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Sesión de Investidura: 1ª Parte

El 28 de abril los españoles votaron moderación y progresismo, la respuesta a esto fue el inmovilismo. Un mes más tarde, el 26 de mayo, los españoles repitieron este mensaje.

Tras meses de negociaciones, han quedado varias cosas claras: una de ellas es que hay líneas rojas, otra es que Pablo Iglesias debe estar fuera del gobierno, el PSOE no quiere tenerlo cerca, debido a que consideran que todo lo que toca acaba arruinándolo.

La primera sesión de investidura es solo una prueba más de que Pedro Sánchez lo tiene complicado, pero no imposible. El objetivo para que esta salga adelante es formar un ejecutivo fuerte y estable en el que esté Unidas Podemos.

En esta primera votación solo ha obtenido el apoyo del Partido Regionalista Cántabro, por lo que solo se han sumado 124 votos en a favor. Mientras tanto, tanto Bildu, PNV y Podemos se han abstenido, la abstención de este último partido se podría interpretar como un gesto de buena voluntad a la hora de seguir las negociaciones con el PSOE.

Respecto a las tres derechas, su negativa ha sido rotunda, en sus discursos han cargado contra el Feminismo, las organizaciones LGTIB y el gobierno en funciones.

La pregunta que nos puede surgir ahora es: ¿se puede formar un ejecutivo estable con ministros de Podemos?

La voluntad es esencial, la izquierda debe ponerse de acuerdo para evitar que el país siga inmovilizado a la vez que amenazado por el trio de Colón. Las negociaciones están siendo difíciles, sin embargo, esto no significa que no haya voluntad de pacto. Debemos tener en cuenta que, es la primera vez que podría formarse un gobierno de coalición desde el periodo republicano, por tanto, es una situación nueva para los partidos.

Unidas Podemos ha demostrado sobradamente su compromiso con las clases sociales más vulnerables de este país, es por eso por lo que la responsabilidad social no solo debe recaer en el PSOE. Respecto a este tema, parece que ambas partes tienen voluntad, puesto que el partido de Sánchez ya ha ofrecido en sus últimas negociaciones diversos ministerios como el de vivienda.

Si el día 25 de julio Sánchez no logra los apoyos necesarios para gobernar, será una irresponsabilidad política de todos aquellos grupos parlamentarios que se consideran a sí mismos como progresistas. El echo de no poder ponerse de acuerdo para gobernar, pese a tener objetivos programáticos similares también supondrá un fracaso, tanto para la izquierda como para la democracia.