Quantcast
HEMEROTECA
             SUSCRÍBETE
ÚNETE ⮕

La moción basura


En tiempos de pandemia, cuando la sociedad está expuesta a los males de las crisis cíclicas del capitalismo - acentuados ésta vez por el Covid-19, que se ha llevado más de un millón cien mil vidas, de las cuales treinta mil son víctimas españolas -, las clases políticas españolas dedican su tiempo y energía en lanzarse cuchillos los unos a los otros, con la única intención de arrebatarles el poder a los que lo poseen en la actualidad. No nos engañemos, ésta es la verdadera motivación de un sector concreto - pero mayoritario, desgraciadamente - de la derecha política: hacer caer al Gobierno actual, elegido democráticamente por la ciudadanía española en unas elecciones libres, luego de un largo proceso electoral, para obtener ellos el poder, ser los mandatarios del país, aun sabiendo que la mayoría social de éste país no los quiso como sus líderes, y ni los querrán en un futuro, tal y como muestran las encuestas.

Esta falta de profesionalidad o, mejor dicho, de vocación, nos ha dejado con una sociedad dividida - políticamente hablando - y un escenario político polarizado, cuya única intención es la crispación y la desestabilización del Gobierno de España. Por esto, la formación política de extrema derecha, Vox, está llevando a cabo una moción de censura contra el primer Gobierno de coalición de España, democrático y, muy a su pesar, Progresista. La extrema derecha se caracteriza por aborrecer el Estado de derecho y la democracia, así como las libertades civiles e individuales de la población. Bien es sabido que éstas formaciones no aceptan las derrotas y que, cuando pierden, lejos de trabajar profesionalmente desde la oposición, optan por crear crispación, con la intención de desestabilizar al Gobierno que la mayoría social ha elegido que lidere el Estado y, en consecuencia, limite a la extrema derecha a jugar el papel de la oposición.

El problema se forma cuando la derecha convencional, los conservadores moderados, los demócratas cristianos, abandonan su moderación para abrazar un discurso propio del de la extrema derecha, en un acto desesperado de aferrarse a los votos que ven perder día sí, y día también. Cuando la derecha moderada se transforma en extrema derecha, la extrema derecha real decide atacar con más fiereza que antes. En esta ocasión, llevando a cabo una moción de censura, no para expulsar a un Gobierno envuelto en una trama de corrupción, como lo fue el que estaba en el poder cuando salió a la luz un tal M. Rajoy, casualmente un nombre similar al del presidente del Gobierno en aquél momento; pretenden expulsar al Gobierno porque quieren el poder, porque odian la democracia, porque no han comprendido que el régimen dictatorial que sus padres y abuelos impusieron en España, quedó atrás hace cuarenta años.

La ciudadanía española lo sabe, o al menos un gran sector de ésta, pero siempre queda, por desgracia un grupo de personas que, faltas de criterio y una mínima formación ética, política e intelectual, que 'se traga' las blasfemias y, disculpen la palabra, chorradas que la extrema derecha suelta en sus discursos. Esto se debe a un motivo concreto: no conocen el pragmatismo; no saben qué es la política. Y si no saben qué es la política ¿cómo diantres van a proponer políticas coherentes, lógicas y, en definitiva, propias de un país con un sistema político serio y respetable? Simplemente, no pueden. Por ello, recurren a las blasfemias.

Porque, ciertamente, escuchar a Abascal términos como "narcosocialismo", " régimen bolivariano " o incluso "medidas stalinistas" es, cuanto menos, ridículo, bochornoso y, en cierto punto, genera cierto malestar; no un malestar físico, sino más bien uno que deja de relieve el efecto que crea en el común de los mortales que el líder de la tercera fuerza política lo tome por imbécil, usando términos que, o bien no entiende - el señor Abascal -, o bien entiende pero pretende usar para llenar de un sonido diferente al rebaño que responde con validos a cualquier argumento que se les dé.

Estudiante de Ciencias Políticas y Administración Pública en la UPV/EHU. Militante socialista desde el 2018.