Quantcast
EL PERIÓDICO
ESP   |   AME   |   CAT      NEWSLETTER
ÚNETE ⮕

2021: un año cargado de incertidumbres


En los primeros días de 2021 parecieron prolongarse algunas de las miserias que trajo consigo el año precedente. Las dos primeras semanas del nuevo año han sido testigos de nuevos problemas, como fue el asalto al Capitolio de Estados Unidos el día de Reyes Magos y la presencia de un nuevo y fuerte remonte en el número de personas afectadas por la pandemia del coronavirus. En el caso de España, la realidad de una fuerte borrasca en el segundo fin de semana del año ha afectado de forma negativa a la movilidad y al ritmo de recuperación de la economía española.

En el pasado año aparecieron algunas tendencias que pueden desarrollarse más favorablemente en el año en curso. El desarrollo y aplicación de las vacunas antivirus, la presencia de un nuevo presidente de Estados Unidos más afín a las soluciones multilaterales a los problemas mundiales, el diferente talante de las instituciones de la Unión Europea ante la crisis generada por los confinamientos asociados con la lucha contra la pandemia, son algunas de las tendencias positivas apuntadas en medio de los días difíciles de 2020.

El carácter generalizado de la crisis dificulta que la recuperación de la economía venga de la mano de las exportaciones, como sucedió entre 2014 y 2019

La contracción en el crecimiento se ha tratado de combatir sobre todo mediante la continuada práctica de políticas monetarias expansivas, con la secuela de bajos tipos de interés y de compras masivas por los bancos centrales de deuda pública. Las políticas fiscales han tomado asimismo un perfil más expansivo, visible sobre todo a través de los importantes déficits públicos registrados en numerosos países desarrollados y por los notables incrementos de la deuda pública.

La presencia de la pandemia y sus consiguientes confinamientos reforzaron una situación calificada como de “estancamiento secular”, esto es, una situación en la que los mayores niveles de ahorro respecto de los niveles de inversión generan una reducción de las tasas de crecimiento de la economía y unos tipos de interés reales negativos. Esto último eleva los precios de los activos, especialmente las cotizaciones bursátiles, así como los precios inmobiliarios en general.

Esta situación está haciendo posible que los mayores déficits y el elevado nivel alcanzado por la deuda pública no provoquen un resurgimiento de la inflación. Todo indica que en la década de los años veinte del presente siglo los tipos de interés se mantendrán en niveles reducidos, salvo que las políticas fiscales expansivas reduzcan el alcance del citado estancamiento secular. Dicha evolución podría provocar una elevación de los tipos de interés reales, escenario poco probable.

En el caso de la economía española, la contracción de la economía en 2020 fue sustancial. Fueron factores determinantes del retroceso de la actividad los confinamientos derivados de la pandemia, el importante peso en la actividad productiva de ramas de actividad muy sensibles al impacto negativo de la pandemia, en especial el turismo y el transporte aéreo, la escasa capacidad de resistencia de una importante proporción de las empresas españolas y el carácter generalizado de la crisis a nivel mundial (E. Ontiveros, “Recuperación, si la crispación no lo impide”, ‘El País’, 5.1.2021).

Una implantación rápida de la vacunación frente al coronavirus podría acelerar la recuperación de la economía española. También ayudará lo que debe de ser un aprovechamiento racional en España de los recursos en que su economía va a participar en el Fondo Next Generation EU. Dichos recursos ascenderán a 72.000 millones de euros en forma de transferencias sin contrapartidas. En principio, el destino de dicha aportación de la UE debe de ser el de lograr una mayor racionalización de la economía española y no tanto el de acelerar el crecimiento a corto plazo.

La economía española, tras registrar un descenso del PIB en 2020 del orden del 10% y un descenso de 356.700 en el número de afiliados a la Seguridad Social (datos de fin de mes), puede registrar una tasa de crecimiento positiva en 2021 superior al 5%. La importante extensión de la pandemia en los primeros días del año puede hacer necesario proceder a nuevos confinamientos, lo que afectará a la baja al ritmo de crecimiento. El carácter generalizado de la crisis dificulta que la recuperación de la economía venga de la mano de las exportaciones, como sucedió entre 2014 y 2019.

Importa, asimismo, que las administraciones públicas impulsen la inversión pública, y que la creciente concentración bancaria no venga acompañada de fenómenos de exclusión en el destino del crédito bancario. La política económica tendrá efectos más positivos si se logra un clima político general menos crispado que el que ha predominado durante el pasado ejercicio y si se racionaliza la relación entre las diferentes administraciones públicas. 2021 empieza, pues, en un contexto cargado de incertidumbres, pues no acaban de eliminarse los problemas aparecidos en el año anterior.

Vocal del Consejo Superior de Estadística del INE. Doctor en CC. Económicas por la UCM (1977). Es Estadístico Superior del Estado, en situación de excedencia, y Economista Titulado del Banco de España, en situación de jubilación. Ha sido consejero de Economía de la Junta de Andalucía, presidente del Banco Hipotecario de España, presidente de Caja de Ahorros de Granada, presidente del Consejo Social de la Universidad de Granada y gerente de la Universidad de Alcalá de Henares. Actualmente es miembro de Economistas frente a la Crisis y de la Plataforma por una Banca Pública.