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De síndromes y políticos

Hace pocos días leí un buen artículo en el que se hablaba del síndrome de Hybris, que dicen es el que sufren algunos políticos, como nuestra electa, con apoyos, presidenta de la CM.

Me pongo en contacto con Maribel, una amiga psiquiatra, me gustaría conocer su docta opinión, pero me dice que ella no considera el síndrome de Hybris, como tal, que no existe ese síndrome, que solo son un conjunto de manías egocéntricas que alteran la personalidad del político, pero de puertas para fuera. Es decir: Que son plenamente conscientes de que sus órdenes no sirven para ayudar al bien común, solo actúan así para dejar bien claro quien es el que manda y quienes son los que deben obedecer. Antes-sigue contándome- se creía que era cuestión, para entendernos fácilmente, de que la testosterona crecía en las neuronas del político y le hacía desaparecer los continuos o discontinuos errores que cometía, pero ahora sabemos que al experimentar el mismo tipo de proceso las políticas, no se trata de testosterona, solo de narices y acciones de colaboración al bien privado.

Lo que les suele ocurrir a las personas dedicadas a la política que tienen algún déficit o complejo infantil, es que quieren nivelar ese desequilibrio, de tal forma que algunos siguen pontificando vía fundación o sin ella, metiendo las narices donde no deben, porque se sienten imprescindibles para la sociedad. Se les ha olvidado que los que pontifican solo son los papas. Ellos son los únicos que tienen mandato para eso y sus actos no están encuadrados en un régimen democrático.

Me dejas mucho más tranquilo Maribel, muchas gracias por saber tanto de este tema.

Y me viene a la cabeza lo que me contaron una vez, hace años, una anécdota de uno de los que pontifican sin hábitos, desde los años 90. Opinó en su día que, con el fin de aumentar la producción y reducir costes, que los paraguas deberían ir sin el tejido que impide que se moje el usuario cuando los abre. A continuación explicó que había que dotar de una mayor confianza del pueblo hacia su líder, y se quedó tan tranquilo. Lo dijo tras ganar la opción de entrar en la OTAN, a modo de metáfora. Yo no me creí la anécdota, pero…

Eso nos indica que la mayor parte de los políticos incoherentes, nunca dejan de ser conscientes de sus incoherencias y no confunden sus caprichos con nuestras necesidades. Ellas y ellos saben que están metiendo el cuezo, pero no son acreedores de ese demérito. Su palabra es la ley. Algunos tienen adláteres que tocan en su nombre los fondos reservados, solo para echarles las culpas, otros reciben sobres con parné del chachi piruli...

De cualquier forma, a pesar de lo que digan los psiquiatras, yo opino que ciertas patologías subyacen en lo más profundo de sus neuronas, porque es muy difícil de superar las carencias afectivas, económicas, emocionales y, sobre todo de personalidad, cuando eres una criaturita. Luego tratas de compensarlas de mayor muy a lo sociópata.

En estas me entero que gracias a que se aprobó en la Asamblea de Madrid, una nueva recalificación del suelo, un presidente de un club de futbol, puede ver aumentado su patrimonio en unos 16 millones de euracos de vellón. Me pongo a pensar.

Algo de todo eso ya mencionado, puede haber, pero me parece que el síndrome que tiene nuestra presidenta de la CM, es el de marioneta; sabe que está manejada por la expresidenta, por el responsable de comunicación y además, como es lógico, recibe órdenes directas y concretas del presidente de su partido, que es presidente y no preside y aunque ella presida pues debe acatar órdenes del que no lo hace. Eso es tremendo y entraña un lío mayúsculo para coeficientes bajos, no me digan que no.

Debe ser muy frustrante para cualquier persona de mediano intelecto, saberse marioneta de unos y encima obedecer a tu jefe de filas, además, y por si fuera poco, la presión de las constructoras y su obediencia ciega la apabulla y desajusta el totum neuronal. Al final harta de obedecer se le olvida obedecer al gobierno y olvida que su compromiso es con el pueblo y no con las empresas y que la muerte de un 1% de habitantes, para que las grandes empresas sigan creciendo, es para ir de cabeza al infierno, aunque el clero no se esté metiendo en nada, ni en positivo ni en negativo. Pero no es culpa suya, es que tiene un cacao inmenso la pobre criatura.

Debe ser muy duro saberse incapaz de tener criterio y capacidad propia y estar siempre pendiente de las pautas ajenas y los tantos por ciento de muertos para salvar a las constructoras, siendo ella la electa, con apoyos, pero electa.

Aunque bien pudiera tratarse del Complejo de Electra, que no de electa. Recordemos que es el complejo afectivo de atracción de la niña hacia su padre. ¿Y políticamente quien es el padre? Pues Esperanza Aguirre, ¿no?. Se lo vuelvo a preguntar a Maribel, mi amiga psiquiatra, pero le parece una tontuna y me confiesa que ahora solo se dedica a la dramaturgia y que si tengo tiempo y ganas cree un nuevo complejo: el de Pecas, el de Padre y muy señora mía..., pero que la deje escribir tranquila.

Sigo dándole vueltas al asunto, que se me antoja peliagudo. Hay un dicho, y si no lo hay, lo decimos nosotros, dice así: “Tanto seguir pautas ajenas, enajena”. Y en ese proceso puede que esté la pobre criaturita, a la presidenta, me refiero.

En el fondo su subconsciente pide, a su forma, ayuda; el orbicular de los párpados se excede y extralimita, mostrándonos con demasiada frecuencia su tensión facial y por tanto corporal, asusta porque vemos que cualquier día pierde un globo ocular y tal y como está la sanidad pública sería un palo para la chiquilla. Lo mismo ocurre con el exceso de gestos de los miembros superiores, dentro de la expresión corporal que tienen sus manos, a lo Trump, siempre está con los dedos estirados como puñales, con la intención de protegerse con brazos y manos, y de atacar con los dedos. ¡Mucha tensión, criaturita!

El lenguaje corporal es lo que tiene, no se puede disimular lo que siente, padece o disfruta una persona. Ella, la pobre hija, está lanzando constantes mensajes de socorro:

¡Sacadme de aquí! No sabemos si de ese cuerpo o de esa mente, pero el caso es que no está a gusto ni conforme con estar donde está y quiere salir del sitio donde ha caído.

¡Sacadla de ahí! Por favor. Además de por el bien de los madrileños y de ese 1% trágico, que sé que para los políticos, el pueblo es lo que menos cuenta, es por su bien. Creo que deberíamos crear una ONG o Asociación ciudadana para salvar a los políticos que estén fuera de sus coordenadas. El nombre es largo, pero merecería la pena intentarlo.

Sí, es verdad, no sería capaz de afrontar el reto una sola ONG, mucho lío para poder controlar y ayudar a esa clase. Sería más conveniente, en todo caso, se me ha ocurrido de repente, a ver que les parece: Crear un organismo autónomo de valoración del estado psíquico de las personas que deciden meterse en política. Este organismo tendría que acreditar ante la ciudadanía, por métodos científicos, el perfecto estado de salud mental, previo y durante las legislaturas.

No me digas Maribel, que no es una buena idea, una gran idea, ¡una ideota!

Ergónomo PhD. Profesor del Master Prevención de Riesgos Laborales en Suffolk University Campus Madrid. Sindicalista. Dramaturgo y Escritor. Vicepresidente del Colectivo de Artistas Liberalia. Guionista y conductor de los programas de radio: Mayores con reparos, Salud y Resistencia y El Llavero.