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Los jóvenes olvidados y las políticas de empleo

Cuando se habla de los más vulnerables y los sindicatos nos envían qué hacer ante un ERTE en España, en tal o cual comunidad en concreto (y solo eso), cuando la ministra correspondiente hace una llamada para la tranquilidad de los turistas, cuando el presidente comunica las medidas económicas, nos sorprende un lapsus, un olvido: el del colectivo de nuestros jóvenes atrapados en otros países, en un limbo cierto cientos de ellos, en su incertidumbre, hoy, confinados en pequeños apartamentos, quizá en un habitáculo ridículo del que pueden ser invitados a salir en cualquier momento por miedo de otros, sin tarjeta sanitaria, con condiciones laborales precarias, con sus contratos en suspenso, con el gran fantasma de que quizá ya no puedan trabajar más allá donde están y sin una esperanza de regreso cierto y sostenible aquí.

Es urgente que, más allá de facilitar un número de asistencia consular, el gobierno se ponga en serio con este asunto. Haga una guía clara de qué pasos deben dar quienes deseen regresar, dé órdenes claras y transparentes para que todos nos enteremos, a embajadas y consulados de ayudas que han de prestarles, y si hace falta, de cobijo, para asegurarles techo y pan y, sobre todo, dé instrucciones, órdenes, para que sean conscientes de que estos españoles son nuestros y deben ser tratados como merecen, no pase lo que otras veces…

Asimismo debe haber una línea abierta de coordinación al máximo nivel con los países que hoy aseguran que no les faltará de nada a sus ciudadanos, para que las medidas de paro, de medicinas, de techo, de asistencia general sanitaria, de protección que pongan en marcha allá donde se encuentren, se aseguren también solidariamente a nuestros emigrantes, mientras estas personas no puedan regresar. Lo cual no quita para nuestra responsabilidad.

El Gobierno debe dar las órdenes oportunas aquí, para que se trabaje en medidas urgentes, ya, que permita a todos nuestros jóvenes que están fuera como a los que están dentro, tener la seguridad de que comen este año y los sucesivos, cuando mueran los abuelos que los sustentan, que pueden seguir viviendo por sí mismos. Que se dotarán medidas para que queden cubiertas sus necesidades básicas. No son piojos que se sacuden ustedes, irresponsables exhibidores de palacios y vestuarios, irresponsables políticos de gestos y marketing insoportable, parásitos de cloaca, corruptos y etc. Son lo mejor de lo nuestro. Recuérdenlo siempre.

Esos jóvenes fuera… Ellos, héroes de cada día, campeones de la supervivencia, nuestros hijos y nietos, nos miran estos días por skype desde su pequeña jaula, sonrientes, confiados, dando ánimos a sus mayores.

Cooperantes, investigadores, profesores, enfermeras, limpiadores de casas ajenas, cuidadores, la mejor gente de nuestra España, de nuevo, personas sensibles que un día abandonaron la casa, quizá demasiado jóvenes, porque su país de latrocinio de unos pocos no les daba trabajo, garantías, no les aplicaba los derechos de la tan cacareada Constitución, no les atendía mínimamente, les expulsaba directamente. Con sus maletas enormes, sus varias capas de abrigo para caber en vuelos baratos, sus miradas de esperanza, sus esfuerzos, sus espaguetis baratos de supervivencia, casuchas y cuartos compartidos, dificultades burocráticas mil, han sobrevivido mientras han podido, sin pedir nada a cambio, aportando, soñando con volver, con traer conocimientos, recursos, cariño...

Egoístamente, una vez más en la historia, les expulsamos. Ignorantes de lo que se nos iba: cerebros reconocidos en otros lugares, solidarios, personas geniales, mientras aquí se aupaba a sinvergüenzas, se rescataban bancos con el dinero de todos, se mantenía a la corrupta escoria, se imponían las mordazas, los palos, las cárceles como en los viejos tiempos de la dictadura, los presos políticos, el latrocinio a espuertas… Y se permitían los llamados de golpistas, por cierto… Que eso sí es incitación al odio y no se ha cortado. Como se siguen impidiendo comisiones de investigación.

Gobernar es todos los días, no es solo un decreto ni dos. Los que hagan falta. No olviden esto. Es pensar que un país no puede depender más del turismo e ir creando planes de empleo urgente, empleo público para salir de ésta. No hay nada que inventar, la historia nos enseña…

La globalización en parte está herida de muerte, los países se cerrarán en torno a los suyos, es inevitable, y hoy recuerdo los libros de Economía de Emmanuel Todd, tan proféticos. España no es una potencia, pero no puede ser el modelo de prostíbulo y todo vale, de servicios de camareros y punto. Hay que replantear la economía y me consta la cantidad de buenos cerebros, técnicos y funcionarios, y hasta subvencionados que tenemos, excelentes, que seguro estarán encantados con su aportación. Solo hay que dar las órdenes oportunas desde arriba y que trabajen en serio y profundamente en ello (desde casa también se puede). Y hacer una buena “cadena de producción” estos días. Lo urgente no quita que atendamos lo importante, también urgente.

La coordinación y el ejemplo que están dando países como China, han servir.

Han de ponerse a trabajar, más, mucho más, señores. Han de ser estos días para reflexionar sobre un modelo peligroso, insano, insostenible… Que, por poner solo unos ejemplos, lleva la cuestión de los Casinos, centros de ludopatía (verdadera heroína de nuestros días) a Consumo en vez de al Ministerio de Sanidad, las casas de juego a las puertas del colegio, las comidas de supervivencia a esos mismos antros y religiosos, a los viejos fuera por la gentrificación (y aquí mandan los que mean las calles cuando la cosa es hacerse con divisas). Que lleva a los pobres a la calle o a alquilar sus vientres a cualquiera que tenga los bolsillos llenos. Que lleva un asunto tan serio como la prostitución a los siguientes términos políticos a lo Groucho Marx: “estos son mis principios pero los cambios si va a haber bronca…”. Los políticos de izquierda que sean unos oportunistas (ellos saben quiénes son, se conocen frente al espejo) han de reflexionar también sobre las competencias que asumen, los sueldos que cobran y cuál es el precio que aceptan pagar al régimen corrupto, al sistema mafioso y clientelar que es pan para hoy y hambre para mañana, y hoguera donde se quemarán...

No pierdan el tiempo.

Aparte de las moratorias de alquileres aquí, urgente, de ponerse en serio con los sin techo, sin ingresos y en precario, de abrir los ojos ante esas criaturas que sufren con una mochila al hombro la entrega de comida a domicilio a los más pijos, a los bobalicones que se creen superiores al abrir la puerta y ver a otro más jodido que ellos en sus trabajos, cuando ya no les ensordecen las órdenes de seres despreciables que pueblan nuestras empresas y multinacionales…. Atender sí a esos chavales, a esas personas que mueren con sus bicis, a tantas situaciones. Aparte de ponerse en marcha con el enorme número de mujeres que hoy comparten confinamiento con su agresor, con su maltratador, para asegurar que no les pase nada. Aparte de dar las pautas para que esto no quede en un militarizar la calle y de dar instrucciones a las fuerzas de orden para que nos traten como a ciudadanos mayores de edad y no como a sospechosos…

Aparte de coordinar bien y dejarse de eslóganes y, por cierto, de dejar de limpiar el culo a la monarquía, podrida, rechazada por una inmensa mayoría del pueblo, perdida porque hay una inmensidad de pruebas que tendrán que acabar en la justicia, quizá en la cárcel, desde luego en la abdicación próximamente. Aparte de no dejar en manos de curas sospechosos de todo el urgente acogimiento de los más desamparados porque es tarea del Estado, aparte…

Ir pensando en la salida económica, ir informando de los pasos que se dan con luz a la ciudadanía (porque no hay cheques en blanco para cuatro años ni para nada), ir pensando en cortar la sangría de gasto de la monarquía mientras sigan parasitando, poner límites como haría cualquier casa decente y transferir los recursos al pueblo, a las necesidades más urgentes.

Hay dinero y maneras de hacerlo. Hay que propiciar que también haya vergüenza de todos, que desde arriba no se echen discursos, se dé ejemplo.

Y si necesitamos recursos, es la hora, es ahora. Necesitamos recomponer la vergüenza nacional y líderes a la altura de las circunstancias que se ganen el sueldo.

Muchas cosas van a cambiar. Hemos de despertar de la pesadilla que teníamos y ponernos a la urgente tarea de ser y comportarnos como seres racionales, sensibles, normales y con sentido práctico y común.

Periodista, escritora.

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