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EL PERIÓDICO
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Populismo y complejo de Mesías


Miro la foto que encabeza este texto y veo que faltan muchos, pero al menos algunos están. Me llega la idea de que son todos iguales. Son los Salvatore de la modernidad. ¿Qué haríamos sin ellos? Entonces, ¿qué es esta imagen de populismo que tanto nos ronda? ¿Qué es ser populista? La mayoría de los observadores coinciden hoy en decir que el populismo es una actitud política que consiste en dividir a la sociedad en dos”. De un lado, estarían constituidas las élites, descarriadas y corruptas, intelectuales y otros que se opondrían al 'pueblo'. Este es considerado como una sola entidad y sobre ellos los líderes populistas tienen el conocimiento previo de lo que les conviene hacer a los del pueblo o masa subyugada. Los líderes políticos que adopten esta visión pretenderían ser la voz de este pueblo que por naturaleza tendrían razones para luchar a su favor contra todo, incluso contra "los organismos intermediarios", contra todo, insisto. Igualmente, en ciencias políticas, populismo es la idea de que la sociedad está separada en dos grupos enfrentados entre sí: "el verdadero pueblo" y "la élite corrupta". A menudo se confunde el término ser popular con populismo que entraña una manipulación de otros muy premeditada. Pero ¿Por qué crece tanto entre los de la derecha?

Parafraseando a Unamuno en España el caso tiene algún denominador común con otros “casos” todos clínicos, sin duda, pero que implica una vuelta al ayer insólita. Lo que hay es que nuestros políticos no reconocen en general otra manera de hacer política que la de afiliarse en un partido de los de santo y seña, jefe reconocido en comités, y preparar elecciones, en la electorería empieza y acaba lo más guay de nuestra política, y así no saben qué hacer, luego que han hecho elecciones, como no sea prepararse para las venideras. Y defender el Poder.

Claro, algunos elementos en común entre los líderes populistas de aquí y de allá, sí que hay, por supuesto: son la versión indolente del clown, unido al complejo de Mesías. La mayoría de ellos sufren de delirio de autorreferencia, pero les lleva a convertir sus discursos e interpretaciones en indispensables para un público ávido de histrionismo, eso es el caldo de cultivo, una sociedad ya de por sí o desesperanzada o enferma. En cualquier caso seguidores del negativismo que incluye la postura populista. Todo está mal y tengo que salvaros porque Yo soy ese mesías. Recuerdo la pena que me producía, por ejemplo, el complejo de inferioridad de Trump que de tan evidente que era, se convertía él mismo tiempo en ávido fantoche en busca de la superioridad y de la autoafirmación.

De forma muy bien asociada al rasgo anterior encontramos la presencia de un desprecio a la debilidad. En esto la mayoría de ellos se lleva la palma. Este desprecio hacia quienes consideran inferiores puede observarse en sus actos, en la eliminación sistemática de quienes se consideran débiles socialmente hablando o el temor a la sabiduría y el conocimiento de los intelectuales. Las formas chabacanas suelen ser muy llamativas e intrínsecas, pero asusta el hecho de considerar que con lo que hemos pasado, aún ahora crezcan en seguidores estos “dilettanti” del politicismo. En realidad, la manipulación y el temor a la derrota les definen constantemente, pues la gran capacidad de teatralización y de dramatismo, es cosa seria. Todo ello favorece el poder llegar fácilmente al pueblo y ayudar a convencer a los demás de sus puntos de vista. Es como el juego del Monopoly pero en peligroso. En realidad analizados los discursos, la dramatización y gestos de convencimiento, la mayoría de ellos, retratados en esta foto de encabezamiento, sufren alteraciones, con probabilidad, debido al consumo de sustancias, a una esquizofrenia paranoide, a un trastorno bipolar, al fin, psicopatías varias. Algo muy frecuente en estas huestes y “lo digo sin acritud”, como afirmaría González, el entrañable, bien amado, Isidoro.

El debate en torno a qué es o no populista está lejos de cerrarse, al contrario: sigue siendo fuente de contradicciones o malentendidos. A menudo utilizado de forma peyorativa por quienes lo rechazan, sin embargo, es asumido y valorado por los principales interesados. De hecho, el término es ya de por sí ambiguo, polisémico y poco fiable. Es pura demagogia pero existe. Políticos como Marine Le Pen en Francia, Viktor Orbán en Hungría y Donald Trump en EE.UU. combinan populismo con nativismo (antiinmigrante) y autoritarismo. El Duce italiano no se queda atrás y suma y sigue. Aunque durante los últimos años los comentaristas han estado advirtiendo sobre el auge del populismo de derecha, en realidad el fenómeno no es nada nuevo porque seguimos igual. What is this?

Como sea, las diferencias son obvias en muchos sentidos, y sin embargo: ya sea la nueva coalición en Italia, los gobiernos de extrema derecha en Polonia y Hungría, el de la izquierda radical en Grecia, o incluso, para lo que es Francia, el Rally Nacional de Marine Le Pen y la Francia rebelde de Jean-Luc Mélenchon; todos estos actores comparten una base común. El de llevar o alimentar un discurso que se puede definir como "populista" sinónimo de manipulador, secuestrador y payaso.

Estos últimos contextos de crisis y pandemias son el escenario de la infalible progresión del populismo que se debe a múltiples razones, a menudo acumulativas. Porque la economía no lo explica todo, como lo demuestran algunos países prósperos también conquistados por este fenómeno. Por aquí, nos encontramos de bruces con el euroescepticismo, la cuestión de la soberanía, igualmente el peso de la globalización, el deseo de proteccionismo económico, el rechazo de las élites y los partidos políticos y, obviamente, el rechazo de la inmigración, en particular la de los países musulmanes. Ahí está todo: haciendo del pueblo, de la sociedad entera su rehén.

Doctora en filosofía y letras, Máster en Profesorado secundaria, Máster ELE, Doctorando en Ciencias de la Religión, Grado en Psicología, Máster en Neurociencia. Es autora de numerosos artículos para diferentes medios con más de cincuenta publicaciones sobre Galdós y trece poemarios. Es profesora en varias universidades y participa en cursos, debates y conferencias.

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