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Retrato de J. Delors


Jacques Delors y Enrique Barón. / © Imagen proporcionada por Enrique Barón Crespo. / Foto coloreada por El Obrero. Jacques Delors y Enrique Barón. / © Imagen proporcionada por Enrique Barón Crespo. / Foto coloreada por El Obrero.

En mi retrato personal de Jacques Delors destacan tres rasgos fundamentales: el militante, el responsable y el amigo.

Jacques Delors no es un político convencional, militante cristiano que empezó su carrera como sindicalista en la Banque de France y participó en la evolución al campo socialista de la CFTC a la CDFT . Le conocí a finales de los 70, y desde entonces nuestros caminos vitales se han entrecruzados en diversas ocasiones. Primero, en las reuniones que un grupo de diputados y responsables socialdemócratas europeos celebrábamos periódicamente. Recuerdo un encuentro emocionado en Alemania en abril de 1981, tras el fallido golpe de Estado del 23-F en España y en vísperas del triunfo de Mittterrand en Francia, en el que ministro “in pectore”, me prometió todo su apoyo para la entrada en la Comunidad. Después de ser Ministro de Economía, del Gobierno, fue nombrado Presidente de la Comisión Europea.

Cumplió con su palabra: nuestro siguiente encuentro fue en el Palacio Real de Madrid, en junio de 1985, cuando vino a firmar como Presidente de la Comisión el Acta de Adhesión de España. Hablamos de Europa. Como ministro saliente, le anuncié mi voluntad de servir como Diputado en el PE.

Desde enero de 1986, participé activamente en el impulso decisivo que J. Delors dió como Presidente de la Comisión al proceso de Unidad Europea. Trayectoria, tanto política como vital, que comparto y admiro. Mi periodo en la Presidencia del PE fue el momento de mayor contacto, colaboración y confrontación, no sólo porque el Parlamento tenía que consolidad su propio perfil y defender sus tesis de cara a la reforma de las instituciones en la preparación del Tratado de Maastricht, sino porque además tuvimos que hacer frente al torbellino de la Historia que nos llevó a partir del verano del 89, al deshielo de Centroeuropa, la caída del Muro, y la unificación alemana. Una aceleración de la historia, que nos exigía dar el salto de la Comunidad a la Unión Europea.

Jacques actuó con valentía política e impulso tenaz, aportando propuestas sin temor a la controversia, con fidelidad a su ideal y principios. En su relación con el Parlamento, fue un Presidente responsable “avant la lettre” por su dedicación y disponibilidad constantes.

En resumen, un hombre que ha luchado con perseverancia por construir una Europa unida, democrática y socialmente justa, planteando siempre nuevas metas a alcanzar, con la angustia del militante y el tesón del deportista, dándole a la participación política su más noble dimensión, la del servicio a la “res pública”. El ciudadano francés y europeo Jacques Delors protagonizó una etapa decisiva para Europa; después, ha seguido trabajando por Europa desde el Institut Jacques Delors, ligero de equipaje, lleno de ideas, y sobre todo de honradez y dignidad, valores a reivindicar como centrales en la vida pública.