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El futuro ya es presente: Cómo las series distópicas describen el mañana


Fotograma de "Years and Years", la impactante serie que predice un futuro no tan lejano. Fotograma de "Years and Years", la impactante serie que predice un futuro no tan lejano.

La miniserie británica Years and Years (HBO), dirigida por Russell T. Davies y estrenada en 2019, nos sitúa en la vida de una familia de Manchester en la que vemos pasar los años camino del futuro –la primera temporada finaliza cuando se alcanza 2035. Otra creación de tinte distópico que pretende colocarnos, de forma inquietante, frente a una hipotética realidad en tiempos cada vez más convulsos. En ella, se conjugan los avances tecnológicos (redes, realidad virtual, nuevos dispositivos de comunicación, gestión de la información…), los científicos (investigación, innovadores tratamientos médicos, manipulación genética, gestión del big data…) y los de control de la opinión pública (perfeccionamiento del marketing político, investigación pormenorizada de las audiencias, diseño quirúrgico de los mensajes y las estrategias…).

Pero algunas series de ficción también se han convertido en buenas relatoras de la actualidad. En este caso, se ponen en el tablero algunos de los dilemas a los que se deben enfrentar las sociedades de los próximos años. Preocupaciones que todavía no sentimos plenamente, pero de las que nos encontramos muy cerca. Retos, que hace dos años –momento de estreno de la serie– parecían lejanos, y setecientos días después se convierten en hitos de la actual agenda global. Hagamos un ejercicio de prospección y miremos al futuro desde desde las claves del presente.

Estos son algunos de esos retos que predice la serie:

1. Las estrategias políticas venideras no consiguen desactivar la desafección y el cabreo de la gente con las actuales derivas de nuestras democracias, a pesar de la nueva propaganda y del empleo de las técnicas más sofisticadas a través de la red. Al margen de la vida de la familia Lyons, el relato se desarrolla en torno a la candidatura de una política populista –Emma Thompson en el papel de Vivienne Rook– que explota al máximo su persuasión manipuladora y alcanza el poder, entrando como primera ministra en Downing Street. Una líder, títere de los oligopolios, que enfervoriza a las masas, alentando las esencias patrióticas y promoviendo el racismo desde la crispación, la mentira y el enfrentamiento. ¿Reconocemos estas actitudes en algunos líderes políticos actuales? ¿Hacia dónde puede derivar la política y la gestión de los estados?

2. Mientras tanto, la ciudadanía insatisfecha y desprotegida, protesta en las calles, generando largos períodos de inestabilidad social en todo Europa. Los gobiernos son incapaces de atajar estas crisis de gran magnitud, mientras las grandes empresas tecnológicas siguen controlando las vidas de las personas, que como afirman los protagonistas de Years and Years, “ya no les pertenecen”. Los apagones de luz se suceden por los hackeos a las grandes redes y corporaciones de los servicios básicos, cada vez más frágiles.

3. El debate sobre los límites entre la tecnología y la biología. Bethany, una de las hijas de los Lyons, flirtea con la implantación de chips y otros dispositivos en su cuerpo, en lo que conocemos como transhumanización. Esta tendencia, hoy todavía residual, se va a acrecentar y dibuja un futuro escenario, repleto de cyborgs, cuyo estadio más elevado podría ser el depósito y conservación de nuestra memoria neuronal tras la muerte fisiológica del cuerpo. El fenómeno tendría su complemento en la generalización de la convivencia con robots y otros seres artificiales, creados expresamente para apoyar –o destruir– al ser humano. ¿Estamos tan alejados de estos planteamientos? ¿Es ciencia ficción?

4. El cambio climático, que entra en su fase más decisiva y parece que irreversible, también tiene su reflejo en la serie. Los expertos aseguran que la próxima década es fundamental para controlar de forma estable el calentamiento global. Afrontamos años determinantes en los que va a ser indispensable la reducción de las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera si queremos lograr reducir la temperatura media del planeta. En diversos momentos de la producción televisiva se plasman las consecuencias de estas transformaciones, con prolongados ciclos de precipitaciones intensas y otros fenómenos atmosféricos. ¿Nos imaginamos un planeta climáticamente diferente o asumimos nuestro fracaso? ¿Estamos preparados para afrontar estos cambios? ¿Podemos evitarlos?

5. El fenómeno migratorio se expande de forma acelerada en Europa y la única respuesta oficial es el endurecimiento de las medidas legales y la generalización de la represión contra las personas. Uno de los argumentos cruzados de la serie es la movilidad de las personas. La vida en pareja de Daniel Lyons y Viktor Goraya –refugiado ucraniano– se complica cuando éste es expulsado de Inglaterra. Su intento de retorno junto a su pareja se convierte en una de las escenas más impactantes de la serie porque reproduce, con gran crudeza y realismo, el hundimiento de su bote en el Canal de la Mancha. La lucha por los Derechos Humanos sigue movilizando a parte de la sociedad civil, que no concibe el trato diferenciado a unas y otras personas.

6. La crisis económica se convierte en incertidumbre permanente para la mayoría de la ciudadanía. Los apuros con los que las clases medias asumen su vida cotidiana y el aumento de las bolsas de pobreza acrecientan una desigualdad que lastra el consumo y genera inseguridad en los proyectos de vida de familias y jóvenes. La familia Lyons no escapa a esta realidad, acuciada por el desempleo y la precariedad.

7. Las grandes pandemias que afectan a la humanidad condicionan la vida diaria y lastran el desarrollo. A pesar de su realización antes de la expansión del coronavirus, la presencia de una forma de gripe de larga duración también es un elemento de controversia en el relato que recrea Davies. La afección a millones de personas y la puesta en cuestión de los sistemas sanitarios también se convierten en temas de preocupación recurrente de la familia de Manchester.

Estos siete grandes asuntos que recrea la ficción de HBO anticipan un futuro inestable que se asoma con gran celeridad a nuestro tiempo. La realidad que reflejan series distópicas como The rain (Netflix), Black mirror (Endemol) o Humans (Amazon) augura un panorama negruzco y angustioso del futuro. Un escenario en el que las personas aparecen sometidas a las luchas de poder, los intereses comerciales y la manipulación informativa. La utopía tecnológica desfigura la humanidad para instrumentalizarla. Y los gobiernos y las empresas controlan, de forma sofisticada, a una opinión pública cada vez más vulnerable.

La serie Years and Years finaliza abriendo una puerta a la esperanza. En el último capítulo, Muriel, la abuela del clan Lyons, atribuye a la pasividad y dejación de su compromiso la deriva de la situación y reclama responsabilidad a todos los miembros de su familia en un alegato memorable. ¿Qué porcentaje de realidad y cuánto de ficción representan estas creaciones televisivas? ¿Cómo recuperar la felicidad que hemos perdido en los últimos años de progreso y desarrollo desenfrenado? ¿Qué nivel de conciencia crítica y de sensibilización sobre estos temas asumen nuestras sociedades en enero de 2021? ¿Cómo podemos colaborar cada uno de nosotros en revertir los fenómenos mas deshumanizantes que narran estas series y sembrar hoy la esperanza?

Doctor en Comunicación por la Universidad de Deusto, es profesor de ética profesional y comunicación organizacional en el Grado de Comunicación de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas.

Tiene publicados los siguiente libros: Ética del profesional de la comunicación (2004), junto a Arantza Echaniz; Comunicación para el desarrollo; la reponsabilidad en la publicidad de las ONGD (2009); Proyectos de comunicación (2012), junto a Elvira García; y Ética profesional para una comunicación como encuentro (2017).

En la Universidad de Deusto desempeñó la dirección del Máster en Gestión de la Comunicación Audiovisual, Empresarial e Institucional (2005-2012), y desde 2018 es coordinador del Grado en Comunicación.

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