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La España plural

Soy corredor de fondo, por lo tanto me encanta, y suelo utilizarla, la teoría de la “vuelta a la pista”, que, apelando a los datos que nos ha proporcionado Juan, desmonta en gran medida argumentos de la derecha extremeña cuando, una y otra vez, nos recuerda que seguimos en el furgón de cola con respecto a lo que estamos denominando esta mañana en el seminario “la España plural”. Nosotros, los extremeños, iniciamos la carrera con el resto de competidores en diferentes condiciones de preparación física, con diferente material, pero cada vez vamos dando la vuelta a la pista mucho más rápido. Y ésos son los datos que nos ha proporcionado Juan. Evidentemente queda mucho camino todavía por recorrer para alcanzar a los que van delante, pero no creo que haya que esperar los 40 años a los que aludía Juan para que estemos en sintonía con buena parte de ellos.

Me gustaría hacer alguna reflexión sobre conceptos como la identidad, que en el caso extremeño, y desde el punto de vista de la Historia, no ha sido nunca nacional, sí en algún caso regional. Creo que a veces, y lamentablemente por culpa de nuestra ley electoral, las minorías han conseguido dar una vuelta de tuerca a lo que buena parte de la opinión política y pública extremeña decidía. Desde Extremadura hemos contado con una visión minoritaria nacionalista, en nuestro caso regionalista, imagen además, apropiada mayoritariamente por los dos grandes partidos. Prueba de ello es lo que nos está sucediendo en la actualidad, donde los reductos regionalistas están incorporando o bien sus programas o bien sus minoritarias fuerzas en los dos partidos grandes, el Partido Socialista y el Partido Popular, por medio de coaliciones electorales, dado que buena parte de sus programas ya estaban asumidos por estas dos grandes fuerzas. Quisiera aludir, a modo de anécdota, que en los primeros años de la Transición hubo una fuerza política nacionalista muy residual, que fue el Bloque Extremeñista.

Pero desde el punto de vista histórico sí que es bueno que recordemos que en Extremadura hemos creado artificialmente ese sentimiento, no nacional sino, regional. Porque al igual que hace escasos meses el Partido Popular demandaba a los diputados socialistas que votaran en contra de la reforma del Estatuto de Cataluña, al igual que demandaba movilizaciones públicas en la calle, hace algo más de 40 años los mismos sectores político-sociales movilizaron a la sociedad extremeña para protestar contra la reforma del Estatuto de Cataluña que se gestó durante la Segunda República, y también pedían a nuestros diputados en Cortes, socialistas, que votaran en contra de la reforma de dicho Estatuto. Por lo tanto, poca variación. Y en ese sentido también estoy de acuerdo con Kepa en que ha habido muy pocos cambios en el tiempo en Extremadura, por lo que respecta a términos identitarios. Aquí también quisimos construir, a mi juicio artificialmente, ese sentimiento regional cuando se esbozó un prototipo de Estatuto de Autonomía, incluso con la temeraria idea de incorporar la provincia de Huelva para buscar una salida al mar. Si eso hubiera tenido éxito, ahora Extremadura comprendería la provincia de Huelva.

Por tanto, es completamente artificial el sentimiento nacional/regional extremeño. Hace 14 ó 15 años, estuve dando clases en un pueblecito del sur de Badajoz. Y a esa población venían alumnos de la provincia de Huelva y de la provincia de Sevilla. Yo he nacido en Plasencia, una población del norte de Extremadura, en la que incluso hasta el tono de voz, las costumbres y la manera de relacionarnos, el comercio, un montón de cosas, son completamente diferentes al sur de la provincia de Badajoz. Por lo tanto, insisto en que me da la sensación de que, al menos desde el punto de vista progresista, el discurso nacional/regional es una creación completamente artificial. Eso sí, desde esa óptica progresista mi propuesta siempre es la que ha sido la de la izquierda histórica en este país, que es el internacionalismo, el buscar que los pobres y los ricos sean iguales en Cataluña que en Extremadura, porque es igual, o debe ser igual, un pobre en Extremadura que un pobre en Cataluña o en Andalucía, y debe pagar igual sus impuestos un rico en Extremadura que un rico en Cataluña. Por eso, quizá, aunque respete el tema de los sentimientos, creo que siempre van acompañados de unas reivindicaciones no tan espirituales como es el sentimiento arraigado de “soy más catalán que español”, “soy más catalán que español, pero a cambio quiero que se reforme la financiación”.

Y quiero terminar aludiendo también a otra cuestión, que me preocupa mucho, que es el tema de los complejos. El complejo de ser español, porque desde los primeros años de la Transición la izquierda española siempre ha sentido un cierto remordimiento con respecto al tema de los símbolos. A la gente progresista nos ha avergonzado identificar la bandera, identificar el himno (lo que aludía Ginés de cuando te preguntan de dónde eres). En fin, creo que desde el punto de vista de la izquierda, de la progresía, todavía tenemos que recuperar o que perder ese complejo hacia lo que es el sentimiento común.

Nota.- Este artículo es una transcripción de la intervención de Fernando Ayala en un encuentro de intelectuales sobre la España plural que organizó hace unos años la Fundación Alternativas.

Doctor en Historia. Profesor de Enseñanza Secundaria. Autor de numerosos libros y artículos. Conferenciante, ponente y coordinador de Cursos de Formación. Jefe de Servicio en la Consejería de Educación. Ha recibido premios en Congresos de Historia y formó parte de un equipo de investigadores de la UEX y de otras asociaciones. Miembro de varios Jurados culturales, así como del Consejo Asesor de Publicaciones de la Institución Cultural El Brocense. Secretario de Educación en la Ejecutiva Local del PSOE de Cáceres, de Análisis de Historia del Socialismo en la Provincial de Cáceres y de Memoria Democrática en la Regional de Extremadura. Colaborador habitual en la prensa escrita regional y en medios digitales. Analista político en programas de radio. Diputado autonómico en la IX y en la X Legislatura.