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Vox populi: ni siesta ni Curro Jiménez


"La Siesta", óleo sobre tela, de Vincent van Gogh. "La Siesta", óleo sobre tela, de Vincent van Gogh.

Uno de los topicazos con el que tenemos que cargar los españoles allá por donde vamos, es la afamada siesta, que según parece practicamos todos sin distingos y que está directa y proporcionalmente unida a la pereza nacional. Ya sé que algunos privilegiados pueden hacer su siesta porque su tiempo o la proximidad casa-trabajo se lo permite. En este grupo tenemos también a muchos compatriotas que están jubilados de sus trabajos y aunque siguen activos la mayoría, se permiten este lujo asiático, digo asiático porque es muy conocida también la siesta china que consta de una súper cabezada tempus fugit, relajante de diez minutos realizada con tal intensidad de desconexión del mundo, que sirve como diez horas. Lo que sí parece claro es que los profesionales activos, los que se van de su casa por la mañana y vuelven por la tarde o por la noche, no pueden dormirse su siesta o al menos lo podrán hacer –digo yo- por las esquinas y poco más. Muchos europeos piensan que ahí mismo, pero ahí sin importar donde nos pille, nos ponemos a roncar alegremente, bueno españolamente. Casus belli.

Es verdad que en una mirada metafórica, España ha estado sumergida en un letargo, en una siesta de duración importante y eso claro está, se paga. La pereza nacional de la que hablaba Larra no tiene nada que ver con la que se puede encontrar igualmente en Francia, Inglaterra, Rusia, Japón o China. Países donde a la sazón he vivido y conozco un poco.

No hay que engañarse. Es un mito, pero un mito de verdad. En España se trabaja como salvajes cosa que no he visto todavía por ejemplo, en la tierra de Balzac, que protestan constantemente en cuanto tienen que regalar cinco minutos mas de su trabajo. Mientras que en España se trabaja como jamelgos hasta los casi 70 años, los franceses, dicen que ni hablar, que ellos a los 60, se divorcian, se compran su descapotable, se arreglan su boca, se ponen su peluca y se van de ligue a disfrutar la vida. Carpe diem. Así son los galos. Hablo generalizando claro, es una broma. No les toques los dinerillos.

Lo peor si acaso del tema es que en España se trabaja mucho y mucho y muy tontamente. Ya sabemos que los franceses han conquistado el sindicalismo y han hecho de ello una forma de vida, y es por esta razón –entre otras- que trabajan menos horas a la semana y mucho mejor pagados que a los españoles. Ha sido la lucha obrera que en nuestro país aunque tuvo una fuerza enorme en su momento se cercenó después de la guerra civil y ahora en la Comunidad de Madrid ya hemos vuelto de nuevo a las galeras. Adiós fuerza sindical y adiós lucha obrera. Yo no sé si esas horas trabajadas por los franceses están más constreñidas o qué, yo no sé, si se dejan de cafelitos y son más eficaces...es posible, lo que sí puedo decir es que cuando se contrata a alguien estás vendido para toda la vida.

Por supuesto hay muchos trabajos que en Francia no se hacen porque ellos no trabajan para burgueses, no es un país ni para viejos ni de servicios. De tal manera es la cuestión, que no encuentras ni a tiros a alguien que haga algo por ti, como ayuda o como servicio, Francia no es un país de servicios y eso está claro, en cuanto se pone un pie en tierra napoleónica o macrónica que viene siendo lo mismo. En China pedir que te laven el coche y sentir en profundidad que estas traicionando la historia, es todo uno. Con los rusos, nunca se sabe. ¡Prepara rublos por si acaso!

En las gasolineras francesas, ni Peter te sirve la gasolina desde hace al menos 18 años, de hecho, a partir de cierta hora solo se puede comprar la gasolina con tarjeta bancaria, ¡que no te pase nada! Ya está generalizado aquí y allá. Lo digo porque en una ciudad como Nantes, por ejemplo, solo hay una gasolinera que tenga atención personal por la noche. Yo sigo teniendo amigos que pasan de usar tarjetas y claro, es muy frecuente con esa mentalidad que te encuentres a las doce de la noche tirado cuál colilla melancólica maldiciendo el día, la hora y el momento en que no has previsto la situación de tener lleno tu depósito de gasolina para remediarlo y no verte así. Triste, muy triste. Recueros una ocasión en que me las he visto intentando darle el dinero en metálico a un señor cualquiera, bueno un monsieur, para que me pusiera la gasolina porque mi tarjeta no funcionaba. Pero claro, eso en Francia, está mal visto porque semejante cosa solo la hacen los mandrágoras. Es decir que te sientes una cani… Ad aeternam.

Todo lo que se refiere a asuntos del coche, es horroroso como ya vengo explicando aquí y allá. En España, no es así, y en cualquier taller, del Manolo o el Benito, te arreglan lo que sea por un precio razonable y sobre la marcha, así da gusto.

En Normandía, Sic transit gloria mundi, he llegado a tener que pedir rendez-vous para lograr tener un presupuesto para un arreglo del coche. Hablamos de que me he quedado tirada. Después tienes que decir que has recibido el tal presupuesto, después si lo admites –en este caso normalmente es una ruina choricera pero te tienes que aguantar por que aquí son todos ingenieros como mínimo- tienes que firmar un compromiso porque si no, los señoritos mecánicos pasan de pedir las piezas que necesitan para solucionar el problema. In ictu oculi. Después ya viene el feliz rendez-vous tan esperado para la causa, aunque ellos siempre están como por encima de ti, continuamente porque venden sus horas de trabajo como si fuesen horas de ministro, y que lo deben ser, por lo menos de rey. Por supuesto si han encontrado algún contratiempo a la hora de realizar el trabajo –para mi, chapuza- pues te lo cobran aparte con lo cual el presupuesto no sirve para nada, bueno sí, sirve para ellos. Ni qué decir tiene que un lavado bien hecho del interior de tu coche no lo haces por menos de noventa o cien euros. Los talleres españoles son mucho más asequibles y te lo pasas mejor, porque siempre hay algo que hablar con los mecánicos. A mi me encanta, suelo meterme las manos en los bolsillos para parecer un poco machorrita y así me los gano muy bien. Luego observo el trajín inmenso de colegas y amigos que vienen y van con problemillas a solucionar, que si una rueda, que si la correa de ventilación, que si el cambio de aceite...Pero… Amor vincit omnia.

¿Es bueno trabajar a cualquier hora y en todo momento y no importa para quién? ¿Es cierto el letargo español? Pues evidentemente no, aunque digan por ahí que con el sol y el sol y el sol, somos diferentes. Como si en el norte de España por decir una región o país estuvieran siempre con el sol a vueltas.

Otra cosa es el tema de los bandoleros y nuestra fama en ese sentido, per capita. Quiero decir que los franceses no son bandoleros porque no pueden, no tiene salero para serlo y se les ve el plumero bastante. Nuestros bandoleros de antaño han pasado generalmente hoy a ser políticos, empresarios... y lo tenemos aceptado bastante bien, les conocemos. Quid pro quo.

Sin embargo, he visto en Francia mucho trafulla camuflado, pero mucho. A veces esa defensa del honor o de la honestidad que les lleva a denunciar al vecino, si éste piensa que hace algo deshonroso, como escaquear impuestos o tener contratado a alguien correctamente, pues les lleva a ser transparentes y muy tontos en cuestiones de engaño. El francés –que no sabe ni por asomo lo que es la picaresca- te engaña como el que más o si puede más que nadie. Por ejemplo, en venta de coches de segunda mano o segunda zarpa como se quiera, los franceses son tan canallas como el que más, con lo de los márgenes famosos. Memento mori.

En algunas guías de viaje Nolens volens se puede leer, que a lo largo de los años, ha habido dos períodos de siesta en España: siesta para tiendas y negocios, cuando muchas personas van a un bar o restaurante, y luego siesta para los restaurantes, que obviamente no pueden descansar cuando todos quieren venir a comer. La siesta para tiendas y negocios es de aproximadamente 2 p.m. a 5 p.m., mientras que los bares y restaurantes cierran desde las 4 p.m. hasta las 8 o 9 p.m. la mayoría de las veces va ligado al período estival, para huir del calor.

La siesta tradicional se ha ido muriendo hasta ahora, por más que los libros de texto de enseñanza ELE utilizados fuera de nuestras fronteras se empecinen en continuar con el tópico. Pero, un mercado laboral moderno de mayor presión significa que muchas personas no están dispuestas o no pueden tomar descansos largos, y el aire acondicionado les ha ayudado a trabajar durante la parte más calurosa del día.

La desaparición gradual de la siesta no ha cambiado el estilo de vida nocturno, lo que significa que los españoles duermen un promedio de una hora menos por día que otros países europeos. Hay casos, cosas y quesos que a estas alturas son muy difíciles de eliminar de la consciencia extranjeril. Veni, vidi, vici. Pero, siesta, siesta, es característica igualmente de Latinoamérica. Cuba en especial como así afirma Cabrera Infante en Tres tristes tigres (1987: 188): Llegamos al hotel, tomamos las habitaciones, felicitándonos porque las reservaciones funcionaran, subimos a nuestro cuarto y nos bañamos. Ordenamos un snack a room-service y nos acostamos a dormir la siesta. El servicio fue rápido como la merienda fue buena y echamos un sueñito satisfactorio, la siesta Cubana.

Post scriptum El resumen es que en todos lugares se cuecen habas y unos tienen fama y otros escardan la lana.

Doctora en filosofía y letras, Máster en Profesorado secundaria, Máster ELE, Doctorando en Ciencias de la Religión, Grado en Psicología, Máster en Neurociencia. Es autora de numerosos artículos para diferentes medios con más de cincuenta publicaciones sobre Galdós y trece poemarios. Es profesora en varias universidades y participa en cursos, debates y conferencias.

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