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La vigencia del pensamiento de Engels en el siglo XXI. Segundo centenario de su nacimiento


La imagen de pie en Alexander Platz de Berlín, hoy tal vez mirase hacia Bruselas. La imagen de pie en Alexander Platz de Berlín, hoy tal vez mirase hacia Bruselas.

“La misma nueva sociedad, a través de los dos mil quinientos años de su

existencia, no ha sido nunca más que el desarrollo de una ínfima minoría a

expensas de una inmensa mayoría…; y esto es hoy más que nunca”.

Friedrich Engels

Friedrich o Federico Engels; nació en Barmen, Renania, el 28 de noviembre de 1820 y falleció en Londres, hace 125 años, en 1895. Pensador, filósofo, politólogo, sociólogo, historiador, periodista y dirigente socialista alemán. Nació en una familia acomodada, conservadora y religiosa, empresario de fábricas textiles entre otras en Manchester, centro de la revolución industrial y de la desigualdad entre la clase empresarial y burguesa y la clase obrera.Engels conoció allí las míseras condiciones de vida de los trabajadores, su paso por la Universidad de Berlín (1841-42) lo hizo interesarse por los movimientos revolucionarios de la época: se relacionó con los hegelianos de izquierda y con el movimiento de la Joven Alemania. Más tarde en 1845, plasmaría la situación observada y analizada hasta entonces en su libro, La situación de la clase obrera en Inglaterra.

Friedrich Engels, padre el socialismo científico, heredero, de alguna forma del pensamiento positivista, adoptó de Hegel la dialéctica, partió de la corriente del socialismo utópico, término que él mismo acuñó, y que sobre esa base fue sobre la que posteriormente el pensamiento socialista engeliano se fue desarrollando.

Mientras que los utópicos basaban el avance social en el reparto de los bienes en la comunidad, así como del trabajo, modelos de organización social, que fuera de los experimentos de "Villas de Cooperación", "Harmonías" y "New Lanark" realizados en Inglaterra, Estados Unidos y aquí en España, como el intento de implantarlo en Barcelona en el Poble Nou, no llegó nunca a tomar cuerpo en el terreno político, en forma de partido orgánico. Por el contrario, para Engels la base se encontraba y se encuentra en el control de los factores de producción, para conseguir una distribución equitativa de la riqueza, para que correspondiera a cada cual según sus necesidades y cada uno según sus capacidades.

Ya entrados en el siglo XXI, debemos preguntarnos en qué medida las transformaciones producidas en la base tecnológica de la sociedad afectan a sus posibilidades1 de equilibrar las desigualdades. Los soportes digitales, las mas- media, Internet, etc. la llamada cuarta revolución industrial, tiene claramente en común con otros cambios tecnológicos, como la revolución industrial del siglo XIX y la revolución científico-técnica del siglo XX, la existencia de dinámicascontradictorias entre los procesos que motivan su puesta en marcha y los procesos que se derivan de su desarrollo; la evolución y la desigualdad2.

La concepción materialista de la Historia parte de la preposición de que la producción de

los medios para el sostenimiento de la vida humana, y, después de la producción, el

cambio de las cosas producidas, constituyen la base de toda la estructura social.

Federico Engels

La dialéctica de Georg Wilhelm Friedrich Hegel, adoptada por Engels, no se corresponde exactamente con el pensamiento del filósofo padre del idealismo absoluto, si bien reconoce que “El mérito principal de su filosofía fue, la restauración de la dialéctica como forma de pensamiento”.

La dialéctica, ya estudiada y preconizada en la antigua Grecia, se convirtió en la teoría de las conexiones y el desarrollo de lo universal y considera que todos los fenómenos están en permanente movimiento y cambio, lo que se contradice con la verdad absoluta presupuesta por Hegel y tal vez esta más cerca de la verdad relativa como plantearía Kant. Ya Hegel hacía referencia a Heráclito, como celebre filosofo materialista de la antigüedad quien enseñaba que “todo es y no es, puedes todo fluye”.

La lógica del pensamiento tiene que acudir siempre en ayuda

de la insuficiencia del conocimiento.

Federico Engels

El materialismo dialéctico es una corriente filosófica, que encontramos en la esencia del socialismo científico y que define la materia como la base de la realidad, independientemente de si esta es concreta o abstracta. De esta forma, elimina el factor que concede una superioridad de la materia frente a la conciencia. Pongamos, por ejemplo: Si alguien tiene la creencia y piensa en la existencia de Dios, entonces Dios existe, como materia psicológica y no como materia física y es por eso por lo que el dogmatismo coloniza las mentes, las manipula, induciendo a crear o transformar, una materia psicológica en tóxica o corrosiva.

El cristianismo, especialmente el protestantismo, es la religión adecuada a una

sociedad en la que predomina la producción de mercancías.

Federico Engels

Engels plantea una transformación de la sociedad, basada en el ineludible vencimiento de la ignorancia para que pueda conseguirse un avance evolutivo, expresa:“La lógica del pensamiento tiene que acudir siempre enayuda de la insuficiencia del conocimiento”, combatir el individualismo, como esencia de un egoísmo contrario a la fraternidad solidaria del humanismo universal. Engels fue un gran promotor del debate y la lucha de los obreros en el seno del Partido Socialdemócrata alemán. Sostiene que la sociedad se desgarra por los intereses antagónicos, contrarios al interés general, los que sostienen privilegios y los que padecen la insuficiencia de recursos, estos hechos solo conducen a la autodestrucción de la sociedad, ya quela misma está marcada por la desigualdad y por concesiones que otorgan privilegios a unos, les dan la razón a algunos y le quitan derechos a una mayoría, no es un sistema sostenible, al menos por la razón.

Para Engels: “El estado moderno no es sino un comité que administra los problemas comunes de la clase burguesa".

La gobernanza de los estados se encuentra condicionada por los intereses económicos que responden a la conveniencia de las grandes corporaciones empresariales y financieras y a aquellas fortunas que sostienen al sistema.

Un sistema sostenido no solamente por esos intereses, sino fuertemente armado militarmente por la industria pesada de las grandes potencias. No cabe duda de que la industria militar y hasta el mismo internet, vieron la luz gracias a las guerras inducidas y declaradas por la utilidad que repercutiría en los estados como correa de trasmisión del poder económico.

Sin embargo, Friedrich Engels manifiesta que en los estados conocidos hoy en día como democráticos,

“La clase poseedora impera de un modo directo por medio del sufragio

universal. Mientras la clase trabajadora no está madura para libertarse

ella misma, su mayoría reconoce el orden social de hoy como el

único posible, y políticamente forma la cola

de la clase capitalista”.

La inmensa mayoría, no se informa debidamente, es más ni siquiera se encuentra razonablemente formada, por consiguiente, ignora la realidad que le rodea, una vez este factor demuestra, contrario a Hegel, que la verdad absoluta, ni existe, ni es válida, así el pueblo le da el poder a aquellos que le someten.

Como vemos, casi nada ha cambiado en 200 años, podemos estar de acuerdo o no con Engels, pero es innegable que la realidad a la que él, junto a Karl Marx, se enfrentaron buscando una sociedad más igualitaria, más justa y fraternalmente humanista, ha avanzado, de algún modo se ha transformado, pero responde al gatopardismo, “que todo cambie para que todo siga igual”.

La propuesta derivada de los planteamientos de Engels y Marx en lo que se refiere a la praxis de estado, tal vez fracasó, entre otras cosas por una burocracia y una rigidez a la que criticaba Engels, pero el diagnóstico situacional ha sido coincidente entre aquella época y la que nos ha tocado vivir.

Junto al desarrollo de la concepción economicista e histórica, también hay otro Engels, que reafirma su vigencia, el Engels feminista y ecologista.

En su dialéctica de la Naturaleza, expresa la desmesurada manera del hombre de dominar y explotar la naturaleza, más allá de una explotación razonable para su subsistencia y de alguna forma advierte de las graves consecuencias que esto podría acarrear a la humanidad.

En “El papel del trabajo en la transformación del mono en hombre”, de Dialéctica de la Naturaleza, Frederick Engels afirmó: “Todo afecta y es afectado por todo.”

Hoy, 200 años después de su nacimiento, puede verse a Engels como uno de los pensadores ecológicos fundacionales de los tiempos modernos.

En su libro más famoso, “El origen de la familia, de la propiedad privada y el estado” pone de manifiesto como estas instituciones, desde el punto de vista más clásico, constituyen las herramientas de dominación del ser humano, de la subyugación de la mujer, de la monogamia como fórmula de coartación incluso se podría decir de castración de la mujer y del estado como máquina de poder, como he recogido anteriormente, al servicio de las organizaciones empresariales y en definitiva del capital. Una maquina capaz de confeccionar un discurso manipulador de la comunicación, que al igual que las religiones, doblega a sectores más desfavorecidos, a las clases inferiores a ser dependientes y obedientes, sometidas a los designios del poder económico – financiero.

Crítico con la división sexual del trabajo; durante el siglo XIX la mujer tenía un rol muy determinado, siendo sus principales tareas el cuidado del hogar y la supervisión de los hijos. Afirmó que:

“La emancipación de la mujer solo será posible cuando la mujer pueda participar

en la producción a gran escala, y el trabajo doméstico ya no reclame más que

una cantidad insignificante de su tiempo”,

para agregar:

“El hombre empuñó también las riendas en la casa; la mujer se vio degradada,

convertida en la servidora, en la esclava de la lujuria del hombre, en un

simple instrumento de reproducción. Esta baja condición de la mujer,

que se manifiesta sobre todo entre los griegos de los tiempos heroicos

y más aún en los de los tiempos clásicos, ha sido gradualmente retocada,

disimulada y, en ciertos sitios, hasta revestida de formas más suaves,

pero no, ni mucho menos, abolida”.

Engels confiaba que la futura liberación de la mujer otorgaría la posibilidad de la liberación de las clases sociales oprimidas, nadie mejor que ellas deberían conocer lo que significa la subyugación y la dependencia de los intereses ajenos al suyo.

En lo referente a uno de los temas de actualidad, Engels evidentemente no era un monárquico, pero tampoco un republicano convencido, manifestó que:

“El Estado no es más que un instrumento de opresión de una clase hacia otra,

no lo es menos en una república democrática que en una monarquía”.

Todo depende de la legalidad vigente y del sistema imperante.Indiferentemente de quién dirija un país, la gobernanza podrá favorecer a las grandes corporaciones económicas y financieras. Pues aquellos que manejan y posean la riqueza, siempre tiene los medios necesarios para poder influenciar a cualquier dirigente, medio de comunicación y muy especialmente a los votantes del pueblo.

Friedrich Engels, aquel pensador que junto a Marx se atrevió con su propuesta, a desafiar un cambio radical en el mundo, capaza de cambiar las desigualdades y la injusticia, no fue un soñador, sino un estudioso de la realidad social, hoy Thomas Piketty en su libro Capital e ideología, nos plantea “replantearse tanto los logros como las limitaciones de las sociedades socialdemocrátas”.

La experiencia soviética, no sobrevivió, por estar sometida a la burocracia que criticaba Engels y especialmente por frenar la evolución social a través de un sistema que algunos de sus dirigentes pretendieron coartar la libertad y el ser humano, aun ignorante merece ser libre.

Aquel hombre silencioso y cercano que vivió en el siglo XIX fue testigo, igual que cualquiera de nosotros, de las mismas controversias, desequilibrios y desigualdades de una sociedad que progresa y evoluciona a espaldas del crecimiento humano en la profundidad de su interior, tal vez vacío, pero deseoso, a lo mejor sin saberlo de ser mejor, más integro y solidario.

Tras la muerte de Marx, Eleanor, una de las hijas de Marx, lo describe en una vignette familiar: “tiene barba, que adopta una extraña inclinación lateral y que ahora comienza a encanecer. Su cabello, por el contrario, se mantiene castaño y sin una sola cana… Pero si el aspecto externo de Engels es joven, él todavía lo es mucho más que su aspecto…”.

1Rafael Pla López

2Rafael Pla López

 

Doctor en Psicología Social, Profesor Retirado de la Universidad de Barcelona. Docente de distintas universidades de España y América Latina.

Conferenciante, Asesor para la vinculación académica Internacional. - Ha sido Experto Internacional de la O.E.A, y Catedrático de la Escuela de Especialización de la O.E.A. (Panamá) y director de Proyectos del Fondo Social Europeo. UE.