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Marx no acaba de morir


Foto de la exposición "Icono de Karl Marx" en 2013, en la ciudad natal de Marx, Trier, en el suroeste de Alemania / © Thomas Wieck Foto de la exposición "Icono de Karl Marx" en 2013, en la ciudad natal de Marx, Trier, en el suroeste de Alemania / © Thomas Wieck

En la presentación de esta publicación en la que escribo se dice en un momento determinado: “¡Maldito Marx! Que no acaba de morir”. Me ha parecido oportuno recoger parte de esta expresión como título de este artículo con el fin de reflexionar sobre la vigencia o no del pensamiento de Marx, lo que prometí en el que se publicó, el 1 de noviembre,” Recordando a Marx”. En esa ocasión me referí a las biografías que sobre Marx se han publicado en los últimos tiempos, que es un reflejo del interés que su vida y su obra sigue despertando, pero dejé pendiente el debate sobre si Marx sigue teniendo valor para el conocimiento del momento actual.

Algunos autores consideran que Marx fue un pensador del siglo XIX y que, por tanto, no tiene ninguna validez en el siglo XXI tras los cambios y transformaciones que se han vivido desde entonces. La sociedad de nuestro tiempo poco tiene que ver con la de hace dos siglos. El pensamiento de Marx, no obstante, cuando tuvo su mayor impacto fue en el siglo XX. En estos cien años se hicieron revoluciones en su nombre; los partidos y sindicatos basados en sus ideas, aunque fundados en gran parte en el siglo XIX, tuvieron su mayor desarrollo; y sus teorías tuvieron gran impacto en un conjunto de intelectuales muy sobresaliente. Intelectuales de gran formación, algunos de los cuales fueron profesores de universidad o pertenecientes a institutos de investigación. No se puede entender el siglo XXI y no se analizan los dos siglos anteriores, y en el discurrir de la historia, para lo bueno y lo malo, la contribución de Marx fue decisiva.

Es cierto en todo caso que el siglo que fue testigo del auge del marxismo ha sido también en el que se produjo el declive. Las revoluciones han resultado a la larga un gran fracaso; los partidos de izquierda y sindicatos más influyentes han apartado de sus estatutos el nombre del marxismo, y los intelectuales que se proclaman seguidores de Marx han decaído pero no han desaparecido ni mucho menos. El marxismo como arma teórica tuvo una importante influencia en el mundo académico, alcanzando su apogeo en las universidades en la década de los sesenta y principios de los setenta del pasado siglo. A partir de entonces ha perdido importancia, aún así sigue habiendo intelectuales destacados y estudiantes interesados en el conocimiento de su obra. La llama no se extingue.

En esta línea resulta interesante lo que señala Rohbeck en Marx (Alianza Editorial, 2016): “El presente libro se remonta a una serie de clases magistrales que impartí en el semestre de invierno del curso 2005-2006 en la Universidad Técnica de Dresde sobre el tema “Marx hoy”. Me sorprendieron la gran afluencia de público y los intensos debates sobre el autor que muchos habían dado por muerto antes de tiempo”. Haug, por su parte considera:” que sin la capacidad de pensar el capitalismo no es posible ningún pensamiento relevante y serio para esta época. Y la única escuela absolutamente imprescindible en la que puede formarse ese pensamiento, aunque no basta por sí sola, es la lectura de la crítica de la economía política de Marx”. Eagleton a su vez publica un libro con un título realmente sugestivo Por qué Marx tenía razón (Península, 2011).

Resulta muy interesante la anécdota que cuenta Hobsbawm en Cómo cambiar el mundo (Crítica, 2011): “Todavía quedé más sorprendido cuando en una comida, a finales de siglo o a principios del nuevo, George Soros me preguntó que pensaba yo de Marx. Sabiendo lo mucho que divergían nuestras opiniones, quise evitar una discusión y le di una respuesta ambigua. Hace 150 años este hombre, dijo Soros, descubrió algo sobre el capitalismo que hemos de tener en cuenta”. Esta es mi opinión, pues creo que hay que seguir teniendo en cuenta a Marx si se quiere entender algo de los que sucede tanto tiempo después.

De todo lo dicho, lo que queda claro es que lo que está en pie son corrientes teóricas que se siguen inspirando en Marx. Además es un hecho que el conflicto trabajo y capital no ha desaparecido. A su vez las desigualdades, las privaciones, el hambre y la pobreza siguen existiendo. Para entender estos hechos y los procesos de acumulación de capital, los ciclos y las crisis sigue siendo fuente de referencia Marx. Esto es lo que subraya el gran biógrafo Leidman, que mencioné en el artículo citado: “En esta biografía he intentado explicar no sólo quién fue Marx en su época, sino que sigue siendo un fuente vital de inspiración hoy”. Esta posición que comparto contrasta con la de otra importante biografía como es la de Stedman Jones que plantea que el objetivo de su libro es situar a Marx de vuelta en el ámbito del siglo XIX antes de que las elaboraciones póstumas sobre su personalidad y sus logros fueran confeccionadas. Sin embargo, aunque esta tarea es muy estimable, sobre todo después de tantas deformaciones que ha sufrido su obra, Marx sin interpretaciones dogmáticas y fundamentalistas sigue vivo hoy y no se puede relegar solamente a los archivos de la historia del siglo XIX.

Catedrático emérito Universidad Complutense.