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EL PERIÓDICO
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Una derecha incapaz de aprender


En el confinamiento, cuando estábamos en casa, nos llegaban por los medios de comunicación las terribles noticias de lo que estaba sucediendo: la tragedia de las residencias, la cantidad de fallecidos, los hospitales saturados, los sanitarios que se contagiaban, los ataúdes que se amontonaban en el Palacio de Hielo de Madrid.

Muñoz Molina describe con la maestría literaria que le caracteriza en Volver a dónde parte de todo esto: «Una mañana, en la segunda o en la tercera semana del encierro, llamé a mi amigo el doctor Bouza. Acabábamos de oír en la radio que el día antes había muerto un enfermo en Madrid cada dieciséis minutos… Morían sin auxilio los ancianos de las residencias y los médicos y enfermeros en los hospitales se contagiaban por falta de equipos de protección». El doctor Bouza describe lo que estaba sucediendo en el hospital Gregorio Marañón: «Hay camas por todos los pasillos. Ahora mismo hay en el Gregorio Marañón doscientos enfermos esperando cama. Imagínate cuántos habrá en todos los hospitales de Madrid». 

La cohesión social se ha roto y la brecha de las desigualdades se ensancha. Estas políticas, aunque mucha gente no sea consciente de ello, nos llevan al abismo, como ya sucedió en 2008 y se ha vuelto a repetir con la provocada con la pandemia

Los hechos eran verdaderamente escalofriantes y eran la consecuencia en gran parte de las políticas de desmantelamiento y privatización de la sanidad pública, lo que agravaba aún más los efectos de un virus tan agresivo. En las reflexiones que me hacía ante este panorama tan desolador es que esto serviría para sacar las lecciones pertinentes de aquello. Entre otras cosas, la importancia de la sanidad pública y la investigación. Que ya no volveríamos hablar de privatizaciones de la sanidad, ni de bajada de impuestos, ni de que se cuestionara la importancia del sector público en la economía. Nada más lejos de la realidad. Se ha despedido a parte del personal sanitario contratado en los momentos más duros de la pandemia. La investigación sigue siendo la gran olvidada.

La derecha, y en esto coinciden las tres, vuelven a repetir la letanía de sus tópicos, la bajada de impuestos y la flexibilización del mercado laboral. Ha habido dos crisis y como si nada. La segunda agravada como consecuencia de la puesta en marcha de las políticas de austeridad. Parece que no hubiera sucedido nada. Es la dificultad que tienen los dirigentes de la derecha de aprender de las lecciones que nos depara cualquier crisis. Viven en una burbuja. No hay más que oírles hablar para darse cuenta de lo indocumentados que están y de los nulos conocimientos que tienen de historia y de lo que se está haciendo en otros países.

La bajada de impuestos significa menos impuestos para los ricos, como ya he expuesto en artículos anteriores, y la flexibilidad del mercado laboral una mayor precarización del trabajo. Las dos políticas que junto con las privatizaciones y la expansión de las finanzas han conducido a una creciente desigualdad en los países desarrollados. Una situación de desigualdad creciente que está generando un contexto que, como afirma Piketty, es similar a las condiciones que había antes de la Revolución Francesa. La cohesión social se ha roto y la brecha de las desigualdades se ensancha. Estas políticas, aunque mucha gente no sea consciente de ello, nos llevan al abismo, como ya sucedió en 2008 y se ha vuelto a repetir con la provocada con la pandemia.

Los dirigentes de la Unión Europea han actuado, ante la gravedad de la situación, con políticas expansivas lo que supone a su vez el reconocimiento del fracaso de lo que fueron las políticas de austeridad. Todo esto ha supuesto que la crisis no adquiriera mayor gravedad. Aunque ya se empieza a escuchar otra letanía como la del déficit público y el aumento del endeudamiento público. Es evidente que las políticas preconizadas por la derecha sirven a los intereses de clase de los más ricos y poderosos, pero no en todos los países se está actuando de esta manera. Seguir por esa línea es apretar más las tuercas a los de abajo. La responsabilidad de la izquierda es desmontar el argumento de la derecha.

Catedrático emérito Universidad Complutense.

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