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Lo que suele pasar hoy: el desconvencimiento


Nous avons assez de force pour supporter les maux d’autrui

La Rochefaucault

Cada vez que escucho eso de “malos tiempos para la lírica” reconozco que me dan unas náuseas parecidas a las que le dan a uno cuando piensa que el mundo que tenemos no lo podemos cambiar. A mi me da la sensación de estar viviendo en medio de misterios indescifrables con una serie de protagonistas que no tienen el buen gusto de darnos las claves para poder descrifrarlo. Con todo y como buena caballera medieval o templaria que me siento pienso que en realidad la lírica nunca ha ido bien y además sí que tengo las llaves para descifrar qué es lo que está pasando. Siento que algunos de este Diario tienen una mentalidad tan parecida a la mia, dignos ciudadanos que mantienen la consciencia de estar pero no de poder ser.

¿Sabemos de lo que se trata? A poco descubro que mucho hay de insensatez, la cual no es muy buena compañía. Una de las cuestiones más terribles que todo ser humano ha de afrontar es el de la incertidumbre cuando ésta además es fruto del salvajismo ignorante de algunos individuos. C’est comme ça.

Tal y como está el panorama, el ser humano se convierte en ecléctico, ¡qué otra cosa sino! Seguro que todos tenemos un vecino, hija, amigo o incluso nosotros mismos que nos sentamos un día en esa butaca y nos decimos: si es que me da igual. Entonces aparece gente que protesta por todo y que jamás va a estar bien se haga lo que se haga. Son los parásitos del pensamiento o los buscadores de la publicidad que quieren convencer con ideas kafkianas de que somos todos idiotas porque llevamos mascarilla y que lo hay que hay que hacer es no llevarla. Venga chaval ¿qué está pasando? Pues que tampoco convencen a nadie porque el pueblo no es tan tonto y hacen falta muchos listos para convencer.

Llegado ese punto, aparece la fase más libre de la persona que es cuando uno ha descubrierto que en efecto te da igual, que está todo tan manipulado que ni los manipuladores se dan cuenta de que también ellos son manipulados y que el mundo es una noria. ¡Triste, amigo, muy triste!

Pero ahí siguen todos acabando con la paciencia de un pueblo que se durmió para no querer ver, que toma ansiolíticos para combatir la verdad, que se emborracha para huir de la realidad…en suma un pueblo que ya no es y que probablemente nunca lo haya sido. ¿qué es ser pueblo? Este objeto de debate ya lo probaremos muy pronto y entenderemos su significado como ya nos hemos enterado de lo que significa pueblo español.

Ese momento sublime cuando el guerrero ve mucho más allá que los demás pero también es consciente de que el resto jamás llegará a ver y entender ese punto donde nosotros hemos llegado con no poco esfuerzo e inteligencia, se derrumba una de las paredes de nuestra alma al reconocer que estamos fuera de esta manipulación y por lo tanto, fuera y arrinconado. ¿Por qué? Porque no interesamos y punto, como no interesa la Verdad, la Justicia o la Honestidad por poner un ejemplo.

Con todo, siempre han existido verdaderas mentes -españolas digo- que no fueron pisoteadas y almas que no se desmoronaron. Ahora recuerdo a don Miguel de Unamuno, un Rector intelectual que ya había llegado a conclusiones mucho antes que el resto de los que le rodeaban. Unas semanas antes de morir cuando había llegado a ver ese punto de locura de todos cuanto te rodean y sastisfecho porque su dialéctica no se iba a ocultar, más al contrario alzó su voz porque al igua que ahora: no hay nada que perder y mucho qué ganar en dignidad.

En su Venceréis pero no convencereis Unamuno habla sin cortapisas porque como bien decía A veces, quedarse callado equivale a mentir y el silencio puede ser considerado como aquiescencia. Siempre me gustó ese punto de vista, todo hay que decirlo. No sé si hay que “contextualizar” el pensamiento, creo el pensamiento lo es en sí mismo y lean, lean estas palabras a ver si tenemos que hablar de contexto cuando en gran medida ni los miles de años hacen cambiar ciertos asuntos que parece que siguen igual: en España el contexto no cambiará. Prosiguió así nuestro valiente en aquella España ya nacionalista pero equivocada:

Quiero hacer algunos comentarios al discurso –por llamarlo de algún modo- del general Millán Astray que se encuentra entre nosotros. Dejaré de lado la ofensa personal que supone su repentina explosión contra vascos y catalanes. Yo mismo, como sabéis, nací en Bilbao. El obispo, lo quiera o no, es catalán, nacido en Barcelona. Se detuvo. En la sala se había extendido un temeroso silencio. Jamás se había pronunciado discurso similar en la España nacionalista. ¿Qué iría a decir a continuación el rector? Pero ahora -continuó Unamuno- acabo de oír el necrófilo e insensato grito : ¡Viva la muerte! Y yo, que he pasado mi vida componiendo paradojas que excitaban la ira de algunos que no las comprendían, he de deciros, como experto en la materia, que esta ridícula paradoja me parece repelente. El general Millán Astray es un inválido. No es preciso que digamos esto con un tono más bajo. Es un inválido de guerra. También lo fue Cervantes. Pero desgraciadamente en España hay actualmente demasiados mutilados. Y, si Dios no nos ayuda, pronto habrá muchísimos más. Me atormenta el pensar que el general Millán Astray pudiera dictar las normas de la psicología de la masa. Un mutilado que carezca de la grandeza espiritual de Cervantes, es de esperar que encuentre un terrible alivio viendo cómo se multiplican los mutilados a su alrededor. En este momento, Millán Astray no se pudo detener por más tiempo, y gritó : "¡Abajo la inteligencia! ¡Viva la muerte!" clamoreado por los falangistas.

Pero Unamuno continuó: "Este es el templo de la inteligencia. Y yo soy su sumo sacerdote. Estáis profanando su sagrado recinto. Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta. Pero no convenceréis. Para convencer hay que persuadir. Y para persuadir necesitaríais algo que os falta: razón y derecho en la lucha. Me parece inútil el pediros que penséis en España. He dicho1.

Ahora volvemos a tener la Dictadura de la inmoralidad por políticos que ya no tienen ni nombre. Lo peor ha sido el Rey, sí el que siguen sacando a hombros porque nos ha salvado de no sé qué. No nos ha salvado de nada, se ha salvado el pueblo ayudado –eso sí- por algunos políticos de ideología que sí creyeron en cambiar las cosas y las cambiaron. Pero así comienza la corrupción de los pueblos: desde arriba. Ante cualquier fechoría, algunos piensan (puede ser el fontanero o el que te arregla la caldera engañándote perfectamente): si lo hace el Rey porqué no lo voy a hacer yo.

Ahora también tenemos un éxodo de gentes extranjeras que viven aquí, de familias, de jóvenes que tienen que marchar fuera porque “aquí no hay quien viva” y porque la Monarquía sigue siendo la Monarquía y en esto no debemos hacernos líos, ¡Que vivan de nuevo las caenas”, eso es lo que le gusta –se conoce- al pueblo, que haya alguien superior que se pasea delante de ti que estás muerto de hambre y que te dice cómo tienes que vivir. Lamentable espectáculo de un pueblo aunque uno ya esté acostumbrado porque ha visto por siglos hacer lo mismo en los “padres de la Iglesia”. Con ello me remito a las palabras del propio Unamuno extraídas de otros dicursos2.

Decía José de Cuellar3: “No hay nada que seduzca tanto a la humanidad como un espejo. Con unos pedazos de cristal azogado se han subyugado mas pueblos que con el poder de las armas”. Sin embargo, ahora, estamos viendo las consecuencias de que en su día fuimos a urnas forradas de espejo y no sabemos qué decir, salvo el pensar que nos queda la fe de pensar que al menos siempre habrá mentes que saben pensar y que sus ideas permanecerán para siempre. Estas ideas –las nuestras de ahora- volverán a ser citadas tiempos después y con ello nos convertimos al pensamiento de los siglos como fieles protagonistas.

1Extracto del Discurso de Unamuno y Millán Astray que se puede leer en los archivos de la Casa Museo Miguel de Unamuno, aunque también hay versiones en red, si bien, algunas poco fiables.

2Por ejemplo en este https://www.youtube.com/watch?v=DEUFDUgF9mY

3José de Cuellar, La chifladura de Galdós, MADRID RAMÍREZ Y ORTEGA, IMPRESORES Velarde, 20 bajo, 1897, pág. 24. Reproducido en el número 30 de Isidora Revista de Estudios Galdosianos.

Doctora en filosofía y letras, Máster en Profesorado secundaria, Máster ELE, Doctorando en Ciencias de la Religión, Grado en Psicología, Máster en Neurociencia. Es autora de numerosos artículos para diferentes medios con más de cincuenta publicaciones sobre Galdós y trece poemarios. Es profesora en varias universidades y participa en cursos, debates y conferencias.