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La Macroeconomía espuria de la derecha política

Además del dolor para nuestras familias de haber asistido a cinco años de derecha en el Gobierno de la Nación y haber contemplado un recorte de 2.500 millones de euros en la educación pública en las comunidades autónomas donde gobiernan.

Además de haber comprobado con paciencia de pacientes los recortes en ese mismo período en la sanidad pública de 3.000 millones de euros.

Además de haber recortado a la mitad las ayudas a la tecnología y al I+D. Además y por todo ello se enfrentan a los más elementales principios de la Macroeconomía.

Desde el principio los economistas hemos aprendido que la acumulación de factores de producción son la causa del crecimiento económico. Factores como la tierra, el trabajo (la población) o el capital (bienes producidos que sirven para producir tal como lo son las máquinas).

A más tierra mayor es la producción. A más trabajo, más población, más ocupados, mayor es la producción. Cuanto más capital haya, mayor será la producción. Y por lo tanto la renta, el crecimiento y, si lo hacemos bien, el desarrollo, será mayor cuanto más tierra se explote, más trabajo haya y más capital se invierta.

Economistas como Abramovitz o Solow se percataron que había un cuarto factor al que denominaron “residual” que explicaba la causa del crecimiento y que no eran ninguno de los tres factores descritos.

Como si se tratara de algo mágico , el “residual” nos indicaba causas distintas a la acumulación de tierra, trabajo y capital, para mostrarnos la senda del crecimiento, la fuente del desarrollo, el motivo de la expansión de nuestra renta.

Y resultó ser que lo que se llamó el “residual” explicaba la mayor parte del crecimiento económico de un país. ¿Qué es el residual entonces? La mejora en los factores económicos anteriormente descritos. La mejora, ojo, no la acumulación. No se trata sólo de tener más tierras, sino de mejores tierras (fertilizantes).

No se trata sólo de tener más trabajadores o población, sino de mejores trabajadores (más sanos y mejor formados). No se trata sólo de invertir más capital, sino de lograr mejor capital (tecnología).

Puestos así, la Macroeconomía a largo plazo ha venido a demostrar que mejores trabajadores (más sanos y mejor formados) y mejor capital (tecnología y desarrollo), son la causa principal de la prosperidad de los pueblos. Lo que venía en llamarse el “residual”, eso que no parecía importar, acabó siendo la explicación de la mayor parte del crecimiento económico a largo plazo.

Dicho de otro modo: la sanidad, la educación y la investigación son la base sustancial del crecimiento económico. Porque mejoran la capacidad de producción (y de felicidad) de los trabajadores y porque impulsan avances en la productividad del capital.

Y es aquí donde aparece la capacidad de la derecha española para arruinar una buena parte de nuestro crecimiento a largo plazo. Recortando en las comunidades autónomas donde gobiernan durante los últimos cinco años, 3.000 millones de euros en sanidad pública y 2.500 millones de euros en educación pública. Dejando a la mitad los recursos en investigación y desarrollo, limitando por lo tanto nuestra capacidad innovadora y, por ende, el crecimiento económico.

Es la Macroeconomía espuria de la derecha española cuyos efectos perversos se pueden ver en el horizonte del largo plazo. 

Antonio Miguel Carmona es profesor de Macroeconomía y concejal del Ayuntamiento de Madrid.

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