De vuelta con más incógnitas que certezas
- Escrito por José Luis Centella
- Publicado en Opinión
Entramos de lleno en un nuevo curso político en el que siguen abiertas la mayoría de incógnitas que había en julio, además de las que han surgido en las últimas semanas. A la principal preocupación de gobernantes y personas gobernadas de superar la pandemia y sus consecuencias en la economía se le suma la precipitada retirada de las tropas de la OTAN en Afganistán, que abre una nueva situación en la geopolítica internacional.
Si la pandemia puso de manifiesto todas las debilidades y contradicciones de un ‘Primer Mundo’ que se creía a salvo de crisis sanitarias, la recuperación del poder en Afganistán por los talibanes demuestra el fracaso del eje del Atlántico Norte en su objetivo de implantar un orden internacional unipolar que certificase el fin de las ideologías.
La recuperación del poder en Afganistán por los talibanes demuestra el fracaso del eje del Atlántico Norte en su objetivo de implantar un orden internacional unipolar que certificase el fin de las ideologías
En este mes de septiembre se debe alcanzar una cierta normalidad sanitaria y avanzar hacia una salida socialmente avanzada de la crisis causada por la paralización de la economía. Es fundamental llegar a la plena vacunación, pero también hay que tomar nota de las debilidades que el Covid-19 ha evidenciado en nuestros sistemas sanitarios. La Sanidad no es un negocio y hay que situarla de una vez como uno de los derechos básicos que todo Gobierno debe asegurar con un carácter universal, gratuito y de calidad.
Este Gobierno en concreto debe retomar la iniciativa en el plano político y social. Ahí está para ello el contenido específico del acuerdo de coalición. Debe marcar aún más la diferencia con las medidas frente a la crisis de 2008/10. Hay que priorizar las respuestas de carácter social, recuperar los derechos aún guardados en la carpeta donde duerme el acuerdo entre PSOE y Unidas Podemos, y mejorar las coberturas sociales de quienes más sufren aún esta crisis. Y hay que acompañarlo con la definitiva derogación de las medidas antisociales de la reforma laboral del PP de hace casi una década, enterrar la ‘ley Mordaza’ o avanzar en las políticas de igualdad.
A nivel internacional, lo ocurrido en Afganistán ha puesto también de manifiesto los motivos reales por los que EE UU impulsó una coalición político-militar para ocupar este país durante dos décadas: ahí están las declaraciones de Joe Biden señalando que ninguna administración norteamericana se planteó nunca desarrollar allí la democracia, ni siquiera crear un verdadero Estado, sino sólo defender su seguridad frente al terrorismo integrista.
Ante esta muestra de ‘sinceridad’, lo primero es exigir responsabilidades a quienes plantearon esa campaña como una ‘Guerra por la Democracia’ para construir un Estado que mejorara la vida del pueblo afgano. Deben explicarnos en nombre de qué intereses desplegaron nuestras tropas todo este tiempo. Deben asumir la responsabilidad histórica por provocar una guerra que no sólo no ha conseguido los falsos objetivos que nos dijeron, sino que tampoco ha eliminado el peligro terrorista.
Esta experiencia, sumada a las de Siria, Irak o Líbano, demuestra que la humanidad no puede caminar hacia una nueva situación de ‘Guerra Fría’ que aumente el militarismo y la confrontación entre Estados en bloques cerrados. Debe haber una reconfiguración multipolar del orden internacional para resolver los conflictos desde la negociación. Hay que recuperar el sentido original de la Carta Fundacional de las Naciones Unidas y construir una comunidad de Estados y de Pueblos que busquen un proyecto compartido para el progreso de la humanidad y la supervivencia del planeta, amenazado por una situación de emergencia medioambiental.
En los próximos meses nos jugamos algo más que la aritmética electoral. Estamos ante una confrontación política, social e ideológica que marcará el camino sobre cómo será la vida en el futuro. Las fuerzas de la izquierda debemos ser conscientes de la necesidad de superar diferencias y enfrentamientos para construir un amplio frente político y social que permita acumular fuerzas en defensa de las políticas de paz, progreso, sostenibilidad medioambiental, igualdad y justicia social.