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Los MEMES también influyen en nuestra salud


La influencia de nuestros genes en nuestra salud es bastante conocida. La probabilidad de que suframos o no algunas enfermedades tiene un componente genético, que hace que seamos más o menos propensos a padecerlas. Algunos genes, por ejemplo, aumentan la predisposición a padecer determinados tipos de cáncer. En otros casos, ejercen un efecto protector, disminuyendo la frecuencia de aparición de una enfermedad en los grupos de población que tienen un determinado genotipo. Por tanto, nuestra herencia genética combinada con aquellos factores que vienen dados por el ambiente, el estilo de vida, etc., condicionan en gran medida nuestra salud.

Pero ¿qué tienen que ver los Memes con todo esto? ¿Será porque nos reímos al verlos y eso libera endorfinas, con el consiguiente efecto relajante? No es a eso a lo que me refiero.

La palabra “Meme” se asocia, en general, a una imagen o un vídeo gracioso, que se difunde rápidamente entre la población. Sin embargo, ese no fue el significado con que se acuñó inicialmente. En el famoso libro “El gen egoísta”, publicado en 1976, Richard Dawkins propone que la cultura es un conjunto de ideas, conocimientos, comportamientos, valores y normas, que pueden transmitirse entre individuos. Sugiere el término “meme” para referirse a la unidad de transmisión cultural, cuyas propiedades serían parecidas a las de los genes: capacidad de transmitirse, fidelidad de replicación y persistencia en el tiempo.

Un meme puede ser una idea filosófica, una melodía, una creación artística, un eslogan publicitario, un poema o una moda; en esencia, una creación cultural que se replica mediante imitación, enseñanza o asimilación; se transmite entre los cerebros de forma horizontal, vertical e incluso oblicua, extendiéndose en una población y pudiendo pasar a las generaciones sucesivas. Desde la aparición de los móviles y de internet, la transmisión de los memes se ha acelerado de forma exponencial, y hoy en día, un concepto o idea llega en minutos a millones de personas.

Los memes se interrelacionan entre sí, formando construcciones complejas, como una teoría filosófica, una religión o un sistema de costumbres sociales. El conjunto de nociones culturales que se van heredando de generación en generación condiciona lo que es o no aceptado socialmente. Esto puede incluir desde no comer determinados alimentos a practicar el canibalismo, o desde las bodas de adolescentes a casarse exclusivamente con personas del mismo grupo étnico.

Esta teoría de evolución memética (o mémica) de la cultura es bastante controvertida, y las opiniones de biólogos, sociólogos o antropólogos difieren. Pero en lo básico, el concepto de Meme es aceptado.

Volviendo a la salud, ¿cómo influyen los memes en ella?

Por ejemplo, si una conducta es aceptada socialmente y se extiende al resto de la población, viéndola como algo positivo, su efecto en la salud puede ser importante.

El Kuru era una enfermedad neurodegenerativa de los nativos de Nueva Guinea. Entre las costumbres de estas tribus estaba ingerir los cerebros de los fallecidos, para adquirir su sabiduría. Cuando el canibalismo fue oficialmente prohibido, la enfermedad empezó a declinar, hasta terminar desapareciendo, ya que era causada por un prion que se replicaba en el tejido cerebral.

Sin llegar a los extremos del canibalismo, hay otras muchas conductas o convenciones sociales que pueden afectar a nuestra salud. El uso de mascarillas es el ejemplo más actual, pero podemos encontrar otros, como el consumo de tabaco, alcohol, drogas, o las prácticas sexuales de riesgo. En determinadas épocas, no había serie de televisión o película en la que los actores no fumaran o bebieran en exceso; el consumo de drogas o las prácticas sexuales de riesgo eran algo habitual entre diversos colectivos, y se veían como algo totalmente aceptable.

Los buenos memes no son siempre “memes buenos”, es decir, una idea capaz de replicarse y transmitirse eficazmente entre la población, no siempre es cierta, o beneficiosa para nuestra salud. Así, por ejemplo, muchas fake news sobre enfermedades y tratamientos, o sobre las supuestas bondades de determinadas dietas, se transmiten y mantienen con mayor facilidad que los hechos científicamente probados.

La ventaja de los memes es que evolucionan y pueden cambiar: lo que en una época es aceptable puede dejar de serlo, si se implementan los mecanismos para modificar el meme o el conjunto de memes concretos. De este modo, se crearían nuevas normas sociales que transmitirían las ideas beneficiosas para nuestra salud o, por lo menos, evitarían la transmisión de ideas perjudiciales. Es una evolución más Lamarckiana, de caracteres adquiridos, que Darwiniana.

Como indicaba Dawkins, “cuando morimos, hay dos cosas que podemos dejar en herencia: genes y memes…. A medida que pasan las generaciones, la contribución de nuestros genes es dividida en dos. No tarda mucho en alcanzar proporciones insignificantes. …. Pero si contribuyes al mundo de la cultura, si tienes una buena idea…. Cualquiera de esas cosas puede continuar viviendo intacta mucho tiempo después de que tus genes se hayan disuelto en el acervo común”.

Licenciada y Doctora en Biología. Diplomada en Sanidad. Experta Universitaria en Gestión de la Investigación. Experta Universitaria en Innovación Educativa. Presidenta (2 años) y vicepresidenta (otros 2 años) de la Asociación Canaria de Personas con Trastornos Generalizados del desarrollo (ACTRADE). Profesora Titular de Microbiología, en el departamento de Ciencias Clínicas de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria desde diciembre de 1999.

Publicaciones: https://orcid.org/0000-0003-2387-142