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Libertad, Derecho y Propiedad La santísima trinidad neoliberal


  • Escrito por Marcos Ferrero
  • Publicado en Opinión

Bajo el lema “Libertad” del neoliberalismo, se encuentra la santísima trinidad de su ironía. La cruz socioeconómica.

“Libertad” para expropiar y elegir el establecimiento de cómo y de que tipo serán las relaciones que se establezcan en la comunidad.

“Derecho” a explotar.

“Propiedad” privada individualista excluyente.

Libertad, Derecho y Propiedad privada: la santísima trinidad neoliberal.

Si reflexionamos sobre la práxis neoliberal del concepto “libertad”, podremos observar que descansa sobre el sujeto central de “propiedad privada”. Del cual se abren dos ramificaciones, “derecho” y libertad”.

La propiedad privada es, pues, el cimiento en el que se apuntala los otros dos pilares que se cruzan. Es la cruz de la blasfemia neoliberal, de su impostura, falacia e ironía. La cruz socioeconómica. Cristo, sin lugar a duda les hubiera expulsado del templo, y condenado al infierno.

Desde un punto de vista del Derecho, podemos pactar políticamente distintos modos de propiedad, por ejemplo; privada, cooperativa, o pública. Lo que quiere decir que lo público también tiene un agente propietario, este es la comunidad política. La ciudadanía, el pueblo, todos, o como lo prefiramos expresar. Nos centraremos en la privada y en la pública, pues son las nucleares de nuestro tiempo.

El neoliberalismo prefiere la privada, individualista y excluyente, de la cual emana el aumento de la desigualdad socioeconómica. Es el tipo de propiedad más conocido en nuestro tiempo y la que impera, de hay tanto desequilibrio, desigualdad e injusticia socioeconómica.

De hecho, el neoliberalismo es capaz de matar para que este tipo de propiedad sea la normativamente vigente e imperante. La prueba son las amenazas de muerte ayer mismo a Pablo Iglesias, Grande Marlaska, María Gámez y otros ministros. Históricamente el absolutismo, los totalitarismos, el poder financiero, y hoy el neoliberalismo, asesinan o represalian a todas las personas que defienden la propiedad pública. ¿Por qué?

Podríamos decir que sobre los tipos de propiedad se construye una polis. Una sociedad, una nación. O a la inversa, distintas formas de sociedad darán lugar a distintas formas de propiedad.

La propiedad pública, es un bien público, y en ellos tienen que regir unas normas para un debido uso que haga posible su durabilidad operativa, ya que es de todos y debe estar bien cuidado y mantenido para que precisamente todos podamos usarlo y disfrutarlo en perfectas condiciones en tiempo presente y futuro. Todos somos su propietario, y todos por tanto, podemos usarlo respetando esas normas que asimismo todos pactamos. Esto no le gusta nada al neoliberalismo ya que da lugar a un tipo de relación de igualdad, consenso y de compartir. Relaciones a las que son absolutamente refractarios, ellos son más de rollo egoísmo con su artículo favorito de posesión: mío. Esa es su relación favorita con las cosas y para con las demás personas de la comunidad.

Ellos son más de; propiedad privada, que es una propiedad individualista y excluyente. Genera una relación entre cosa y persona que consiste en excluir a otras personas de dicha relación con la cosa. La propiedad privada es manejada a voluntad privada. Por tanto, el propietario puede cercar su propiedad y elegir quien entra y quien no, o quien la usa y quien no y en qué condiciones. Esta opción es la preferida del neoliberalismo. Les encanta eso de lo: “mío”. Para ellos es la fiesta de la propiedad. (Eso sí, la ironía aquí es que no se le pueden poner puertas al campo, y claro, es que ya no hay campo donde poner más puertas, que suena parecido pero no es lo mismo).

A saber, distintos tipos de propiedad implican distintos tipos de relación.

Si nos trasladamos a la esfera laboral, todos sabemos de primera mano que la propiedad privada genera una relación bien distinta que la propiedad pública o propiedad en cooperativa. La propiedad privada genera una relación de subordinación entre la persona trabajadora, animal laborans, respecto al propietario, empresario. En esta relación liberal por excelencia, el neoliberal sigue sin estar feliz del todo, debido a que a la persona que labora al encontrarse en una relación desigual respecto al empresario, se le ha otorgado diversos derechos para protegerla y evitar que se la confunda y se la cosifique y trate como mercancía. Por tanto, la persona trabajadora tiene derecho de sociedad, y este derecho a sociedad, es la cúpula del Derecho. Por esto, el objetivo último del gobierno es el de proteger derechos de la comunidad e ir contra el poder absoluto.

De este modo, las personas trabajadoras tienen, por tanto, derecho de sociedad (sindicarse), a huelga, salarios dignos, pensión de jubilación, vacaciones pagadas, jornadas de 8 horas, a una vivienda digna, sanidad pública…, es decir; el contrato de trabajo y los derechos laborales y sociales es la garantía de que las personas trabajadoras no se conviertan en mercancía. Y estos derechos, son humanos y constitucionales, son bienes colectivos. Por tanto, los derechos colectivos como los bienes colectivos, bienes públicos, son otra forma de propiedad. La de todos y todas. La propiedad pública.

En una sociedad de propiedad cooperativa de trabajadores y sobre todo en una plaza pública de empleo, las personas trabajadoras tienen la absoluta garantía de no convertirse en mercancía.

Por todas estas razones el neoliberalismo quiere destruir todo lo que sea de propiedad pública, y privatizarlo. Transfelirlo todo a propiedad privada y poder imponer su propia voluntad particular sobre la de todos los demás. Ser el propietario de todo para imponer su voluntad sobre todos. Asimismo, quiere destruir todos los derechos colectivos y bienes colectivos para poder alienar a las personas trabajadoras, cosificarlas y convertirlas en mercancía, es decir, neoesclavos.

La corrupción, por ejemplo, no es otra cosa que la misma imagen de lo que acontece, expoliar la propiedad pública y transferir el expolio a una cuenta particular en Suiza en forma de propiedad privada. O como se hacía antiguamente en Inglaterra, expropiar las tierras comunales, tierras públicas, y pasarlas a propiedad privada por un módico precio de cuatro monedas a las élites y obligar de este modo a que todos los campesinos acudan obligatoriamente a la fábrica. O como en la era colonial, colonizar otros países (menos desarrollados), explotar sus recursos y generar un mercado de esclavos con sus habitantes.

El objetivo ulteror del neoliberalismo, imagen actual de esta barbarie, es pues, destruir todos los tipos de propiedad pública para imponer su tiránica trinidad de propiedad absoluta, en la que se retorna a la libertad para expropiar, y derecho para privatizar y esclavizar. Esto es igual a tener el control de todo cuanto sucede, suceda y pueda suceder. Es decir, acabar con la Democracia y tener el divino poder absoluto. Dueño amo y señor en la tierra, o al menos, en una nación. Su cortijo.

Por todas estas razones se dan los golpes de estado, se lleva a los pueblo a la guerra civil, y por estas mismas razones han amenazado de muerte a Pablo Iglesias, Grande Marlaska y María Gámez.

El pueblo debe unirse contra la barbarie neoliberal para proteger lo que es de todos. España no es suyo, no es una propiedad privada. España es una propiedad pública y su propietario es el pueblo español.