Quantcast
ÚNETE

El libertinaje de los liberticidas

Corren tiempos de gran crispación en el entorno político de nuestro país, cuyos dominios han invadido la totalidad de nuestra sociedad, supuestamente civilizada y Democrática. No es poco común ser testigo de discusiones "subiditas de tono" - y no de la buena forma de la expresión - en redes sociales, tertulias televisivas e incluso en las terrazas de los bares infestadas de familias y grupos de amigos, en las que se exponen ideas sustentadas en argumentos pobres - llamenles falacias, si gustan - y faltos de crítica y análisis propios de seres inteligentes y con un mínimo de Cultura. Esta situación ahora mencionada es, en realidad, el mejor escenario en el ámbito de discusiones política. El peor se da cuando éstos argumentos pierden su credibilidad y son sustituidos por insultos, blasfemias y demás falacias ad hominem. Tenemos, pues, la crispación total de la sociedad, que divide amigos y familiares. ¿Quien es, pues, el causante, el propulsor de ésta situación?

Los discursos del odio, por supuesto. Formaciones políticas, así como medios de comunicación, que traen consigo prédicas cuyo único fin es el colapso de la convivencia y la posterior destrucción de la diversidad ética, moral, Cultural y política del país. No es necesario nombrar a los organismos que dedican su labor social en cometer este ultraje a la democracia, mas todos sabemos de quién se trata. Podemos verles insultando a ministros, acampando frente a casas de vicepresidentes, o disparando con escopetas contra muñecos con una foto impresa de los rostros de miembros del Gobierno de coalición. Son los súbditos de aquellos que instan a derrocar el régimen democrático, los mismos liberticidas que, mediante el libertinaje político, infestan de odio nuestra sociedad que tanto ha sufrido las consecuencias de éste mismo.

Resulta curioso - y es indignante -, que estos totalitarios sean los autoproclamados abanderados de la libertad. ¿Qué libertad, señores? ¿La libertad de odiar al disidente? ¿La libertad de no aceptar los resultados de unas elecciones democráticas? ¿La libertad de asesinar animales e insultar a quienes se opongan a ésto? Antes que nada, recapaciten y denle un repaso a su concepto de libertad; por el contrario, hagan y digan ustedes cuanto quieran, mas nos tendrán, a los demócratas, a los hijos de la Fraternidad, delante.

Estudiante de Ciencias Políticas y Administración Pública en la UPV/EHU. Militante socialista desde el 2018.