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Las abundantes mentiras de la economía


(Tiempo de lectura: 3 - 5 minutos)

Las declaraciones económicas más utilizadas por los políticos suelen descansar en supuestos que nunca se cumplen en la realidad. Es frecuente escuchar a los políticos afirmaciones económicas que son absolutas falacias. Los juicios de valor que se esconden detrás de las proposiciones económicas pretenden mantener la presente situación de amplia desigualdad de renta y de riqueza entre los ciudadanos. La economía que se enseña en las Facultades de Ciencias Económicas incluye abundantes proposiciones normativas (lo que debe ser), mientras que en las proposiciones positivas escasean los contrastes de la teoría con lo que sucede en la realidad.

El libro del profesor Juan Torres López, ‘Econofakes’ (Deusto, 2021) recoge diez proposiciones que se emplean con frecuencia en la realidad, proposiciones que incluyen abundantes afirmaciones falsas sobre la realidad económica. Destaca sobre todo que los modelos de equilibrio general, muy empleados en los departamentos de estudios de los bancos centrales, descansan en unos supuestos que no son verdaderos. El libre mercado y la competencia perfecta no es lo que se encuentra en la realidad, donde las situaciones más frecuentes son de monopolio u oligopolio, y ello tanto en la oferta como en la demanda.

Es necesario repasar el contenido del análisis económico. Las falsedades económicas, que tanto abundan, se podrían detectar mejor si se dispusiera de más y mejores estadísticas económicas

“El punto de vista propio del realismo de la hipótesis ha cedido terreno ante el criterio del poder de predicción. Una teoría tiene sentido cuando es susceptible de refutación por referencia a datos empíricos” (Andreas Papandreu, ‘La economía como ciencia’, Ariel, 1967). La economía que se enseña tiene mucho de ideología revestida de aparato matemático y de abstracción. Abundan las afirmaciones económicas escasamente contrastadas y que se arrojan a la opinión pública con el mayor desparpajo.

Un ejemplo de lo anterior es la Teoría de Laffer, que viene a decir que bajando los tipos impositivos aumentará la recaudación tributaria y crecerá más la economía. Laffer, que escribió su teoría sobre una servilleta, tuvo éxito en los tiempos del presidente Reagan. Este último, con su política de reducción de impuestos, provocó uno de los déficits fiscales mayores de la historia de Estados Unidos. Laffer fue objeto, bastante tiempo después, de condecoración por el presidente Trump, que dio ejemplo de coherencia ideológica neoliberal entre los presidentes republicanos a lo largo del tiempo.

El profesor Torres es especialmente crítico con la definición canónica de la economía de Lionel Robbins (“aspecto de la conducta humana que expresa la relación entre unos medios escasos y unos fines jerarquizados”). Juan Torres señala en el libro citado que más que de escasez de recursos el problema está en las decisiones que se adoptan en cuanto a empleo de los recursos disponibles. Los precios reflejan mal la abundancia o escasez de los recursos disponibles.

No se entiende bien que el dinero lo crean los bancos de forma autónoma. Los bancos son mucho más que una simple “correa de transmisión”, puesto que originan dinero y fomentan mediante los créditos la desigualdad y el cambio climático. La colocación por parte de los bancos del ahorro captado en inversiones arriesgadas se comprobó de forma dolorosa cuando llegó la crisis monetaria de 2007-2008.

Después de esta crisis se modificó ampliamente la normativa bancaria en Estados Unidos, para impedir que se volviesen a repetir los errores cometidos con la concesión masiva de préstamos hipotecarios a prestatarios insolventes. Estos préstamos se vendieron después mediante el proceso de titulización. Dicha venta fue posible porque las agencias de ‘rating’ defendieron la calidad de los préstamos que estaban detrás de los títulos emitidos. Se negó la existencia de una ‘burbuja’ durante bastante tiempo, cuando era evidente el exceso de financiación crediticia canalizado hacia el negocio inmobiliario. Esta situación confirmó la escasez de estadísticas económicas pertinentes, escasez que permite a muchos políticos realizar afirmaciones por completo al margen de la realidad.

En enero de 1981, en su toma de posesión, Ronald Reagan señaló que el Estado no es la solución de los problemas económicos, sino que es parte del problema. Con la perspectiva que da el paso del tiempo, cabe preguntarse cómo se hubiese podido salir de la crisis de 2007-08 y de la provocada por la pandemia de Covid-19 sin una intervención decidida por parte de los gobiernos. El gasto publico inversor no expulsa a la inversión privada, sino que la favorece. Los impuestos resultan inevitables, aunque siempre debe procurarse una estructura racional de los mismos.

Del libro de Juan Torres se deduce que es necesario repasar el contenido del análisis económico. Las falsedades económicas, que tanto abundan, se podrían detectar mejor si se dispusiera de más y mejores estadísticas económicas. En España, por ejemplo, escasean sobre todo las estadísticas del mercado de vivienda, donde apenas se dispone de datos sobre los alquileres, siendo necesario acudir a los datos divulgados por los portales inmobiliarios para informarse de los precios de oferta de viviendas y de alquileres.

“El público se confunde además por el hecho de que para el mismo fenómeno, con frecuencia, se ofrecen, mediciones diferentes, por ejemplo, para el número de parados y el PIB. Los acuerdos sobre salarios que afectan a millones de trabajadores, a veces, se basan en índices que informan sobre cambios en los niveles de precios, de hasta una décima parte del uno por ciento. Estos cambios en los precios se interpretan entonces como una medida del éxito o fracaso de la política del Gobierno y la existencia o la ausencia de la inflación. En realidad los cambios pequeños no demuestran nada” (Oskar Morgenstern, ‘Sobre la exactitud de las observaciones económicas’, Edit. Tecnos, 1971).

Vocal del Consejo Superior de Estadística del INE. Doctor en CC. Económicas por la UCM (1977). Es Estadístico Superior del Estado, en situación de excedencia, y Economista Titulado del Banco de España, en situación de jubilación. Ha sido consejero de Economía de la Junta de Andalucía, presidente del Banco Hipotecario de España, presidente de Caja de Ahorros de Granada, presidente del Consejo Social de la Universidad de Granada y gerente de la Universidad de Alcalá de Henares. Actualmente es miembro de Economistas frente a la Crisis y de la Plataforma por una Banca Pública.

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