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Antifeminismo en el 8M


Nadie se sorprende, a estas alturas, de los mezquinos y cínicos ataques de la extrema derecha - y ciertos sectores de la derecha "moderada" - hacia el colectivo feminista y sus reivindicaciones. Por eso no es de extrañar que un día como el 8M, sea blanco de tantos ataques reaccionarios y machistas, que no hacen sino aumentar la ira de las mujeres y hombres que queremos construir una sociedad justa y en igualdad. Sin embargo, la derecha no es la única que ataca con saña al feminismo. Existen grupos de extrema izquierda, marxista-leninistas, que se posicionan en contra de la lucha feminista. Cierto partido político de estas características ideológicas, cuyas siglas no mencionaré, ha dicho mediante un comunicado en su página web y twitter, lo siguiente: "En sus inicios había sido un día combativo y revolucionario (el 8M), pero desde hace muchos años, este día ha sido secuestrado. Primero por las feministas (ojo al dato), profundamente liberales y, posteriormente, por los Queers, que lo han convertido, literalmente, en un día inofensivo, festivo, desclasado y que nada tiene que ver con sus orígenes."

Este comunicado es un terrible atentado contra el movimiento feminista. Es la clara muestra de que la extrema izquierda (o al menos un amplio sector de esta), totalmente antidemocrática, es enemiga del feminismo y completamente reaccionaria. Un partido dirigido por hombres (y este en cuestión, tiene un líder que ha sido señalado por varias mujeres como un acosador sexual) hablan del 8M como un día que no pertenece a las mujeres, sino a los trabajadores. Hablan de las mujeres feministas liberales como si de horribles devoradoras de niños vivos se tratasen, es decir, seres indeseables de los que hay que mantenerse alejado. Porque ellos, firmes seguidores de las doctrinas marxistas-leninistas, poseen la absoluta verdad. Su visión y su análisis de la realidad es el único con valor científico y sociológico. Los demás, ya saben, son meras divagaciones "burguesas" y, por ende, sin importancia y carentes de fiabilidad.

La verdad, aunque a este tipo de personas les sorprenda y moleste, que no existe un análisis absoluto de la realidad. No podemos hablar del patriarcado y la desigualdad de género que este acarrea como un mero producto de la propiedad privada, tal y como los marxistas-leninistas afirman con total rotundidad, basándose en las tesis filosóficas de hace más de 150 años escritas por Friedrich Engels. Existe hoy un intenso debate sobre el nacimiento del patriarcado y las consiguientes desigualdades y relaciones de poder sexual y de género que éste impone aún hoy en la sociedad.

Se sabe que el Patriarcado nació en el Neolítico, con la evolución de la raza humana respecto a la producción de alimentos y enseres. Dejando atrás el nomadismo, las sociedades neolíticas se transformaron en unas sedentarias. Con el sedentarismo nació la agricultura y la ganadería y con estas, paulatinamente, la propiedad privada (de las tierras empleadas en estas prehistóricas industrias). Las sociedades neolíticas eran jerárquicas. Las jerarquías eran simples, pues los asentamientos eran, con poquísimas excepciones (como Jericó), pequeños. Los líderes de las aldeas, que siempre eran hombres (pues esto se debía a la fuerza y su implantación como un orden político primitivo), no trabajaban en la ganadería o la labor de las tierras. De esto último se encargaban las mujeres. Fue en el Neolítico cuando el sexo masculino comenzó a ejercer su superioridad física (en cuanto a fuerza se refiere) respecto al sexo femenino, explotando a las mujeres en labores de trabajo situados en la más baja categoría de la jerarquía social, como se puede ver en esta imagen.

Es decir, que si bien es cierto que con la propiedad privada nació la explotación, hay que ser conscientes de que los creadores de la propiedad privada y sus protectores eran, en efecto, hombres. En todos los sistemas existentes, analizados por Karl Marx mediante su filosofía del materialismo-histórico, han existido conflictos entre grupos sociales: los situados en la base de la pirámide jerárquica, y los de la cima, como fueron los Patricios y los esclavos en Grecia, los plebeyos y los señores feudales en la edad Media, y los burgueses y el proletariado a partir del siglo XIX, con la Revolución Industrial. Sin embargo, hay que observar que en todos los cambios de producción económica y sistemas políticos, los propulsores han sido HOMBRES.

Un claro ejemplo es la Revolución socialista de 1917. Una Revolución que, si bien acabó con el capitalismo en el Imperio Ruso, no eliminó el poder hegemónico masculino para con las mujeres. Entre otras cuestiones, durante la dictadura de Iósif Stalin, aquél hombre que prefería ametrallar a sus soldados en el frente Ruso en la Segunda Guerra Mundial cuando éstos huían de los soldados alemanes a causa de ir literalmente sin armas a combatir, se prohibió el aborto, el matrimonio de hecho y se redujo la producción de anticonceptivos, obligando de este modo a las mujeres a ser madres, es decir, en máquinas de reproducción de mano de obra.

Ésta es la igualdad que proclaman estos falsos marxistas. No comprenden que el feminismo es un movimiento heterogéneo en el que se mueven diferentes ideologías y corrientes. Niegan la existencia del feminismo Marxista (que baje la difunta Klara Zetkin del cielo y lo vea) y, de aceptarla, lo tratan de "revisionismo marxista", como si fuera algo negativo. Porque, en efecto, para esta gente fanática, todo lo que no sea marxista-leninista y/o pretenda matar para conseguir una sociedad más justa, es un demonio burgués.

El feminismo, como ya se ha dicho, es un movimiento heterogéneo, porque comprende que el análisis de la sociedad no es una cuestión estética inmutable, sino algo abstracto y complejo, porque el patriarcado, aunque es cierto que nació en el Neolítico, no es consecuencia directa de la propiedad privada, sino de las relaciones de poder y de fuerza entre hombres y mujeres.

Estudia actualmente Ciencias Políticas y Gestión Pública en la Universidad del País Vasco. Es militante del PSOE desde el 2018 y simpatizante de la corriente interna del partido, Izquierda Socialista. Además, es también autor de una antología de diez relatos cortos de terror y suspense, 'Tormento a Medianoche', publicada en la Editorial Círculo Rojo, en 2021.