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La sociedad del titular sin noticia

Seguramente este artículo vivirá la misma suerte que su propio título. Será eso, un titular compartido en las redes sociales, los terminales inteligentes, y rara vez abierto para una lectura completa. Caminamos hacia una sociedad de lo breve, de lo escaso, de lo suficiente, de la superficie.

Incorporamos la tecnología como herramienta y avance para convertirla, casi sin darnos cuenta, en la nueva vara de medir de nuestro mundo. Las fotografías ya no tienen un criterio estético, tienen el criterio que marque la red social en la que van a ser expuestas. Tampoco nuestro pensamiento, que tendrá la dimensión y fórmula más aceptada según el canal de comunicación elegido. 280 caracteres que permiten la atención dispersa de un usuario medio.

Y créame si les digo que esto es anecdótico para los males que emergen o están por venir. Nuestros jóvenes y no tan jóvenes ya cuentan con el índice más reducido de atención plena desde que este es medido. La media se encontraba en unos 45 minutos, siendo los 20-25 centrales los de mayor rendimiento. Ahora esta media se encuentra no más lejos de 10-15 de plena capacidad. Lo sabemos quienes nos dedicamos en alguna medida a la comunicación, quienes lo hacen en el campo de la enseñanza, pero también quienes nos venden contenidos y comercian con nuestra atención y nuestro ocio. Netflix, una de las plataformas de entretenimiento audiovisual, ya ha rebajado de 50 minutos a 38 minutos la media de duración de los capítulos de sus producciones.

Esto, además de los problemas que genera en el campo del aprendizaje, también lo hace en el de las relaciones humanas. ¿cómo vamos a relacionarnos con alguien si no somos capaz de prestarle atención? Pero ya abre el campo de los riesgos de síndromes y otros males sobre atención, hiperactividad, etc. Si la atención no permanece más que el tiempo comentado, nos vemos obligado a realizar muchas tareas breves o a estar atento a muchas cosas poco tiempo. Todo ello sólo ofrece un camino certero de ansiedades y otros males de nuestros tiempos, que tan comunes son, desde que uno, en sobremesa, abre el melón de sus problemas.

Y por si esto fuera poco este mal se ha convertido en el caldo perfecto para embaucarnos. Juegos que generan adicción igual que una antigua máquina tragaperras y que ofrece, previo pago, el ganar o subir de nivel, para que pronto alcance a nuestros ojos el mal de los casinos online o físico que tanto proliferan. ¿Casualidad? No. Preparación para la adicción. Males silenciosos que desconectan e individualizan a las personas, que las aíslan y las hacen más vulnerables. Capitalismo de Consumo, para evolucionar a un Capitalismo Espiral.

En medio de todo ello, nuestro día a día, una sociedad de consumo para el consumo. Una sociedad que cree necesario consumir más de un 40% de cosas que nunca tuvieron hace 20 años, y ahora parecen imprescindibles. Que cree definirse por su estilo de vida, y que su estilo de vida es aquello reflejado en una red social, por tanto, imagen, sólo imagen. ¿cuántos hemos visto a 3 personas aburridas cada una por su lado que comienzan a sonreír y bailar cuando alguien avisa de que están en directo o van a sacar un video o una foto para redes? Triste. Preocupante. Decadente.

Sorprendía mucho hace algunas fechas un artículo en El País que hablaba de que los jóvenes hace décadas mentían a sus padres para salir, y ahora mienten a sus amigos para no salir. La sociedad transformada en el conjunto de individualidades que se repelen. Que prefieren enfrentarse al mundo medido de la red, con la imagen gestionada. Nada de verdad, todo en su justa mentira. Y no son pocas lo que toma todo ese escenario como causa. La falta de comunicación de las personas, la incapacidad de empatía, el bajo nivel de tolerancia ante lo ajeno, la pérdida de habilidades para gestionar o resolver conflictos, etc. Convertir a la especie humana de social a antisocial, nos va a salir demasiado caro.

Pero no estamos mucho más lejos en las cosas importantes. Ya la política tiene tanto de todo esto que casi parece haberlo inventado, o haberse creado para ellos mismos. Antes nos sorprendían los discursos preparados para entrar en las conexiones de los telediarios en la parte más relevante y conseguir así el titular. Ahora son los partidos los que son acusados de generar a través de usuarios falsos y otras trampas contenidos virales para ir gestionando así el ánimo de votantes propios y ajenos. Titulares sin profundidad, en que prima la anécdota al análisis. La respuesta rápida al problema llamativo, antes que el estudio de la causa y su resolución. La propuesta sencilla y notoria; antes que el sacrificio y el proyecto futuro. Titular, sin noticia. Imagen sin fondo. Consumo, sin experiencia.

Lo que parece ser escenarios inconexos se vuelve extravagantemente equilibrado. Si aíslo al individuo será más fácil controlarlo y convencerlo pues puedo gestionar la comunicación directa sin riesgo a que la contraste, comparta o reflexione. Si individualizo los hábitos resuelvo el problema de la colectividad, del compartir ideas, del debate, de la organización ideológica. Si simplifico los mensajes evito la argumentación, la reflexión y la actitud crítica. Si simplifico los esquemas mentales, la educación, la atención, facilito el consumo como respuesta a los instintos más primarios. Si genero personas ansiosas y adictas, sólo tengo que ir tornando la ansiedad y la adicción enfocada a aquello que me interese como ente, organización o estructura.

Por tanto, el siglo XXI nos aleja de lo que creíamos sería la sociedad del futuro, y nos parece mucho más a pasados más oscuros, donde la libertad, la política, el conocimiento, etc. ni tan siquiera eran conceptos a debate.

 

Luis Antonio González Pérez (Telde, Gran Canaria, 1983) es Presidente del Instituto Internacional del Valor Compartido, Secretario General del Instituto Internacional de Ciencias Políticas, coach y formador en habilidades directivas y de comunicación, especialista en responsabilidad social corporativa: Master en Comercio Internacional por el Instituto Europeo de Posgrado, Licenciado en Administración y Dirección de Empresas y Título Propio en Formación Humanística por la Universidad San Pablo - CEU. Poeta con más de diez libros publicados, traducido al inglés, alemán y portugués, ha realizado crítica de arte, colaborado con medios digitales y radiofónicos.