Luces y sombras de las TIC
- Escrito por Rosa Amor del Olmo
- Publicado en Opinión
Las TIC se han generalizado tanto en los hogares como en los centros educativos, haciendo cada vez más fácil el acceso de la población infantil y juvenil a las nuevas tecnologías. Sin embargo, persisten las diferencias en esta población en cuanto a los patrones de uso de los aparatos digitales, así como respecto a su nivel de competencia del manejo de estos.
La literatura sobre las brechas digitales, la que trata de explicar las diferencias entre la población en determinados parámetros relacionados con las nuevas tecnologías (acceso, uso, habilidad, entre otros), coincide en señalar cómo la brecha digital de primer nivel, la desigualdad en el acceso a infraestructuras tecnológicas se está cerrando debido a la generalización del acceso a las TIC (Hargittai y Hsieh, 2013). Este fenómeno también está sucediendo entre la población infantil y juvenil (Livingstone y Helsper, 2007). Los datos para España avalan esta tendencia. En relativamente poco tiempo, se ha casi generalizado el acceso de los niños a Internet. En 2017, el 95% de los niños entre 10 y 15 años utiliza Internet, llegando esta cifra al 99% en el caso de los niños de 15 años. La utilización de las Tic no destaca por la propia utilización, sino por el tiempo que se pasa en ellas.
Hemos puesto de manifiesto ya que uno de los principales problemas con los que nos hemos encontrado en la pandemia es la ninguna preparación de muchos de los docentes. Yo, ni mucho menos pertenezco a una generación Milenial, pero sí he tenido por obligación y porque sí que aplicarme y aprender muchas tecnologías de las que jamás en mi vida pensé que podría llegar a dominar como lo hago ahora. Andar temblando con la pérdida del trabajo es lo que tiene, que no paras de aprender por si acaso, viene por fin el buen empleo. De momento en esto seguimos igual y sigo aprendiendo, debe ser un destino asignado especialmente para mí. Harta estoy -todo hay que decirlo- de ser la eterna colegiala.
La acomodación del ser humano a determinada realidad puede llegar a convertir a ese individuo en su propio enemigo al enfrentar una situación nueva por la que jamás se pensó que tendrían que pasar, pero que ha pasado, ha sucedido. ¿Es entendible que muchos docentes no tengan control de las TIC y que estén enseñando en escuelas e institutos? Unos porque tienen su trabajo bien asegurado, otros porque no les hace falta porque ya saben mucho, la cuestión es que al menos la pandemia ha traído nueva formación a una buena cantidad de docentes, algunos de ellos reacios a las nuevas tecnologías y con ello completamente lejos de las generaciones a las que intentan enseñar o motivar en las aulas.
En la actualidad -felizmente- muchos centros están dotados de equipos tecnológicos, los cuales permiten obtener y mandar información. De no ser así, el Estado debería ocuparse seriamente. Con internet tenemos al alcance una gran variedad de información, pero también hay que saber que no toda es válida. Primer error del descubrimiento de los medios tecnológicos. Los grupos más débiles son los más perjudicados en cuanto al acceso a las TIC, en general suelen ser familias en déficit económico, extranjeros y lugares de la geografía que apenas hay cobertura para know-how de aprendizaje.
Existe una gran variedad de aparatos tecnológicos que pueden ser útiles en el aula. La tecnología, tanto visual como auditiva, enriquece la experiencia educativa de los alumnos, ya que hacen posible que puedan ver y escuchar con ejemplos vivos los conceptos que se trabajan en el aula y que antes solo podían imaginar. De ahí que sea perfectamente admisible una clase universitaria donde hay ocho alumnos de forma presencial y cincuenta conectados a cualquier plataforma que retransmite la sesión. Incluimos en ello como ventaja de las TIC la posibilidad que ofrece de compartir experiencias simultáneamente, independientemente de la distancia existente. Es un nuevo medio de comunicación al que hay que acostumbrarse.
Las tecnologías permiten al mismo tiempo mejorar la comunicación entre familia y escuela, ya que se pueden realizar comunicaciones inmediatas y pueden proporcionar información más detallada y precisa sobre las tareas o el aprendizaje de los alumnos, pero sin que se nos vaya de las manos.
Las metodologías pueden ayudar incluso a progresar significativamente en conocimiento. No hay que perder de vista este enfoque. Se debe saber que según la dirección del aprendizaje se realiza en una espiral, ya que se parte de los conocimientos previos de los alumnos o de quien sea, para que, a través de la realización de diferentes actividades, la persona adquiera nuevos conocimientos; estos serán asimilados por el alumno, para acomodarlos de tal modo que formen parte de su nuevo conocimiento, creando nuevas estructuras mentales. Maruny, Ministral & Miralles (1993, p. 31). Esta forma de aprendizaje permite al alumno ampliar la capacidad de conocer las propiedades de muchas disciplinas donde podría ayudar a descubrir y apreciar la utilidad que tienen sus nuevos conocimientos en la propia configuración de su realidad.
Pero, el principal problema que trae toda esta nueva ola tecnológica son los efectos secundarios en cuanto a comunicación se refiere. Utilizar un móvil todo el tiempo, es algo que ya está destacando como principal causa de los problemas familiares, de relaciones y de pareja. Cada uno es dueño de su mundo y en ese mundo nadie puede entrar salvo la persona y su dispositivo. Cuando trabajamos en el ordenador ya damos por hecho que estamos trabajando, el resto de la familia, más o menos puede percibir que sí, que estamos trabajando, aunque naveguemos por booking de vez en cuando para ver lo que hay. Guardar los móviles y no verlos al menos durante doce horas sería lo menos que podemos hacer. El resto del tiempo puede dosificarse en otras actividades como puede ser el firme propósito de coger un libro. En dos semanas lo habremos hecho en firme, nos habremos acostumbrado. Existen ya patologías muy muy serias por dependencia del ipad y esto sí que es preocupante porque a menudo damos una razón u otra para justificarnos.
La cuestión es que nadie tiene atenciones con su pareja, con sus hijos, con sus familiares en general porque es raro que, en cualquier encuentro, no haya una miradita al móvil. La dependencia es absoluta. Lo cual da la sensación de que la persona está en otra cosa y que no está concentrado en la persona que tiene delante. Esta actitud además crea entre parejas y entre padres e hijos una desconfianza tremenda. ¿Por qué? Porque ya no sabemos que mundo tiene esa persona, ese familiar. Un día descubrimos que nuestro hijo o marido es un adicto a la pornografía o que nuestra sobrina lleva una doble vida, o el marido de mi amiga descubro que es un multicuentas o que alguien sufre acoso por whatssap pero nadie se entera, claro. Total, que al final no sabes ni con quién vives. En las pocas ocasiones que me reúno con alguna amiga o conocida para tomar el cafelillo, puedo observar las veces que miran su móvil cuando en realidad no tienen nada que hacer, ni que mirar, no tienen obligaciones, ningún niño pequeño enfermo…Nada. La Nada. Y siempre me hago la misma pregunta ¿para una o dos horas que vamos a estar juntas es necesario tener pegado a la mano derecha el móvil? ¿Será que mi amiga se ha hecho ministra y no me he enterado? En fin, reconozco que me gusta concentrarme y mirar a los ojos a la persona que tengo delante, sentirla, y me repatea que me cambie por cualquier paridote de un grupo de whassap sin importancia de su móvil. ¡Ay, qué gracioso esto! ¿has visto lo que ha enviado Pepita? ¿Es que te lo pasas bomba no? Siempre termino hablándome a mi misma: ¿y entonces para qué he venido? He llegado a pensar que igual soy muy egocéntrica., pero lo veo como una nueva autoesclavitud.
Creo que hay que tener cuidado con las TIC y aplicar con inteligencia todo lo nuevo que aparece en nuestra vida. Puede ser que, por un exceso de adaptación, obligados en las aulas, obligados para comunicarnos con un buen grupo de conocidos, obligados en general hasta para hablar con el médico, la situación puede convertirnos en rehenes y no hay nada peor que ser rehén de uno mismo.
Rosa Amor del Olmo
Doctora en filosofía y letras, Máster en Profesorado secundaria, Máster ELE, Doctorando en Ciencias de la Religión, Grado en Psicología, Máster en Neurociencia. Es autora de numerosos artículos para diferentes medios con más de cincuenta publicaciones sobre Galdós y trece poemarios. Es profesora en varias universidades y participa en cursos, debates y conferencias.