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Una historia de familia


Los carlistas, derrotados en Montejurra, transportan a sus heridos al hospital de Irache, dibujo de Vierge (Le Monde Illustré, 4 de marzo de 1876). / Wikipedia Los carlistas, derrotados en Montejurra, transportan a sus heridos al hospital de Irache, dibujo de Vierge (Le Monde Illustré, 4 de marzo de 1876). / Wikipedia

Desde hace mucho tiempo, mis primos me piden que les escriba la historia de mi familia, en cuanto toca mi línea materna, que es la que comparto con ellos.

Hace unos días, un sobrino y ahijado mío, al que me encontré en la calle, me dijo que había estado en el Cementerio y visitado el Panteón familiar me preguntó por quienes eran unas personas enterradas en él, y de las que nunca había oído hablar, le contesté que eran hermanos de mi abuela materna, es decir de su bisabuela, y me pidió noticias de las mismas.

Tanto mis primos como mis sobrinos me consideran que soy el archivo de la familia, cosa que no es del todo cierto, y mis conocimientos se limitan a algunos documentos notariales que había visto, y que han desaparecido, y a la tradición oral, que se limita a unas pocas generaciones.

Nunca se me hubiese ocurrido escribir esta corta historia, si no hubiera sido por varios acontecimientos que recientemente se vienen produciendo, como ha sido el bicentenario de Iparraguirre, los Presupuestos del Estado, y un ataque por parte del Sr. Rufián al sistema fiscal de la comunidad de Madrid.

Mi historia abarca de la tercera Guerra Carlista a la Guerra Civil y entrecomillado al momento actual.

No es una historia brillante de Generales ni de Cortesanos, sino la pequeña historia de unos humildes comerciantes y labradores vascos, que representaban lo que era entonces la gran mayoría de la población, y que sentían como ella los mismos valores, su amor por los Fueros, y su lealtad al Rey legítimo, defensor de sus Fueros ( me refiero a Carlos VII ). Valores que tenían su fundamento en lo que era el pacto foral, el valor del cumplimiento de las obligaciones ( como se decía entonces : palabra de vasco ) y de sus modos de vida.

Cuando mis primos por línea materna me pidieron que escribiese algo sobre la actuación de nuestros antepasados en la tercera guerra carlista, ya les dije que por su línea paterna tenían páginas de historia más brillantes, que su abuelo, Juan Bautista Echandi, fue el Alférez de la Escolta de Carlos VII, y que en su Casa Solariega de Etxeandia en el Valle de Bertizarana, me enseñaron la Medalla que ganó en la Batalla de Montejurra, y que tienen noticias de los años que pasó en el exilio, al hacerlo con Carlos VII por Valcarlos, en países de América.

Por lo tanto, la historia la circunscribo a mis antepasados, que mis primos la comparten por línea materna.

Por mi línea paterna, los Garay. Yo había estado totalmente convencido que su origen estaba en la Anteiglesia de San Martín del Líbano de Arrieta, de donde con dificultades estaba sacando el árbol genealógico ( en Vizcaya resulta muy factible entrar por internet en los Archivos del Obispado, en Guipúzcoa más difícil ), cuando un compañero mío como socio de la misma sociedad Gastronómica donostiarra (Sociedad Centenaria), se presentó de improviso en mi domicilio con mi árbol Genealógico, ya que jubilado tenía la afición de buscar genealogías, y casualmente encontró mi partida de Bautismo e indagó. Resultó que mis ancestros estaban en Munguia, documentados desde el Siglo XVI, y es el Siglo XVIII, cuando un antepasado mío se traslada a San Martín del Líbano de Arrieta ( Municipios situados a pocos kilómetros ).

Como lo anterior es mero antecedente histórico y familiar, algo que a los vascos antes interesaba mucho, por ser la causa de tener o no la Hidalguía General, lo que les hacía ciudadanos de pleno derecho, paso a relatar lo que hizo mi abuelo Gregorio de Garay Andicoechea. Mi abuelo nació en 1839 en una familia de labradores ( baserritarras), hombre emprendedor, participó en la creación y desarrollo de varias empresas, principalmente del Sector Minero. Aunque carlista, no participó en la Guerra, por su edad y estar casado. Su carlismo no le impidió tener Sociedades con conocidos Empresarios de ideología Liberal, que fueron ennoblecidos por la dinastía usurpadora, mi abuelo siempre fue leal a Don Carlos, y prueba de ello, según me contaba mi padre, que le había conocido muy poco, porque murió mi abuelo, siendo niño mi padre, el día 2 de Mayo abandonaba, como todos los carlistas de la Plaza, Bilbao para no festejar la fecha que recordaba la ruptura del Sitio que los carlistas la habían puesto. Mi padre nunca tuvo una ideología política, quizá porque habiendo estudiado Naútica, y ser Capitán de la Marina Mercante, se encontraba fuera del fenómeno político. Por parte de la familia de mi abuela, que aunque era nacida en Amorebieta, en donde sus padres tenían una Venta, su familia procedía de Abadiño, y no tengo constancia de su ideología política, si la tenían.

Mi abuelo era viudo, contrajo matrimonio con ella, y a efectos políticos en la familia de mi abuela, solamente conozco a una persona significada, Juan Cruz Irigoras Cortabitarte, más conocido como Jon Idigoras, conocido dirigente de H.B. Al mismo no le he conocido personalmente, aunque una vez le vi de lejos en San Juan de Luz. Había tenido un Juicio en el Juzgado de Irún, y me fui al terminar el Juicio a buscar a una hija mía que estudiaba en el Liceo Ravel de la población francesa. Me acompañaba otro abogado cuya hija estudiaba en el mismo Centro, y entonces en los Juicios llevábamos la Toga, e íbamos de traje, paseando haciendo tiempo, vimos al primo segundo ( era hijo de un primo carnal de mi padre ), paseando con un perro, nos vio, y no se si pensó que erámos policías, que salió corriendo. No le vi más.

Mas participación tuvieron mis antepasados por línea materna, por parte Jauregui, mi bisabuelo José Mª Jaúregui Arrizabalaga, fue guerrillero en la Partida del Cura Santa Cruz, y su hermano Juan, Ayudante de Campo del mencionado cura, después, me imagino que en el Batallón de Azpeitia ( en el que destinaron a los miembros de la Partida ) fue Capitán. Probablemente participó en la Batalla más dura de todas las Guerras carlistas, la de Somorrostro, ya que participó el Batallón de Azpeitia, se exiló con Don Carlos y murió en el exilio en Paisandu ( Uruguay ), ambos nacieron en el Caserío Egibartxo de Azpeitia, que continua propiedad de la familia Jauregui, y cuyo titular es un primo segundo mio. Mi Abuelo Juan José Jaúregui Sarasua, en cuyo recuerdo llevo mi nombre, fue toda su vida carlista y cuando murió Don Carlos, fue Jaimista en lealtad con Don Jaime hijo de Carlos VII.

Por la línea de mi Abuela materna, mi bisabuelo fue Miguel Mª Arregui Querejeta, natural de Legorreta, nació en la Casa Barretxe, en su antiguo emplazamiento, ahora ocupado por las vías del Ferrocarril, por lo que se construyó el nuevo Barretxe, metros más abajo. A pesar de ser el único hijo varón, no tuvo acceso al Mayorazgo, ya que sus padres tenían una hija, bastante mayor, a la que casaron y cedieron la propiedad de los bienes en lo que se ha llamado “testamento guipuzcoano”, por el que se cedía la nuda propiedad de los bienes a la persona designada como Mayorazgo, reservándose los padres el usufructo de los bienes ( norma foral ). Cuando la tercera Guerra Carlista, mi bisabuelo nacido en 1832, estaba casado con Dª María Martina Aramburu Sarasola, de la Casa Urdaneta, también de Legorreta, aunque había nacido en la localidad de su madre en Rentería, ambos tenían bastantes hijos y construyeron una Casa llamada Biyona. Mi bisabuelo colaboró con el Ejercito Carlista como proveedor, lo que le valió ser encarcelado en Ordicia, y murió de accidente y arruinado por sus contribución económica a la Causa Carlista. Don hermanos de mi bisabuela, según me contaba mi madre, uno era Oficial del ejército Carlista y el otro Juez de los Tribunales carlistas, murieron en el exilio en Bayona, ( Francia ). Esto mi madre se lo había oído a su madre, que le contaba cómo iba de San Sebastián a Bayona a visitar a sus tíos exilados por carlistas.

Un tío de mi madre, el tío Pancho, era carlista, y habiendo hecho el Servicio Militar en Caballería en Valladolid, al parecer tenía apostura, y fue seleccionado para formar en el escuadrón de Caballería de la Casa Real, rechazó la oportunidad por su lealtad a Carlos VII.

Cuando la Guerra Civil, estando en Legorreta, tuvo noticias que andaba una Partida Carlista por los alrededores, y muy contento preparó en la tienda que había tenido su madre y que como en muchos pueblos era también taberna, suministros y bebidas para agasajarlos, y desplegó una Vieja Bandera Coronela que tenían guardada en la Casa. Parece ser que a una prima de mi madre le dio miedo la bandera, y la quemó, quedando sin arder la Inmaculada que llevaba bordada.

Este tío de mi madre, vio con pena que sus sobrinos, se enrolasen como Gudaris, y no lo hiciesen como requetés como a él le hubiera gustado. Se quedó en San Sebastián cuando mi familia directa, por el hecho de que mi padre tuvo que trasladarse a Bilbao para llevarlos barcos de los que era Capitán por orden de su armador, y se quedaron en Amorebieta en casa de mis tíos, y entonces el Tío Pancho sufrió un disgusto mayor, que le condujo a la muerte de pena. Había cobrado las rentas de unos locales que eran propiedad de mi abuela, y aquel día llamaron a la puerta de la casa dos hombres que llevaban el uniforme de Falange; pensó que les habían dicho que podrían dormir en la casa, y que venían del frente, y les abrió la puesta, le apuntaron con sus pistolas, y le dijeron que sabían que habían cobrado unas rentas, le exigieron que les entregase todo el dinero que tenía, y le conminaron a que no dijese nada, porque si lo hacía lo matarían. Cuando pudo regresar mi familia de Amorebieta, encontraron al tío muy abatido y sumido en una profunda pena, pensaron que era a cusa de sus sobrinos, pero él no les dijo nada, pocos meses después falleció consumido por su pena. Entonces fue cuando un amigo y confidente suyo, el Panadero Querejeta, carlista como él, les contó lo acaecido, y supieron cuál era el motivo de su pena, ya que siempre decía de como se había podido ir a una guerra junto a esa gentuza.

Creo que conocí hace ya años a uno de los ladrones, era un Señor de muy buenas relaciones sociales, con buenos contactos políticos y como todavía vivía Franco presumiendo de su pasado falangista. Era un fanfarrón. Fue en un Hotel de la localidad navarra de Lecumberri, y me lo presentaron, me preguntó de qué familia de San Sebastián yo era, y cuando le dije el apellido de mi madre, hizo un gesto de rechazo y cambio de tema. Un tío de mi mujer que estaba cerca, se negó a saludarle, y su comentario fue algo así como : presumiendo de la Guerra, cuando no pegó ni un tiro, mientras yo estaba en el frente, él se dedicaba a atracar a la gente luciendo su uniforme de falangista, y enseñando sus pistolas, por eso se pasó una larga temporada en la cárcel, por ladrón.

Ha sido larga la exposición sobre la participación de mis mayores en ambos conflictos, y quiero recordar, como ya lo ha hecho Joseba Arregui ( Que fue Consejero del Gobierno Vasco ) en un artículo publicado en el Diario Vasco, indicaba que las Guerras Carlistas se han producido hace pocos años, y que del substrato que llevó al Pueblo Vasco a las mismas, todavía queda algo vigente. Sin duda, ha sido la defensa de los Fueros, y con ello lo que garantizaba su forma de vida, y esa defensa la personificaban en la figura del Rey legítimo. No eran ni Generales ni potentados los que defendían la causa carlista, era el pueblo, y en el País Vasco-navarro, la mayoría del pueblo, eran los labradores, pescadores, mineros, artesanos, pequeños comerciantes, algunos pequeños aristócratas y el bajo clero.

Como mis mayores, actuó en su casi totalidad la población vasco-navarra, y hoy día, está también actuando en defensa de sus libertades, como lo vemos cuando por motivo del bicentenario de Iparraguirre un grupo de artistas reivindica y solicita que el himno de toda Euskal-Herria sea el Gernikako-Arbola, que es un himno de exaltación de los Fueros, que el Partido Carlista se ha adherido a la mencionada reivindicación al igual que un grupo de la Izquierda Abertzale. También vemos que hasta Arnaldo Otegui, cambiando su discurso, habla de confederación, de igual a igual con el Estado, que no es otra cosa que el espíritu foral, es el Pacto Foral que en toda su Historia han reivindicado los carlistas, y que seguimos reivindicando.

Sin embargo, con respecto a los Presupuestos del Estado, veo con preocupación y así lo interpreto, unas manifestaciones del Sr. Rufián, que reclama la intervención con carácter de unificar el sistema Fiscal de la Autonomía de Madrid con el del Estado, y la preocupación viene, que aunque lo interprete como injusto el sistema fiscal, la modificación debe venir de los propios habitantes de la Autonomía, es a ellos los que les corresponde su modificación, y no a la intervención centralista de la Administración.

Puede a algunos escandalizar mi anterior manifestación, pueden decir como un carlista que propone el Socialismo Autogestionario puede defender un sistema fiscal privilegiado. No es defender un sistema que causa agravio comparativo, es defender un principio de subsidiaridad por lo que se consagra el principio de que no haga otro lo que debes hacer, y además siempre hay métodos para equilibrar la balanza, y con ello recuerdo lo que dijo el Pretendiente carlista Don Jaime ( hijo de Carlos VII ), que si obtuviese el trono daría los Fueros a todas las regiones de las Españas. Y otra cosa hubiera sido, si hubiese tenido un efecto que no tuvo, el Juramento que hizo Don Javier de Borbón ante el Arbol de Guernica el 26 de Junio de 1950, en el que además de Jurar los Fueros de Vizcaya, lo hizo extensivo a los de Guipúzcoa y Alava, a los del Reino de Navarra, de conservar las Libertades de los Países de las Coronas de Castilla y León, los Fueros de la Confederación Catalano-Aragonesa, las Libertades y franquicias de Galicia y Asturias, y que de haberse hecho realidad, era el pensamiento de su primo y antecesor Don Jaime. Una solución que el Sr. Rufián no ha mencionado, de la posibilidad de dar la autonomía Fiscal a todas las Autonomías, con ello desaparecería el agravio comparativo entre unas y otras Autonomías del Estado.

También me causa estupor y temor unas manifestaciones de esta índole cuando vienen del portavoz de un Partido Independentista, como Esquerra Republicana, que siempre ha defendido una República Catalana en un Estado Federal, partido en el que hay hijos y nietos de carlistas, que plantee la intervención en un Ente territorial ajeno al propio, cuando se es celoso defensor de las libertades que desea conseguir como propias. Y también me causa temor, porque una intervención de esta índole puede abrir la Caja de Pandora y ser el pretexto para que se ataque al sistema fiscal vasco-navarro, que si bien está consagrado en la Constitución, y es prácticamente el único residuo que queda del Sistema Foral. Y, precisamente acabar con la fiscalidad vasco-navarra (que necesariamente no es más liviana que la de las demás autonomías), es el plato favorito de la extrema derecha. Aquí el Sr. Rufián se puede dar la mano con los que zahiere en todos sus discursos, porque suena a que quieren interpretar la misma música, acabar con las diferencias fiscales y con las Autonomías. La extrema derecha española, como heredera del liberalismo, es, en su planteamiento el ejemplo más radical del Jacobinismo centralista, y si no, vayamos a los planteamientos que ha hecho y hace continuamente su Partido más representativo.

Los Fueros recogidos en la actual Constitución, no son los que defendieron nuestros mayores, sino una triste remedo de los mismos, pero al fin y al cabo también son defendibles como último su girón. Por esa razón, y por los mismos motivos que llevaron a mis mayores a defenderlos, planteo mi duda e interrogante sobre este asunto. ¿Estamos ante un nuevo ataque a la autogestión y a los restos de Fueros , y por consecuencia de toda Autonomía? La respuesta la conoceremos con el tiempo.

Abogado en ejercicio desde 1970 del Colegio de Abogados de Guipúzcoa.

Afiliado a la A.E.T. en 1958, fue presidente de la misma en Guipúzcoa durante los años sesenta.

Colaboró con la revista Montejurra con los seudónimos “Koskero” y “J. Jaúregui”.

Participó el 11 de Octubre de 1968 en la creación del G.A.C.

Fue detenido y apaleado varias veces por la policía franquista, aunque nunca fue procesado. Cuando Franco veraneaba en San Sebastián la Policía le obligaba a irse a otra población.

Fue segundo en la lista del Partido Carlista por Guipúzcoa en las elecciones de 1979.

Actualmente está afiliado al Partido Carlista por Vizcaya.

Es miembro del Comité de Disciplina y Conflictos del Partido Carlista.

Distinguido con la Medalla de la Legitimidad Proscrita por Don Carlos Javier el día uno de Diciembre del 2019 en Valencia.

Otra actividad por la que se ha hecho merecedor de distintas distinciones y premios es la pintura, que practica a “plein air”.

Fundador en 1976 junto al escultor Nestor Basterrechea y el Poeta Bordari y algunos artistas más de la Asociación de pintores y escultores del Bidasoa OTZAZKI dela que redactó sus Estatutos, siendo su Secretario desde su fundación hasta la fecha, La Asociación funciona en régimen de autogestión.

Ha realizado más de doscientas exposiciones individuales, especialmente en San Sebastián, Hondarribia, Irún, Hendaya, París, Barcelona, Biarritz etc.

Pose distintos premios, tanto en España como en Francia.