Prospección humana
- Escrito por Mikel Navarro Ayensa
- Publicado en Opinión
El ultraliberalismo no cuenta con que su crecimiento competitivo y feroz llegará a la escasez inevitable de la falta de materia prima. Algunos de esos avisos ya se están produciendo y caminamos hacia el apagón de la propia conciencia. Otras posibilidades son factibles, un sistema más austero es compatibles con el crecimiento, necesitamos un crecimiento no solo económico sino moral.
Los máximos mandatarios de las grandes empresas deben crecer también en reflexión y traducir su modelo de desarrollo en otro más sostenible, porque simplemente el que conocemos se acaba, es finito. Estamos a las puertas de un colapso, forzando la máquina de un uso de lo que un día va a dejar de existir. El combustible fósil se está agotando y con ello nuestro modelo de sociedad. De ello hay que tomar conciencia, no de falsos procesos sostenibles que se enmascaran con la electrificación o el calentamiento global, meras excusas para no abordar el problema que hay de fondo y del que no hay un plan efectivo: Las materias primas fósiles se acaban y no van a volver. El cambio climático poco les importa, es un mantra que nos repiten para seguir trazando sus propios intereses de crecimiento desmedido. Necesitamos alternativas claras a nuestro modelo de sociedad neoliberal que está arrasando al propio ser humano hundiéndolo en el lodo de la depresión, la soledad y el suicidio. Sí, entre todos también hemos deconstruido un mundo cada vez más alejado del ser humano, conectado a la red digital y económica, pero desconectado del afecto del semejante.
En el año 2020 hubo 3941 suicidios en España, prácticamente cada día se suicidan 10 personas en nuestro país, es terrible. La cotidianidad nos hace partícipes de la interacción del odio mediante ocio digital y televisivo en el que prima la competitividad feroz y la destrucción del semejante sometido a un jurado de presión inquisitorial. Se está dejando de lado la introspección a cambio de la prospección y eso va a acabar en el abismo del ser humano que acrecienta su propia crisis empática. Ya no solo se extrae las entrañas de nuestro Planeta Tierra sino las nuestras propias.
Estamos arrasando la materia prima y la de nuestra propia salud física y mental. Busquemos el equilibrio que necesitamos para no hundirnos todavía más, las trompetas de Jericó ya están avisando y la próxima caída será la de los muros de nuestra propia civilización, que ya no podrá competir porque estaremos rodeados de la nada más absoluta. Construyamos y tendamos puentes, hay que poner fin a la exploración de todo nuestro entorno, incluido el humano.