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Una situación singular, cuatro escenarios y algunas preguntas


¿Era posible una respuesta “contenida” al desafío murciano? ¿Era una ingenuidad lanzar ese asalto sin considerar una respuesta de envergadura? Si este fuera un país de comportamientos racionales primaría la lógica de la minimización de riesgos, pero no tiene sentido ya quejarse de actos pasados. La presidenta Ayuso decidió apretar el botón rojo. Eso y el contraataque del PP murciano comprando voluntades dice mucho de lo que está en juego. Supongo que no soy el único que piensa que para demasiada gente del PP ya no es sólo poder; perder el gobierno puede suponer terminar en la cárcel.

La jugada política de Ayuso estaba preparada desde hacía meses, como cabe suponer. Tanto desde Génova como desde Sol han insistido mucho en la comunicación bilateral, señal inequívoca de que no ha sucedido así. Desde la perspectiva de la actual presidenta es una jugada hábil, pero sólo si crees que siendo fascista estas en el lado bueno de la historia. Otra cosa es el PP de Casado, que se queda en una posición tal vez poco deseable si se plantea volver a la Moncloa. Eso por no hablar de lo que pasará si no sale bien. En esta mano, a quien le ha salido todo mal es a Ciudadanos, que ha pasado de ser partido de destino a partido de salida de tránsfugas. Son las consecuencias de las malas decisiones de Rivera, y de tener un jefe de filas en Madrid con muy poco talento político.

No olvidemos que la triste situación de la izquierda es la que ha permitido la jugada. Las amenazas latentes que dejo 2019 no han esperado a 2023 para emerger, y en consecuencia la encontramos ahora en una situación difícil para ser competitiva. Todo el espectro esta en horas bajas, y en el caso del PSOE la situación es patética. El movimiento de Pablo Iglesias, que pretende ser un revulsivo, es también arriesgado, pero ofrece la posibilidad de romper la táctica central de comunicación del PP en su origen, que es trumpismo puro y duro.

Es un indicador de la decadencia del PSOE de Madrid que el resultado de las autonómicas de 2019 no se haya saldado con una dimisión en bloque de toda la ejecutiva regional y un congreso extraordinario. Perder las autonómicas por sexta vez consecutiva, y después de haber ganado las generales un mes antes, es motivo más que suficiente. El castigo por procrastinar es que no había un buen equipo ante unas elecciones que eran un escenario posible desde el momento de arranque del trifachito, y la consecuencia ha sido que desde La Moncloa han diseñado el cartel. El nivel de injerencia del aparato federal en el partido regional ha llegado a su máxima expresión, hasta el punto de que Sánchez ha mandado al cementerio de elefantes al secretario general regional sin miramientos. Es justo el tipo de comportamientos que han fracasado de manera continuada y que deberían cambiarse para crear equipos ganadores, y coloca en una posición muy delicada al conjunto del partido.

Visto cómo está el patio... ¿Hacia dónde puede ir todo esto? Hay cuatro escenarios posibles, a mi juicio, dependiendo de las dos cuestiones que van a determinar el número de escaños en la Asamblea: la movilización electoral de la izquierda y el resultado de Ciudadanos. Yendo de lo nefasto a lo ideal, tenemos:

Escenario 1. PP y Vox suman, o lo suficiente como para comprar al que quede de Ciudadanos. El cuadro se completa con que la suma de Podemos y Más Madrid se acerca al PSOE. Es lo que decían algunas encuestas hace un año, y puede llegarse a esta situación con el estancamiento o retroceso en votos del PSOE, junto a una escasa movilización de la izquierda. Es la razón de la apuesta de Iglesias y este sería su peor resultado posible. Las consecuencias nacionales serían evidentes: lo más significativo, que el PP tendría un importante balón de oxígeno justo cuando más lo necesita, y los fascistas darían un paso adelante enorme. Las consecuencias regionales prefiero no pensarlas.

Escenario 2. Aunque PP y Vox mejoran, Ciudadanos resiste y la izquierda no suma. Se ha producido una simple recomposición, PSOE pierde algo de apoyo o se mantiene y todo lo que gana Podemos es lo que pierde Más Madrid. Volvemos a la actual situación y ya todo es conocido. Seguiríamos en la actual agonía, y dado que Ciudadanos carece de una estructura cohesionada, aunque pueda hablarse de un posible acuerdo para desbancar al PP, terminará sometido. La diferencia es que será un gobierno PP-Vox con su apoyo.

Escenario 3. La izquierda suma, pero por muy poco. Más Madrid se mantiene, Podemos sube y el PSOE se mantiene o sube. PP y Vox no consiguen rematar a Ciudadanos. Ante el gobierno de España, Podemos ganaría peso político, y la Comunidad de Madrid podría dejar de ser un dolor de cabeza permanente. Todo eso, claro, si no hay grietas en las filas de los grupos de izquierda, porque el PP movilizaría la caja B. La perspectiva de perder Madrid es, sospecho, uno de los terrores nocturnos recurrentes en Génova.

Escenario 4. Toda la izquierda se mantiene o sube, hay una movilización general. Viendo las orejas al lobo fascista, la izquierda despierta de un letargo de un cuarto de siglo y el electorado moderado-progre de Ciudadanos mira a su izquierda o se queda en casa. PP y Vox devoran los restos de Ciudadanos y los que aún les han votado se quedan sin representación porque no llegan al 5%. Se produce el “efecto Iglesias” tal y como nos lo han vendido.

En este momento, sería ingenuo obviar que el escenario 2 es el más probable. ¿Evolucionaremos hacia el 3? Eso dependerá de que las fuerzas de izquierda no se comporten como suelen, lo que tal vez es mucho pedir. Todo lo que se me pasa por la cabeza son preguntas sin respuesta.

La más importante ¿conseguirá la izquierda movilizar a su electorado? Los análisis de datos demuestran que el factor explicativo de los resultados de Madrid está en la participación. La estrategia del PSOE de captar voto de Ciudadanos es un error de inicio, dado que la base del éxito de la derecha es mantener altas tasas de participación en sus bastiones, que no son muchos, y adormecer el resto.

¿Es mejor que Podemos y Más Madrid concurran juntos? El trauma de una separación no es sencillo de superar, y tal vez sea demasiado pronto. Un enfoque constructivo de la campaña ayudaría a ir tejiendo un reencuentro más que necesario. Afortunadamente, en esto la ley d’Hont en la Comunidad de Madrid no se portará mal, porque lo esencial es superar el 5% de votos, algo que ahora mismo parece una amenaza sólo para Ciudadanos.

¿Y la cohesión interna dentro de Más Madrid? Cuando en un partido se pone en marcha la maquinaria de separar, suele ser difícil detenerla. La situación del grupo municipal en la ciudad de Madrid es indicativa de que esa no es una fortaleza, precisamente, lo que compromete el trabajo de su cabeza de cartel, que es sin duda un gran activo.

Por lo que respecta al PSOE, dando por supuesto que el candidato tendrá que explicar al electorado el porqué de su hibernación en este último año, y sin mecanismos de control de los militantes sobre las listas… ¿podemos estar tranquilos ante una futura investidura con un margen muy estrecho? La lista que se ha elaborado ¿se ha hecho pensando en gobernar o como siempre? Hacen falta personas competentes por área, y en lo único que despunta el PSOE madrileño es en permanecer en la oposición. Desde La Moncloa si tienen claro cuál es el objetivo, pero en las estructuras regionales no parece que haya calado el mensaje, probablemente porque la única forma de hacerlo es con más democracia interna, un fracaso más de la actual dirección regional. Las respuestas, el 4 de mayo.

Nacido en 1967, es economista desde 1990 por la Universidad Complutense. En 1991 se especializó en Ordenación del Territorio y Medio Ambiente por la Politécnica de Valencia, y en 1992 en Transportes Terrestres por la Complutense, empezando a trabajar en temas territoriales, fundamentalmente como profesional independiente contratado por empresas de ingeniería.

Ha realizado planeamiento urbanístico, planificación territorial, y evaluación de impacto ambiental. En 2000 empezó a trabajar en temas de desarrollo rural, y desde 2009 en cuestiones de políticas locales de cambio climático y transición con su participación en el proyecto de la Fundación Ciudad de la Energía (en Ponferrada, León).

En 2012 regresó a Madrid, hasta que, en diciembre pasado, previa oposición, ingresó en el Ayuntamiento de Alcalá de Henares, en el Servicio de Análisis Económico.