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El posible inicio de un nuevo ciclo para la izquierda


En el 40º Congreso del PSOE celebrado los días 15, 16 y 17 de octubre, el secretario general Pedro Sánchez reivindicó la socialdemocracia y su legado histórico. Esta declaración, de materializarse en la práctica, supondrá un retorno a los principios de la socialdemocracia que han regido en varios países desarrollados fundamentalmente desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta la década de los setenta. A partir de entonces, como consecuencia de la crisis económica surgida, las políticas keynesianas entraron en declive y fueron sustituidas, en mayor o menor grado, por las propuestas neoliberales.

Tanto la crisis financiera como, sobre todo, la pandemia son una ocasión para que desde la izquierda hegemónica se vuelva a los principios de la socialdemocracia, eso sí, renovados, teniendo en cuenta el feminismo y la ecología

Estas políticas ensalzaron la eficiencia del mercado como el mejor mecanismo para la asignación de los recursos, al tiempo que criticaban el intervencionismo estatal en la economía. Los partidos socialistas, ante la crisis que había cuestionado las políticas keynesianas como un instrumento para salir de la situación creada, se dejaron arrastrar por los cánticos que ensalzaban el mercado y se hicieron cómplices de la nueva fase del capitalismo. El paradigma dominante cambió y se pasó de la creencia bastante general entre los economistas, en el periodo de 1945 a 1973, de que el mercado tenía imperfecciones y el Estado debería corregirlas, a lo contrario; esto es, el mercado funciona correctamente y es el Estado el que tiene imperfecciones.

Se entra en la fase del fundamentalismo de mercado y los partidos tradicionales de la socialdemocracia se convierten al social-liberalismo. En bastantes casos con gran entusiasmo, y descubren las grandes potencialidades del mercado, como algunos destacados dirigentes socialistas manifestaron. Así pues, nos encontramos en que se diluyen, aunque no desaparecen, las diferencias en las políticas económicas que se aplican tanto por los conservadores como por los socialistas. Los gobiernos de izquierda contribuyeron al avance de un modelo globalizado sustentado en los principios neoliberales y hegemonizado por las finanzas. La creciente desigualdad ha sido resultado de esas políticas, así como la desindustrialización, el deterioro del medio ambiente y la precarización del trabajo. La globalización en la que el mercado se impone sobre los derechos de ciudadanía ha generado muchos damnificados.

Las políticas de austeridad llevadas a cabo como salida de la crisis de 2008 han acentuado aún más las tendencias tan negativas que se venían dando. El malestar social creado se ha manifestado de diferentes maneras. Tanto la crisis financiera como, sobre todo, la pandemia son una ocasión para que desde la izquierda hegemónica se vuelva a los principios de la socialdemocracia, eso sí renovados, teniendo en cuenta el feminismo y la ecología. Las dificultades son grandes, pero eso no debe ser impedimento para que la izquierda en su conjunto resurja como una alternativa posible para atenuar y evitar los grandes males actuales. Los obstáculos son muchos en un mundo globalizado, pues ello dificulta la actuación a nivel del Estado-nación.

Un analista político lúcido, agudo, incisivo y con una gran formación, Ignacio Sánchez Cuenca, publicó antes de la pandemia el libro La izquierda fin de (un) ciclo (Catarata, 2019). Libro sugerente sin duda y cuyo título con «(un)» entre paréntesis puede significar, a decir del autor, que podríamos estar asistiendo al fin de un ciclo histórico de la izquierda o tan sólo al final de un ciclo ligado a una época y que será reemplazado por otros. Me gustaría suponer que se debería entrar en un ciclo nuevo para la izquierda, habida cuenta de la lección que se debe extraer de las dos crisis y los retos futuros como el cambio climático, problema que no se puede abordar desde el marco estatal y que necesita de reformas radicales desde una coordinación internacional.

Catedrático emérito Universidad Complutense.

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