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Hablando y pensando (en tiempos de Pandemia)

“El sabio no dice todo lo que piensa,

pero siempre piensa todo lo que dice”.

Aristóteles

Cuán lejos de la sabiduría me encuentro, reviso esta célebre frase de Aristóteles, y me pregunto ¿digo siempre lo que pienso?, ¿pienso todo lo que digo? ¡Seguramente no!.

Analicemos, ¿qué significa pensar todo lo que se dice?, sin duda que, no es adecuado hablar a “tontas y a locas”, que se debe hacer meditadamente, con sentido, con reflexión y lógica, sin ofender, sin humillar, dejando claro en la exposición nuestro pensamiento, pero de tal manera que aun sin compartirlo, resulte agradable su escucha.

¿Puede alguien hablar de forma fluida en estas condiciones?, yo desde luego no podría, carezco de tanta ciencia y equilibrio para hacerlo, en todo momento, de forma instructiva, brillante, y mucho menos interesante.

Una pasa por la vida dejando el rastro que puede, a veces acertado, otras sobrepasado. No siempre se controla la ira, la frustración, las ganas de producir, de decir cosas oportunas, convincentes y convenientes, aunque con sentido crítico, esté en buena disposición de aceptar lo juzgado con buen tono.

Visto lo cual, parezco más partidaria de decir siempre lo que pienso, quizás en mi reconocida ignorancia, aunque me trabajo, siendo objetiva y puntillosa conmigo misma, la forma de expresarlo.

Muchas veces me dicen que soy expeditiva, cortante y con falta de tacto al manifestarme, demasiado vehemente tal vez. Esto sin duda me preocupa y trato de corregirlo, pero créanme, no es fácil decir algo con sentido, bien expuesto y que despierte interés en nuestro interlocutor, sin rechazo alguno.

No siempre se es acertada en las expresiones, en los giros. La propia rapidez con la que mostramos nuestros pensamientos, unas veces de producción propia, y otras tomando palabras y/o conceptos de ajenos que hacemos nuestras, no hacen justicia a lo que realmente queremos transmitir.

Soy aficionada a las redes sociales, me gusta husmear en los foros colectivos, donde estoy incluida, “ver lo que se cuece”, lo que se piensa y dice, mas como oyente que como parte activa. ¿Ante que reacciono para participar?, ante la sorpresa por algo que despierta rápidamente mi interés, ante las frases ofensivas o destructivas, ante el acoso a alguien al que fraternalmente estimo, aunque no comparta enteramente su razonamiento, por el simple hecho de que le observe malentendido o maltratado.

Ahí si me mojo, me implico y dejo constancia de mi posición. Últimamente me observo más preocupada por la forma de expresarme, sabiendo que la inmediatez y la brevedad, es una poderosa arma que se debe templar bien, para que no se vuelva en nuestra contra.

Y en estas seguimos, viviendo, compartiendo, buscando un relativo equilibrio entre el pensar y hacer, para que lo que se haga tenga sentido con lo que se piensa.

Y dicho todo esto, me asalta una nueva pregunta ¿y porque les cuento todo esto?, probablemente ando en mi revisión constante, en el cumplimiento de la palabra dada a un amigo, o tratando simplemente de ser fiel a mí misma, teniendo en cuenta lo que dijo el filósofo "Cuando uno no vive como piensa, acaba pensando cómo vive".

¡Vaya usted a saber!.

Secretaria Memoria Histórica y Mayores. Agrupación Socialista Rivas Vaciamadrid.