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EL PERIÓDICO
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La bajada de impuestos siempre beneficia a los más ricos


Desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta la década de los ochenta se fueron estableciendo en los países desarrollados democráticos sistemas impositivos progresivos y un gasto público creciente. El Estado del Bienestar se fue consolidando en estos países como resultado de una mayor recaudación de ingresos. Los sistemas fiscales fueron un mecanismo importante como redistribuidor de renta, tanto por la vía de los ingresos como por los gastos. Todo ello tuvo lugar en un proceso de elevado crecimiento, pleno empleo, y una mejora de la cohesión social.

Lo que sí hay son estudios que demuestran que las bajadas de impuestos que benefician al 10% más rico no producen un crecimiento significativo del empleo y de los ingresos, mientras que las bajadas de impuestos para el 90% inferior sí lo hacen

Hubo un consenso bastante amplio entre los economistas de las ventajas de este sistema fiscal. Los que estaban en contra eran los neoliberales, que entonces suponían una minoría, y que apenas tenían predicamento en los responsables de tomar decisiones políticas. Todo ello cambió a raíz del surgimiento de la crisis de los setenta. Las teorías neoliberales minoritarias se convirtieron en el paradigma dominante, como consecuencia de lo maltrecha que estaba la economía, y como un intento de recuperar las tasas de beneficios empresariales.

La aplicación práctica en el mundo desarrollado tuvo lugar con la elección de Thatcher y Reagan. Apoyados en las teoría de los neoliberales, y fundamentalmente por lo que se refiere a los impuestos en la curva de Laffer, introdujeron una política económica que rompía gran parte de lo conseguido entre 1945 y 1973. Se acabaron los sistemas fiscales progresivos en estos dos países, pero tuvo repercusión en muchos más. Por lo general, aunque en distintos grados, se fue implantando en casi todos los países desarrollados una fiscalidad regresiva y un recorte en los gastos sociales, acompañado de la privatización de servicios públicos. La idea general que se manejaba era que con menos impuestos se generarían más ahorro e inversión y ello alentaría el crecimiento económico.

Sin embargo, no ha sido así, pues a partir de entonces se creció menos, aumentó la desigualdad, y la inestabilidad financiera se elevó. Como señalan Banerjee y Duflo, premios Nobel de Economía en 2019, en su libro ‘Buena economía para tiempos difíciles’ (Taurus, 2020): “Pero (aproximadamente) en 1973 todo se detuvo. Durante los siguientes veinticinco años, de media, la productividad del total de los factores (PTF) creció sólo un tercio de la tasa alcanzada en el período 1920-1970… A partir de 1995, fuimos testigos de unos cuantos años de alto crecimiento de la PTF (aunque significativamente menor que en los años más dinámicos). Con todo se desvaneció pronto. Desde el año 2004, el crecimiento de la PTF y del PIB en Estados Unidos y en Europa parece haber regresado a los días malos de 1973-1994”.

Como se puede deducir, hubo un crecimiento mayor en los tiempos de tasas impositivas altas, que en el período en las que éstas bajaron sensiblemente. Banerjee y Duflo, al analizar los impuestos, consideran que no hay evidencias de que las rebajas de éstos influyeran en la tasa de crecimiento a largo plazo. Lo que sí hay son estudios que demuestran que las bajadas de impuestos que benefician al 10% más rico no producen un crecimiento significativo del empleo y de los ingresos, mientras que las bajadas de impuestos para el 90% inferior sí lo hacen. Las bajadas de impuestos han favorecido a los más ricos fundamentalmente. Esto lo ponen muy claramente de manifiesto Saez y Zucman, para Estados Unidos, en ‘El triunfo de la injusticia’ (Taurus, 2021). “Desde la década de 1980, el sistema impositivo ha enriquecido a los ganadores de la economía de mercado y ha empobrecido a quienes obtenían pocas recompensas del crecimiento económico”. Menor crecimiento con impuestos más bajos que además está generando una mayor desigualdad en los países desarrollados. Por todo esto en el próximo artículo hablaré de Madrid.

Catedrático Emérito de la Universidad Complutense y presidente de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR). Ha sido Decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Complutense(1984-1998) y Rector de esta Universidad(2003-2011). A lo largo de su carrera docente ha impartido enseñanzas de Estructura Económica Mundial y Desarrollo Económico. Tiene numerosas publicaciones entre las que destacan los libros ‘Los desafíos de la economía mundial en el siglo XXI’ (Nivola,2002) y los escritos conjuntamente con José Luis Sampedro ‘Conciencia del subdesarrollo veinticinco años después’ (Taurus, 1996) y ‘La Inflación (al alcance de los ministros)’ (Debate, 2012).

Catedrático emérito Universidad Complutense.