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La literatura decimonónica hoy. Sentido y propiedad


La literatura no solamente es útil y obligatoria en el sistema de enseñanza actual, es –se diría- mucho más que eso el poder conocerla, el llegar a sus entresijos más profundos, en establecer de alguna manera una relación profesional con ella. Esta disciplina va de la mano con la lengua y el estudio del lenguaje, claro, es por que la literatura es la manifestación artística y humana más fascinante de cualquier idioma y con ello de lo que entendemos por acervo cultural de una nación.

En su momento Zavala ya había confirmado que el hilo conductor de la historiografía literaria sobre el siglo XIX “había sido el realismo, el liberalismo y el desarrollo del pensamiento laico y cientificista que, a su vez, designan todo un mapa temático: burguesía, clase media, ficción, ilusión, romanticismo, realidad, naturalismo”. Zavala, (1994: 5)

Con ello ponemos de manifiesto la absoluta vigencia que las ideologías y formas creativas decimonónicas tienen en la actualidad para poder comprender cuales han sido y siguen siendo los procesos que interactúan en el avance cultural e intelectual tan importante de nuestra herencia tradicional. La educación y la didáctica no queda indemne a este proceso, más al contrario, hasta ahora probablemente se haya producido algunas carencias en las tradiciones interpretativas más recientes, estos conceptos se deben analizar con profundidad. ¿Por qué? El sistema educativo hoy adolece de optar a una gran calidad en cuanto a los varemos de desarrollo lineales comparables –quizás- con los de los países extranjeros.

La parca asignación horaria impide para la enorme cantidad de contenidos que se presentan a los alumnos optar a todo lo que deben saber y no quedarse con lo que toca saber por problemas temporales de programaciones muy rígidas que a la postre solo culminan en un reconocimiento del saber y no en el conocimiento propio del que es sabio. ¿Aprender para cumplir? Probablemente así sea, el docente se ve obligado a seleccionar materia de un gran universo teniendo en cuenta que a menudo ese firmamento literario es enorme y sobre todo interactúa con otras materias y con otros saberes. La historia, el arte, la música, la política…son algunas de las disciplinas que producen no solo el contexto de lo literario sino que lo inducen y provocan obras de arte colosales.

Planificar es lo adecuado, proyectar nuestra estrategia parece de obligada función en un docente, atendiendo a cuestiones de tiempo, de diversidades, de muchas cuestiones. Ya en su momento Prats y Santacana, (1998) habían advertido por ejemplo que el estudio de la historia puede servir en la educación para la vida adulta ya que la historia ofrece un marco de referencia para entender los problemas sociales y vivir con plena conciencia ciudadana. ¿Quién se fija en lo literario sin comprender la historia, el ritmo de lo que está sucediendo mientras se escribe esa obra literaria? Todo va unido en un bloque de perfección absoluta cuando se aúnan todas las fuerzas que colaboran al mismo tiempo en esa formación de la cultura intelectual. Con la misma intención el docente tiene que dar esas oportunidades a los alumnos de comprender el hecho literario como estudio de la lengua sin desligarse de todo lo que rodea en ese vivir de conciencia artística y científica.

En este sentido, planificarse con perfección e impulso emocional resulta trascendente para la consecución de nuestra meta que no es otra que poder hacer asimilar al alumnado los géneros literarios con sus obras, apoyados en el resto de las artes, en ese contexto fundamental que toda persona de cultural tiene que conocer.

Damos por sabido y consensuado que no se trata tanto de que un profesor acumule en saber –claro que cuanto más conocimiento mayor grandeza de espíritu- pero es necesaria la humildad de saber qué hacer con ese discernimiento y lo que es más importante, cómo va a transmitirlo a sus alumnos con unas planificaciones cuyos objetivos están marcados hacia las marciales pruebas de escrutinio. El docente tiene que hacer hacer, y tiene que hacer que sepan sus alumnos con su manera insólita y única de hacer con gusto cotidiano un programa marcado que hay que cumplir, sin dejar de lado la motivación y logro de conseguir grandes lectores para el futuro, personas de cultura. El enfoque comunicativo es el que en la actualidad marca el rumbo de las estrategias de aprendizaje y de recepción de ese aprendizaje, claro, en definitiva de la transferencia de saberes que se interrelacionan por la comunicación.

No se puede dejar fuera a ningún alumno de esas oportunidades de aprendizaje y es cierto que aunque las nuevas tecnologías son una herramienta ya fundamental, no serán nada sin el alma del profesor, sin su influjo, sin su programa, sin su saber hacer, sin el favoritismo que los alumnos consiguen tener hacia él. El objetivo general es dar la posibilidad a que el aprendiente –núcleo del proceso- encuentre sus estrategias y su autonomía, con unos objetivos específicos que serán no solo poder cumplir con brillantez un programa oficial sino aprender cultura, amar la sabiduría y el crecimiento del conocimiento personal.

Cuando Ortega (1925:355) escribe provoca en efecto que cualquier docente vocacional no quiera que en ningún momento el arte con sus obras por muy vanguardistas que estas sean polarice a los seres humanos:

A mi juicio, lo característico del arte nuevo -desde el punto de vista sociológico- es que divide al público en estas dos clases de hombres: los que entienden y los que no lo entienden. Esto implica que los unos poseen un órgano de comprensión negado, por tanto, a los otros; que son dos variedades distintas de la especie humana. El arte nuevo, por lo visto, no es para todo el mundo, como el romántico, sino que va desde luego dirigido a una minoría especialmente dotada. Cuando a uno no le gusta una obra de arte, pero la ha comprendido, se siente superior a ella y no ha lugar a la irritación. Mas cuando el disgusto que la obra causa nace de que no se la ha entendido, queda el hombre como humillado, con una oscura conciencia de su inferioridad que necesita compensar mediante la indignada afirmación de si mismo frente a la obra. El arte joven, con solo presentarse, obliga al buen burgués a sentirse tal y como es: buen burgués, ente incapaz de sacramentos artísticos, ciego y sordo a toda belleza pura.”

Ante esta situación, solo cabe una nueva didáctica que se preocupe por llegar a la realidad más inmediata de los alumnos con un plan que obligue como un Caballo de Troya a convertir a esos silentes aprendices en sabios de rigor.

Probablemente una perspectiva didáctica concreta se enfocaría hacia proyectos para entender el siglo mater donde más y mejor se establecen los géneros literarios de la lengua española, el siglo XIX, con su novela histórica, con el teatro, con la poesía, con la prosa poética, el artículo periodístico, el de opinión, los debates…la gran novela española. Al tiempo, se debería consensuar por medio del enfoque comunicativo y aprendizaje por tareas la consecución del entendimiento y riqueza cultural universal decimonónica tan fundamental en la formación de cualquier estudiante de futuro. Unidades globales que aglutinan el saber asignadas con una verdad práctica e intelectual, dirigidas para el grupo ya preuniversitario que son los alumnos de bachillerato y teniendo como objetivo prioritario el apoyo de esa realidad en nuestras aulas que son la diversidad y sus incidencias tan esenciales de la vida misma.

El aprendiente, el alumno, debe asumir que es el máximo responsable en el aprendizaje, es su autonomía la que le dará el éxito, tal y como ya había apuntado Rogers (1942). De ahí que todas las habilidades y competencias pueda adquirirlas por si mismo. El alumno y profesor como ya anotó Per Marqués deben experimentar ciertos cambios que desemboquen en la comunicación. El proceso comunicativo autoriza a que este proceso de comunicación-aprendizaje pueda fluir con la técnica científica pertinente de herencia literaria canónica con naturalidad necesaria.

Doctora en filosofía y letras, Máster en Profesorado secundaria, Máster ELE, Doctorando en Ciencias de la Religión, Grado en Psicología, Máster en Neurociencia. Es autora de numerosos artículos para diferentes medios con más de cincuenta publicaciones sobre Galdós y trece poemarios. Es profesora en varias universidades y participa en cursos, debates y conferencias.

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