. Parte de la historia y los sentimientos que hemos vivido se pueden replicar, quizás esta vez con un nuevo compañero de viaje. Hay personas que aparecen en nuestras vidas por un tiempo limitado, que nos regalan cosas positivas y negativas, y ese es el final del camino que hemos compartido con ellos. Cuando extrañamos a alguien, es bueno recordar que la historia tiene dos caras, la nuestra seguirá ahí y es gracias a esto que podemos seguir saboreando el dulce sabor de esos momentos que la hacen especial. Nunca recuperaremos a los que se han ido, incluso si regresan. ¡caution!

Aquí es donde cobra importancia la diferencia entre la desaparición de la persona o los recuerdos. Cuando terminan las historias, no hay nada que hacer, y aunque queramos repetir todo con ese mismo ser, nunca volverá a ser el mismo. Las personas maduran, crecen, se desarrollan y por eso nunca volvemos al mismo lugar. Empezar de nuevo con alguien que ya conocemos, con quien ya tenemos un pasado común, o con quien estamos intentando repetir momentos ya vividos en otra época, supondrá partir de un punto diferente, para que no vivamos o no sintamos las mismas cosas del pasado. Los recuerdos que hemos recopilado, dejémoslos ahí. Saboreemos ese buen gusto que nos dejaron, que nos vuelvan cuando cerramos los ojos, que se nos llenen los ojos de lágrimas a veces cuando pensamos que esos momentos ya no están, pero seamos felices de haberlos vivido, porque es , de alguna manera, los mantenemos dentro de nosotros. Somos cada uno de nuestros recuerdos y por eso tenemos que vivirlos así. Cuando extrañamos a alguien, vivámoslo de esa manera. Pero si nos lastiman cuando regresemos, dejémoslos allí, no pretendamos recordar o forzar algo que ya no está. Tal vez extrañemos a alguien, pero no queremos que regrese.

Extrañar a alguien es llenar nuestros momentos de recuerdos. Extrañar es eso, estar lleno de recuerdos, momentos, aventuras, historias, es estar lleno de vida, pero también de vidas pasadas. No sería bueno quedarse quieto. Tenemos nuestro pasado, cosas que extrañamos, pero tenemos mucho más por delante, para seguir llenando nuestros recuerdos. Hagamos un punto y pasemos página si esa fue nuestra decisión más allá de la nostalgia. Dejemos de estar llenos del pasado y abramos los ojos a lo que nos depara el futuro. La gente del pasado se quedará allí, empapada de nuestros recuerdos y emociones, pero los que están esperando para empezar a caminar con nosotros no pueden esperar a que les abramos los brazos. Ser valiente también significa recuperar la confianza en uno mismo, seguir extrañándolos pero atreverse a vivir nuevas experiencias, con nuevas personas, dando a los demás la oportunidad de llenar los vacíos que hoy sentimos por falta de alguien. Pero sobre todo, se trata de encontrar personas que nos llenen y sigan dándonos cosas nuevas, que no borren nuestra memoria, pero que nos den una forma de crear nuevas historias.

De modo, que la nostalgia es un sentimiento muy especial que se caracteriza por el arrepentimiento de determinadas personas, lugares o recuerdos asociados a emociones agradables y positivas. Esta palabra, derivada del griego "nostos" que significa nostalgia, y de "algos", sufrimiento, a veces se refiere a la melancolía y la tristeza. La nostalgia se traduce en el recuerdo de un pasado, de una experiencia que ha desaparecido. Se caracteriza por: un recuerdo feliz, a veces positivamente distorsionado; un sentimiento de arrepentimiento por el pasado; una falta, una pérdida, una necesidad; una distancia física o temporal de la memoria. Por lo general, la nostalgia se manifiesta durante un recuerdo mental o sensorial de la memoria, lugar o persona. En algunos casos, se acompaña de tristeza relacionada con cosas pasadas, perdidas o fallidas.

¿Tiene la nostalgia algún beneficio? En general, el anhelo no es un sentimiento fuerte que engendre una gran tristeza. Por tanto, tiene muchos beneficios y envía un mensaje a quienes lo sienten. Este mensaje puede ser de varios tipos: indicar una necesidad o carencia emocional; actualizar recuerdos relacionados con su infancia o su país; indicar una necesidad de descanso o actividad en caso de añorar las vacaciones. Expresan la necesidad de comunicarse con los demás, de tener relaciones sociales.

La nostalgia es un sentimiento muy útil que permite tomar conciencia de una necesidad: el pasado, y especialmente el recuerdo feliz de los hechos, lugares y personas asociadas, recuerda a los nostálgicos los vacíos que hay que llenar. ¿Cuáles son las aplicaciones de la nostalgia? Esta tiene muchas aplicaciones, a cualquier edad y en cualquier momento de la vida: en las personas mayores puede ser arrepentimiento por el pasado, la falta de los que se han ido y lo que no se ha logrado; a cualquier edad, puede ser nostalgia de la infancia o momentos más felices de la vida; para algunos puede ser el anhelo de un país, una ciudad o una casa; otros anhelan vacaciones o viajes. La nostalgia suele aparecer durante un recuerdo sensorial visual, auditivo, olfativo o incluso táctil o gustativo: mirar fotografías, volver a una casa antigua, escuchar una canción o degustar un plato.

La nostalgia que fortalece el sentido de la vida

También según los estudios de psicología sobre el tema, sentir nostalgia puede reforzar positivamente el sentido que le damos a la vida. Una vez más, el vínculo social contribuye a este sentimiento de pertenencia a un grupo o una comunidad gracias a los recuerdos comunes que nos gusta recordar juntos. Lejos de ser inofensiva, la nostalgia, por tanto, a menudo se subestima o se relega a lamentos o cavilaciones. Por el contrario, usar la nostalgia con regularidad en tu vida para recordar un episodio en particular o cómo eras, te permite sentirte parte de un grupo y te ayuda a construir una base sólida para perseguir las metas de tu vida.

Es importante, mucho, aprender a perdonar y olvidar. Tener memoria, pero sacar del corazón las heridas. Si todavía se está demasiado anclado en el pasado, es sin duda porque esas heridas pasadas siguen presentes. Para dejar ir el pasado, debemos conseguir tener éxito en perdonar a quienes nos han hecho daño, incluido usted mismo, y en olvidar lo que le ha hecho daño. En resumen, déjarlo ir. Puede que sea más fácil decirlo que hacerlo, pero es el primer paso para seguir adelante y vivir el momento. Si se arrepiente de algo, es posible que no sea demasiado tarde para arreglar las cosas. Incluso pueden ser un motivador para dejar de sabotearse.

-Es fundamental mantener solo lo positivo. La vida no siempre puede ser rosada y hermosa. Pero ella no es completamente negra ni completamente blanca. Lo importante es recordar solo lo positivo de tu pasado. Debe haber habido buenos momentos entre los recuerdos que te transportan a los viejos tiempos. Después de todo, el pasado no se puede cambiar, así que es mejor concentrarse en esos pocos momentos felices.

Mira a tu alrededor, toma conciencia de quién eres y dónde estás. Observa la naturaleza que te rodea, sal a caminar, tómate el tiempo para respirar y sentir cosas. Concéntrate en tus sentidos: así es como te darás cuenta del momento presente en el que te encuentras y finalmente podrás dejar atrás el pasado. De igual importancia es practicar la meditación y hablar de lo que tenemos dentro, hablar y hablar.

Hacer deporte también puede ayudar a reconectarnos con el momento presente y ser conscientes de lo que nos rodea. Pero la mejor solución sigue siendo practicar la meditación: además de ayudarte a dejar tus pensamientos a un lado, también te permitirá dar un paso atrás y hacer desaparecer las preocupaciones sobre tu pasado. Concentrarse en el futuro, alegra, aunque este no parezca, de momento, muy motivador.

Como dijimos anteriormente en este artículo, el pasado es pasado, mientras que el futuro queda por construir. ¿Por qué molestarse en mirar atrás cuando puede elegir concentrar su energía en seguir adelante? Al ser demasiado nostálgico –salvo yo misma que me sirve para escribir- corremos el riesgo de perder oportunidades y perder cosas que pueden hacer que siga avanzando nuestra vida y de alguna manera, creciendo.

Al pasar la línea ecuatorial, sintió como un terror que a su nostalgia se unía, haciéndola más negra y pavorosa... Navegando hacia San Vicente, todos los afectos secundarios que endulzaban su existencia se debilitaban gradualmente, hasta llegar a extinguirse. Pérez Galdós, La vuelta al mundo en la Numancia, pág. 298. 1906

Doctora en filosofía y letras, Máster en Profesorado secundaria, Máster ELE, Doctorando en Ciencias de la Religión, Grado en Psicología, Máster en Neurociencia. Es autora de numerosos artículos para diferentes medios con más de cincuenta publicaciones sobre Galdós y trece poemarios. Es profesora en varias universidades y participa en cursos, debates y conferencias.

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